Categoría: En broma

  • Hazte amigo de ombligo.

    Por toda Barcelona se puede ver este anuncio al igual que por el resto de España.Malik

    El anuncio pertenece a una campaña de Médicos sin Fronteras para evitar que las madres de países del tercer mundo contagien con el VIH a sus hijos antes de nacer. Hasta aquí todo correcto. Lo que pasa es que en Barcelona la campaña es en catalán y en catalán ombligo se dice “melic” que pronunciado suena parecido a “Malik” dado que la “e” es neutra y suena como una «a» débil. Por lo tanto parece que:

    • Los autores de la campaña son catalanes y han querido hacer una gracia, pintado sobre el ombligo de la mujer la palabra ombligo en catalán.
    • Los autores no son catalanes y no se han percatado de este hecho.
    • Los autores no son catalanes, se han percatado del hecho pero lo han dejado porque son cachondos.

    Es como si el nombre del nasciturus, fuera “umvligo” o algo parecido. Los castellano hablantes lo encontraríamos llamativo, supongo. En fin, es una curiosidad, no tan grave como lo del Nokia “Lumia” que creo significa “Puta”, y queda gracioso… al menos en Cataluña.

    De todas formas suerte con la campaña.

  • Temo a los griegos incluso cuando hacen regalos

    Temo a los griegos incluso cuando hacen regalos

    (Barcelona 28 de noviembre. interior noche.)

    – Sonido de llamada telefónica…. Descuelgan. – Love, love, love nanainioonaino…- Aparto el auricular con gesto de dolor. La tonada del tal Makako a todo volumen ha traspasado el umbral del dolor de mi oído.

    -Bienvenidos al servicio de atención al cliente de Orange. Si desea información sobre tarifas y descuentos pulse 1, para configurar su conexión ADSL, pulse 2 para cualquier otra consulta pulse 3.

    – 3.

    – La llamada va a ser transferida a un operador. Le recordamos que para su satisfacción y mejora de nuestro servicio esta conversación va a ser grabada.

    – Buenas noches le atiende Gabriela Rosemary en qué puedo ayudarle.

    – Buenas noches verá he recibido un correo electrónico donde me dan las gracias por contratar un servicio que yo no he solicitado.

    – Dígame su nombre para dirigirme a usted.

    – Me llamo David Torres.

    – Bien David. ¿Es usted el titular de la línea?

    – Sí – No sé si se ha notado mi enfado por su tuteo.

    – Puedes darme tu DNI para comprobarlo.

    – Sí, es el 351… con la letra R de Roma.

    – Bien David ¿en qué puedo ayudarle?

    – Pues que ustedes me felicitan por la adquisición de un servicio y yo no he contratado ningún servicio.

    – Bien David, déjeme que compruebe su factura para saber que servicios tiene contratados, no se retire. Love, love, love nanainioonaino… Ahora son mis dos tímpanos los que presentan síntomas de inminente rotura. ¿Por qué pondrán esta música tan fuerte? – Love, love, love nanainioonaino… – El tiempo pasa. Repetición del estribillo ad nauseam y a todo volumen. Conecto el manos libres pero la música está tan alta que temo despertar a los vecinos. Vuelvo al auricular. – Love, love, love nanainioonaino…Pasan los minutos. He tenido tiempo de hacerme una leche caliente con cacao donde me propongo mojar un trozo de pan. – Love, love, love nanainioonaino… David, gracias por permanecer a la espera.

    – Contesto con un sí ahogado por el primer trozo de pan pringado en cacao.

    – Tiene usted una línea de ADSL de 6 megas. – ¿Seis? Ahora me entero. Por como me va la conexión yo diría que son dos como mucho y no muy espabilados.- Tiene también el pack antivirus…- Lo recuerdo. Me lo regalaron cuando me pase a ADSL y nunca he conseguido instalarlo; creo en el MIT y en la Universidad de Stanford tampoco lo han conseguido instalar.- Y veo que también tiene el pack Tranquilidad Naranja.

