He padecido de cataratas durante toda mi juventud. Desde el diagnóstico hasta mi reciente operación han transcurrido nada menos que 28 años. 28 años de visión turbia, de ceguera nocturna, de burlas en la universidad, de dificultad para leer, de dolores de cabeza, de ojos ardiendo por el esfuerzo, de todo tipo de trucos para poder trabajar y de mentiras para evitar que mis jefes supieran que no veía. Ahora que todo quedó atrás, me propongo explicar mi experiencia a través de las preguntas más frecuentes que me han y que yo mismo he formulado durante esta etapa de mi vida. Empecemos.
¿Qué son las cataratas?
Las cataratas consisten en la perdida de transparencia del cristalino que es la lente natural del ojo humano.
¿Por qué se llaman cataratas, tienen algo que ver con derrame de algún líquido del ojo?
No, en absoluto. El término cataratas deriva del griego «kata-rrā́k-tēs καταρράκτης» que significa «reja», «celosía» lo cual es bastante descriptivo.
¿Cuándo te diagnosticaron las cataratas?
La primera vez que me gradué la vista a la edad de 15 años cuando como muchos jóvenes empecé a mostrar síntomas de miopía.
¿Las cataratas no son una enfermedad de personas mayores? ¿Cómo puede tener cataratas un adolescente?
Lo más probable es que fueran cataratas congénitas, es decir nací con ellas.
¿Entonces no veías bien por culpa de las cataratas?
No, mis cataratas eran corticales, es decir, afectaban sólo a la parte externa del cristalino. La parte central estaba sana y perfectamente transparente. Mi merma de visión se debía a la miopía.
¿Entonces por qué suponían un problema para ti?
Las cataratas empeoraron sin que todavía tenga claro el porqué, aunque los médicos se inclinaban a pensar que la cortisona que tengo que tomar de vez en cuando para combatir los ataques de asma que padezco, provocó que las cataratas se extendieran poco a poco hacía todo el cristalino, por decirlo de forma sencilla. En la siguiente fotografía puede verse mi ojo izquierdo antes de la operación, con la pupila dilatada que permite apreciar la catarata.


¿Cómo afectaba a tu visión las cataratas?
De dos maneras:
- Las cataratas cuando todavía eran leves provocaban la refracción de la luz que entraba en mis ojos, dispersándola y haciendo más difícil el enfocar los objetos.
- La progresiva opacificación del cristalino hacía que la cantidad de luz que percibía fuera cada vez menor. En los últimos años prácticamente no veía nada de noche o en recintos mal iluminados.
Sí la cosa era tan grave, ¿Por qué no te operaron inmediatamente?
Voy a intentar explicarlo de manera sencilla:
La operación de cataratas que yo necesitaba, suponía la extirpación del cristalino y su substitución por una lente artificial. Esta es la manera de proceder habitual y no comporta demasiado riesgo, pero en pacientes jóvenes hay factores que desaconsejan la operación y qué son:
- Los tejidos intraoculares son más fuertes y resistentes con lo que la extirpación del cristalino se hace más difícil y se corre el riesgo de dañar el interior del ojo.
- El ojo tiene una flexibilidad natural que hace que el globo ocular se adapte modificando su forma para que, junto al movimiento de enfoque del cristalino, se obtenga una imagen nítida en la retina. Sobre los 45 años, perdemos esa flexibilidad del ojo y el enfoque se hace más difícil.
- También perdemos la facultad de enfoque sí el cristalino es extirpado, por lo que los médicos evaluaron si operarme de cataratas supondría una ventaja con respecto a llevar gafas, y decidieron que llevando gafas vería mucho mejor que con la operación dado que mantendría la máxima profundidad de campo que mis ojos podían dar, es decir, la distancia donde se pueden ver los objetos con nitidez.
¿Cuándo fue aconsejable la operación?
Como la mayoría de personas empecé a tener síntomas de vista cansada sobre los 41 años. Es decir, ya no veía bien de cerca por causas naturales y por tanto la perdida de enfoque provocada por la operación era irrelevante.
¿Entonces te operaron enseguida y todo fue bien?
Pues no. En los exámenes previos a la operación mi oftalmólogo, apreció que las cataratas «empujaban» hacia el interior del iris todo lo que hay entre el cristalino y éste, por lo que no había espacio para introducir una prótesis.
¿Y te operaron a pesar de ello?
No, en realidad me tuvieron que intervenir previamente para corregir ese defecto mediante una operación llamada «Iridotomía«
¿En qué consisten?
Consisten básicamente en la perforación del iris mediante un laser quirúrgico nd-YAG (neodymium-doped Yttrium Aluminium Garnet) para eliminar tejido y hacer sitio para la prótesis.
¿Perforar el iris con un laser debe doler?
Se siente un ligero pinchazo. Pero es absolutamente soportable.
¿Notaste alguna mejoría en la visión tras las Iridotomías?