    – ¡Pare!- Grito espurreando leche con cacao por todo el escritorio.- Eso yo no lo he pedido.

    – Se trata de un plan que le garantiza una conexión libre de virus, spam y con servicio técnico en menos de 24 horas.

    – Sí ya, pero yo no lo he pedido.-

    – El plan se llama Tranquilidad Naranja y veo que se le ofreció en llamada telefónica en pasado uno de julio.

    – Pues en esa llamada dije que no lo quería además es evidente que no funciona pues se llama Tranquilidad Naranja y yo, además de intranquilo estoy rojo de indignación.

    – Gabriela Rosemary lanza una risita por culpa de mi comentario jocoso.- Entonces… ¿No lo quiere David?

    – No. No lo quiero ahora como no lo quise cuando me lo ofrecieron en julio.- Comento mientras limpio de migas la pechera de mi pijama.- Lo que me llama la atención es que me adjudiquen un servicio que expresamente me he negado a comprar.

    – Ya…- Noto como Gabriela Rosemary se pone tensa. Piensa que voy a echarle una bronca.

    -No voy a enfadarme con usted (remarco el usted para que aprecie mi educación de colegio subvencionado) pues sé que no es la presidenta de France Telecom y ninguna culpa tiene.

    -¡Je! – Dice entre sorprendida y agradecida, Gabriela Rosemary.

    – Pero sé que esta llamada está siendo grabada y voy a decir algo por si alguien la escucha. Puede que de nada sirva pero quizás esta llamada junto con otras de otros abonados puedan llegar a tener cierto peso estadístico y su empresa desista con el tiempo, de ciertas prácticas comerciales.

    ¡Je! – La sorpresa de Gabriela Rosemary va en aumento. Acostumbrada a los insultos de maleducados no sabe como reaccionar a mi verborrea, más confusa que de costumbre ya que me he quemado la lengua al sorber la leche con cacao.

    – Verá esta empresa lleva varios meses llamándome para proponerme ofertas de productos de seguridad y de manutención de mi línea de ADSL a las que sistemáticamente digo que no, pues llevan aparejadas contratos de permanencia. Pero lo más curioso es que durante este mismo tiempo mi conexión a internet está sufriendo numerosos cortes y problemas de transmisión lo cual puede deberse a dos cosas: a una simple y fortuita casualidad o a una simple y premeditada extorsión.

    – ¡Ji! – Gabriela Rosemary no sabe como contestar a mi cháchara y nos sumimos en un incomodo silencio.

    – Estoy en el paro y no sé hasta cuando podré seguir pagando la conexión a internet por lo que no quiero arriesgarme a contratar nada que pueda suponer una costosa penalización, si como resulta factible, debo finalizar nuestra relación contractual. ¡Lo han oído! Me refiero a los encargados de escuchar estas grabaciones y no a la operadora que me está atendiendo.- Doy un gran sorbo a la leche con cacao aprovechando que ya está templadita.

    – ¡Je!… Bien David pues le doy de baja. Le podemos garantizar que ya no tiene contratado el plan Tranquilidad Naranja. ¿Podemos ayudarle en alguna cosa más?

    – No eso era todo.

    – Bien David pues si es tan amable le rogamos que conteste a las preguntas del cuestionario sobre nuestro servicio al finalizar esta llamada.

    – Me despido y contesto al cuestionario otorgando la máxima puntuación a Gabriela Rosemary. Seguramente dentro de cinco o seis meses volveré a llamar para que me anulen el servicio que me negué a contratar y que comenté en otra ocasión, pero ya me ocuparé de eso ahora lo más urgente es ver como limpio mi precioso Samsung Galaxy SII de restos de pan mojado en leche con cacao.

  • ¿Qué me pasa Doctor?

    Médicos

    – Buenas tardes doctor. – Saludo con gesto cansino a mi médico de cabecera.

    – Buenas. ¿Qué tal? ¿Qué le ocurre mmm… David? – Comenta el médico ojeando mi historial.

    – Le explico… Padezco de ansiedad y depresión desde hace un tiempo.

    – Sí, ya me acuerdo de usted… ¿Y cómo va ese ánimo, dígame?

    – Raro.

    – ¿Raro, en qué sentido?

    – Verá Doctor. Hace dos años perdí mi trabajo, me separé, perdí mi casa, parte de mis ahorros y mi perro.

    – ¿Todo a la vez?… Entiendo, siga. – El médico comienza a tomar nota un bolígrafo que le dieron en un congreso sobre hipotiroidismo.

    – Pues que estoy desanimado, desganado, triste y falto de fuerzas.

    – Normal en su situación. – Me comenta mientras arranca una hoja de un bloc con la marca de un antipirético en el encabezado de cada página. – ¿Dónde está lo raro?

    – Verá, me siento cada vez más estancado, más… – Contesto tartamudeando.

    – ¿Más qué? – Inquiere el médico mientras subraya alguna cosa con un fosforito que imita graciosamente un gotero.

    – Pues de pronto, no sé, todo me molesta, no soporto a los jóvenes de hoy ni la televisión… Cosas que antes me daban igual o incluso que me gustaban ahora me irritan.

    – ¿Por ejemplo?

    – …. me molestan las extravagancias, la frivolidad, las odiosas modas…

    – …mmm, principio de misoginia, incipiente homofobia… – Comenta susurrando el doctor.- Siga.

    – Me irrita… – ¿Ha dicho homofobia? Debo de haber entendido mal, pienso mientras vuelvo a tartamudear. – Me irrita, digo, ver a según que gente que no lo merece, trabajando mientras yo no tengo oportunidades.

    – … mmm, los inmigrantes, vamos.

    – ¡Yo no he dicho eso! – Protesto abriendo mucho los ojos, mientras el doctor continúa escribiendo. – No me refería a…

    – ¿Qué más? Me interrumpe el galeno grapando unos papelitos de mi historial con su grapadora con el logotipo de un antihistamínico.

    – Algunos temas me hieren profundamente, no sé, lo de la independencia de Cataluña, me indigna y eso que ni me va ni me viene.

    – … mmm, nacionalismo reactivo… continúe.

    – No sé si será eso, pero en ocasiones, hasta defiendo al gobierno actual, cuando hace unos meses echaba pestes de él. ¡Qué no habré dicho contra la reforma laboral o sobre el rescate de la banca! y ahora, míreme, dice algo en contra suya el Financial Times y me pongo negro, ¿Lo entiende usted, doctor?

    – …mmm. Se siente desamparado y busca protección en la autoridad…suele pasar.

    – Si usted lo dice. – Desconcertado, espero a que el médico diga algo pero éste sigue escribiendo. – Bueno… pues no sé. – Balbuceo con la esperanza de llamar la atención del facultativo.

    – Bien, bien. – Comenta cantarín el médico mientras comprueba la fecha en un calendario con el nombre de un antiemético escrito al final de cada mes. – ¿Y esos síntomas, “raros”, cuándo aparecieron?

    – Hace dos o tres meses.

    – Ya. – El doctor toma nota de la fecha y le pone un clip del color corporativo de una farmacéutica, a no sé qué de mi historial. – Ya se le acaba el subsidio ¿no?

    – En febrero, creo.

    – Bueno, bueno… – Canturrea el médico mientras me mira por encima de sus gafas de leer. – A ver que hacemos con usted… – Me dice con tono paternalista y risueño.- En principio yo no me preocuparía es algo normal, sobre todo, a su edad. – el médico comprueba mi edad en el historial.- 44 años… ¡Lo qué yo decía!

    – ¿Pero qué es doctor?

    – Se está usted volviendo de derechas. Es algo muy común en tiempos de crisis. Le pasa a muchísima gente. No hay más que ver las pasadas elecciones gallegas. No tiene nada que ver con su estado ánimo. Es algo natural, a algunos les ocurre antes y a otros después. Ya verá ahora, con las elecciones catalanas, ¡así, así de gente se ve afectada!

    – Pero no puede ser. Sí siempre he sido de izquierdas: Soy tolerante, agnóstico, ecologista y además estoy afiliado a un sindicato.