No, esta intervención no tiene efecto alguno sobre la visión.
¿Bueno, y después qué?
Esperé dos meses hasta que los ojos se recuperaran del todo de las Iridotomías y me preparé para las operaciones de cataratas de la siguiente manera:
- Me hicieron un análisis de sangre como es habitual en cualquier operación quirurgica.
- Me hicieron una biometría que consiste básicamente en tomar medidas del ojo para poder decidir el tipo y graduación de la lente a implantar.
- Tuve que tomar antibióticos y ponerme una serie de colirios 48 horas antes de cada operación.
¿Cada operación, pero es que hubo más de una?
Sí claro, me operaron los dos ojos en diferentes intervenciones con un plazo de 1 mes entre ellas.
Pues a mi abuelo le operaron los dos ojos a la vez, ¿no entiendo por qué a ti no?
- La mayoría de las veces se suele operar un ojo cada vez para evitar la propagación de infecciones entre ellos. Pero si la persona está ya completamente ciega o como ya indiqué antes, es muy mayor y por consiguiente es más fácil extirpar el cristalino, pueden operarse ambos ojos a la vez. De todas formas es algo que depende del criterio del médico.
¿En qué consistió la operación?
La cirugía de la catarata consiste en la extracción del cristalino enfermo. En mi caso se extrajo solo la parte dañada y se dejó la porción posterior de la cápsula que es el envoltorio que protege al cristalino. Esta porción sirvió de soporte para la prótesis que ocupa el mismo lugar que el cristalino extraído. el cual tiene que salir por una pequeña hendidura en el globo de apenas tres milímetros. Esto es así para permitir que la herida cicatrice más rápido y tenga menos riesgo de infección. Claro que el cristalino no cabe por esa apertura, por lo que mediante la técnica de emulsificación por ultrasonidos, se rompe en pedacitos que se aspiran con un equipo especial. La prótesis o lente intraocular utilizados en mi caso son plegables para caber por la incisión y una vez dentro del ojo se extiende como un mantel.
¿Parece complicado, debió de durar mucho?
Entre 20 y 30 minutos, entre preparativos en el quirófano y la intervención en sí, que cálculo no duró más de 7 minutos.
¿Fue con anestesia general o local?
Fue con anestesia local y estuve consciente todo el tiempo.
¿Se siente algún dolor o molestia durante la operación?
Ninguno. A veces un ligero tirón.
¿Pero debe de ser angustioso ver cómo te manipulan el ojo?
La verdad, es que no se ve nada más que una luz fija como cuando te enfocan con una linterna pero más tenue. ¡No te enteras de nada, vamos! Además, se suele administrar al paciente un sedante para evitar posibles ataques de ansiedad.
¿Qué notaste tras la primera operación?
Me di cuenta de lo mal que veía. Con el ojo operado veía todo muy claro mientras que con el ojo todavía con la catarata parecía estar mirando a través de un cristal ahumado.
¿Hay efectos secundarios o problemas postoperatorios?
Pueden aparecer problemas en determinados casos pero en el mío, no tuve ningún problema pues seguí la medicación de después de la operación rigurosamente.
¿Tuviste que hacerte unas gafas especiales durante el periodo entre operaciones?
No, dejé de usar gafas simplemente. Con el ojo operado veía bien de lejos y con el otro bien de cerca.
¿Una vez operado el otro ojo ya ves perfectamente?
De lejos sí. Pasé de tener una visión del 12% a más del 80% sin gafas.
¿Entonces ya no necesitarás gafas?
Sí necesitaré, para ver de cerca. La prótesis ya no se mueve como lo hacía el cristalino natural, por lo que su profundidad de campo es como la de la lente de una cámara fotográfica sencilla y va desde unos 30cm hasta el infinito. Es un mal menor dado que ya por mi edad estaba mostrando síntomas de vista cansada y el uso de gafas de lectura era inevitable, me operase o no.
¿Merece la pena pasar por todo esto? ¿Aconsejarías la operación a quienes puedan dudar porque ven suficientemente?
Sí, merece la pena, siempre claro está que lo aconseje el médico. Algunas personas que ven mal pero todavía se valen, dudan pero es porque no son conscientes de lo poco que ven. El cerebro se va adaptando a la progresiva pérdida de visión y esta pérdida no puede ser cuantificada hasta que vuelves a tener un cristalino limpio.
Ahora puedo ver donde piso en zonas oscuras, puedo ver las estrellas más tenues, que no lo hacía desde niño, ya nadie me tiene que coger de la mano para bajar por unas escaleras mal iluminadas ni volveré a perderme por Barcelona de noche por no poder leer el rótulo de las calles. Como me dijo mi médico:
«He vuelto a nacer»
Quiero aprovechar para dar las grácias al Dr. Nelson Solarte Bacca y a Isabel Marañon su ayudante, y compañera mía del BUP, por haber hecho realidad este sueño de poder volver a ver con normalidad.
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