    – Precisamente, ese es el grupo de riesgo; lo que se creen de izquierdas. Como usted, amigo David, pero usted no es de izquierdas, como mucho, un progre.

    – ¿Pero qué me dice? – Exclamo entre aspavientos.

    ¡No se agobie! En tiempos difíciles y con lo que usted ha pasado es normal que afloren los instintos más básicos. ¡Tranquilícese! En su estado de depresión no conviene alterarse.

    ¿Y qué me recomienda?

    Nada. Se le pasará. Cuando vuelva a tener trabajo y su vida vaya mejorando verá como vuelve poco a poco a sus niveles anteriores de progresismo. Mientras tanto, distráigase, haga ejercicio y beba mucha agua… Claro que también puede intentar ser de izquierdas de verdad, pero yo creo que le faltan coj… quiero decir, aptitudes; y a su edad… no sé, pruebe. – Sentencia el médico mientras me extiende una receta. – ¡Tenga! Tómese estas vitaminas. Una al día. ¡Y no descuide su medicación, ¡eh!.

    Gracias doctor. – Me despido del médico tan avergonzado como si lo que me hubiera diagnosticado, fueran ladillas.

    (Inspirado en una conversación con mi hermano de hace unos días)

  • Temo a los griegos incluso cuando hacen regalos.

    Caballo troyano.

    (Transcripción y comentario de una llamada recibida el día 16 de noviembre de 2012)

    La llamada de teléfono interrumpe mi merienda a base de castañas asadas con el microondas.

    -Diga. Espero que se haya entendido que he dicho, diga pues no he acabado de masticar la primera castaña.

    -Buenas tardes. ¿Es usted David Torres? – Me pregunta una voz de mujer joven.

    – Soy yo – contesto evitando decir el adverbio sí. Siempre evito decir sí cuando recibo llamadas comerciales.

    – Encantada David. Le llamo de Orange para agradecerle su fidelidad a nuestro servicio – Ya puede decirlo. Tengo mi conexión de internet con Orange hace más de 10 años.

    Por eso, David queremos obsequiarle con un descuento en su tarifa.– No me gusta un pelo que me tuteen los desconocidos. Me pone nervioso, tanto que desisto en mi intento de pelar una castaña mientras sujeto el celular.

    – El descuento, David, sería del 10% de su tarifa mensual…- quiero decir algo, pero la chica habla endiabladamente rápido y no puedo interrumpirla. Sé de antemano lo que va a decirme: “Este descuento lleva aparejado un contrato de permanencia».”

    – Lo único que tiene que hacer, David, es permanecer con nosotros 12 meses más- (¡Bingo!) – para activarlo tiene que… – Decido que ya  he escuchado suficiente y con mi voz más solemne y masculina le interrumpo, no sin antes asegurarme que no quedan restos de castaña en mi boca.

    – ¡No!. No quiero descuentos.- Una nueva frase sin decir sí, vamos bien.

    – Bien David, lo entiendo pero puede decirme ¿por qué? – Me pregunta con tono de desconcierto. Su insistencia en tutearme me provoca ansiedad y la ansiedad me hace desear aún más comer castañas.

    – Verá aceptar ese descuento comporta aceptar también, como me ha indicado, un contrato de permanencia y resulta que estoy desempleado por lo que lo último que me interesa es atarme a nada. Contesto con la esperanza de que el mencionarle que soy un parado le haga perder el interés y se desentienda de mí como si fuera un apestado.

    – Ya David, pero pagaría menos- insiste la chica como si yo no supiera lo que significa descuento. ¡Claro! como no he protestado por el tuteo debe de pensar que soy un niño.

    – Lo sé, pero al tener el contrato de permanencia me penalizarían gravemente en caso de darme de baja, algo muy factible dado que como le he dicho, estoy parado.

    Orange, fue mi operador de telefonía celular y por no ser cuidadoso me crujieron cuando me cambié a mi compañía actual. Les acepté una oferta por un teléfono nuevo, sin darme cuenta que tenía permanencia y cuando me di de baja la penalización equivalía al resto del precio del teléfono)

    – Entiendo David. En ese caso podemos ofrecerle un servicio de garantía total con un precio de 120€ que le proporciona un servicio que…- ¡Para la cinta!

    Vamos a ver, ¿desde cuándo estar desempleado es indicativo de tener dinero para gastar? Puede que me esté haciendo mayor, pero en mis tiempos estar en el paro era algo más próximo a la indigencia que a la “Dolce Vita”. Y por otra parte ¿Cómo puede un comercial, por agresivo que sea, pensar que pagar 120 “lauros” a tocateja es algo más atractivo para un parado, que el descuento del 10% que acaba de rechazar?

    – …bla, bla, bla. – La chica me explica las bondades del servicio de los 120€, tiempo que aprovecho para tomar aire, moderar el cabreo por el continuo tuteo y preparar mi laringe para un sonoro ¡No! en caso de que sea de menester.

    – Lo siento, ya le he dicho que no me interesa ningún producto.

    – Gracias David ya sabe que para cualquier consulta puede ponerse en contacto con nosotros…- Oigo despedirse a la comercial mientras repaso mis palabras por si acaso he dicho algún sí. Creo que no he pronunciado ninguna afirmación que pueda ser manipulada para falsificar un consentimiento. Puedo por fin, ocuparme tranquilamente del resto de castañas asadas con microondas.

    Entradas relacionadas.

    Temo a los griegos incluso cuando hacen regalos (2).

    Temo a los griegos incluso cuando hacen regalos (3).

    La avaricia rompe el saco.

    Test de capacitación.

    Aquí vale todo. Técnicas de marketing.

     

  • ¡Dónde no hay, no hay!

    He hecho muchos test psicotécnicos en mi vida y todos ha dado resultados parecidos: puntuaciones de vértigo en conocimientos aplicados y expresión oral pero en inteligencia, aprobado raspado, lo cual se ajusta completamente a la realidad como demuestra lo que me ha pasado esta semana.

    Resulta que esta mañana he visto todas esas noticias sobre el descubrimiento de una nueva partícula subatómica que podría ser la antesala del descubrimiento del bosón de Higgs y he llamado a capítulo a todas mis neuronas para que prestaran atención a la lectura. He obtenido una respuesta bastante satisfactoria de todas incluso de aquellas que están ocupadas en temas sexuales, tan reticentes ellas a mover sus dendritas en otros menesteres. Con todo mi cerebro concentrado he hincado los codos y he llegado a medio entender de que va todo esto del campo de Higgs e incluso me he atrevido a especular sobre si no será una nueva versión de la teoría del éter esperando a un Michelson y a un Morley que se la carguen.

    Sin embargo, el lunes me pasó algo parecido y mis neuronas naufragaron. No conseguí y sigo sin conseguir comprender que diablos es un “Penalty a lo Panenka”. Ni siquiera movilizando a las neuronas que dicen hay en las glándulas suprarrenales, pude ni aproximarme al entendimiento de este portento que tan claro parece tener todo el mundo. ¡Qué no! ¡Qué no hay manera! No me entra. No soy capaz de distinguir un penalty Panenkil de otro que no lo sea, y menos evaluar su dificultad. No es de extrañar, pues,  la superlativa admiración que sentí el domingo hacia los parroquianos del bar de la esquina cuando gritaron: ¡a lo Panenka! después de que Sergio Ramos tiró el penalty. No creo que pueda sentir lo mismo aunque el bueno de  Peter Higgs aparezca en mi casa con una caja de bosones envueltos a lo Ferrero Roché.

    ¡En fin!, los test psicotécnicos no fallan y dónde no hay, no hay.

    Penalty de Antoni Panenka

  • Misterios de la mente.

    ¿Qué hay en la psique de un tipo, que le pone un escudo de Ferrari a su Opel corsa rojo y en el mismo sitio donde lo llevaría un Ferrari de verdad?

    ¿Sobre que medita una señora con juanetes, ojos de pollo y uñas de buitre cuando mira absorta como le queda la sandalia que se está probando?

    ¿Qué espera qué suceda un tipo de 120 kg, camisa a cuadros de felpa azul, pantalón corto beige y bambas con calcetín de ejecutivo; cuando piropea a la jovencita pechugona que acaba de pasar a su lado?

    ¿Qué pretende realmente, una compañera fumadora del trabajo, de dentadura amarilla y aliento caustico  cuando te dice: – No deberías comer patatas fritas, son malas para la salud?

    ¿En qué pensaba el delincuente  de guante blanco que ha sido detenido después de haber robado 1,5 millones de euros mediante una complicadísima e ingeniosa estafa; qué no se retiró a tiempo cuando llevaba un millón y nadie sospechaba del él?

    ¿Dónde van a parar las niñas, que cada año aparecen en las noticias con sus 9,95 y 10 de nota de selectividad?

    ¿Es normal el funcionamiento cerebral de quien ve conspiraciones en las votaciones del festival de Eurovisión?

    ¿Votar a la derecha siendo un trabajador, es un problema psiquiátrico o neurológico?

  • Respondiendo a Laura.

    Hola Laura:

    Yo también me alegro de saber de vosotros, de que sigamos en contacto y de que estéis bien. Te felicito por tu decisión de seguir estudiando. Yo estoy bien. Me tuve que operar de la vista a principios de año pero ya estoy totalmente recuperado.

    Me dijeron que Danilo, no había asimilado bien el despido, al igual que yo mismo, pero no creo que un tío como él deba de preocuparse en exceso, ni tú tampoco; saldréis adelante sin problemas.

    Yo estoy muy animado, he tenido algunas entrevistas con bandas del este de Europa, el no saber tocar el acordeón es un problema, sí, pero creo que con mi experiencia en la construcción me pueden buscar un sitio para pesar cobre, no sé…me han dicho que me llamarán.

    No estoy preocupado ya saldrá algo y como ahora veo muy bien, ya no tendré problemas para encontrar comida en los contendedores de noche y eso me estimula, ya que es cuando más llenos están. En Internet hay un montón de tutoriales para hacerse uno mismo un gancho apropiado para coger cosas, de como conseguir un carrito de supermercado sin que te pillen y cosas así. También estoy viendo episodios de «Callejeros«, para irme empapando del ambiente y de las costumbres del lumpen, por si acaso. En fin, que me estoy preparando. Además como de niño pasé muchas horas en «La Mina«, visitando a la familia, algo de la marginalidad se me habrá pegado, vamos digo yo, y eso que llevo adelantado.

    Por otra parte, gracias a nuestro eficiente sistema sanitario dispongo de Alprazolam a un precio razonable, por lo que puedo pasar gran parte del día durmiendo lo cual supone un gran ahorro dado que durmiendo no consumo.

    En fin, no me puedo quejar: No tengo ni trabajo ni futuro, pero tengo tiempo para mí y la sensación maravillosa de haber escapado de la cruel y hedionda galera donde estabamos. Dentro de poco vosotros tendréis también esa maravillosa sensación, además de un futuro feliz. No soy tan optimista en mi caso, pero no estoy preocupado, pues a medida que pasan los días me da menos miedo ser un mendigo y más volver a ser un esclavo.

    Espero noticias vuestras y a ver si quedamos una noche todos los de antes, a ser posible mientras cobro el paro, aunque no me importará acercarme al restaurante donde hayáis quedado y saludaros a través de los cristales.

    Un abrazo para los dos.

    D.

  • Barcelona pintoresca

    ¿Le gusta la comida “joponesa”? Le recomiendo este restaurante de la calle Alcudia.

    Jopones

    ¡Cu cu!

    Vaca

    Esta empresa te alquila traseros refrigerados para sobrellevar mejor el verano. Hacían una entrega en el Paseo de Juan de Borbón.

    CulosFrigo

    Parques y jardines no recibió correctamente la orden de plantar un cedro en la Plaza del Congrés Eucarístic

    Cerdo_congres