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  • Dudas y comentarios sobre el accidente del avión de Germanwings.

    Antes de empezar con esta entrada quiero dejar bien claro, tal como he dicho en no pocas ocasiones en este blog, que no creo en conspiraciones mundiales por parte de «reptilianos», «iluminati», Área 51 y chorradas similares. Así que si algún amable lector piensa que voy a sugerir que el avión siniestrado fue derribado por un OVNI o por un experimento militar secreto de los americanos, le recomiendo que no siga leyendo.

    A pesar de mi escepticismo sobre todo lo misterioso y lo oculto encuentro que hay veces que los medios de comunicación y el comportamiento de las autoridades invitan a pensar que hay algo raro detrás de un acontecimiento trágico y el accidente aéreo en los Alpes franceses del avión alemán de Germanwings es uno de ellos. Y como yo comparto el gusto por el morbo de la gente, estuve interesado en el tema. No mucho tiempo, tengo que decir en mi descargo, hay otros morbos que me interesan más, pero si el suficiente como para encontrar algunas cosas que no entiendo y que me gustaría comentar. Empecemos.

    • Descubrieron muy deprisa la causa del accidente.

    No había pasado ni un día cuando ya se sabía que el avión había sido estrellado por el copiloto, que este se había suicidado y que no era un acto terrorista. Y todo porque la primera caja negra se encontró muy pronto. Lo cual no suele ser habitual y menos cuando el accidente es en una zona tan escarpada e inaccesible como una cordillera.

    • Los medios de comunicación ya sabían todo de Andreas Lubitz a las pocas horas del siniestro.

    Los medios no sólo sabían su identidad sino también, historial académico, médico y disponían de fotografías excelentes donde se le ve con claridad frente al Golden Gate o corriendo con gesto épico una carrera urbana. No sé, pero es algo que me recuerda mucho a la mítica escena de la película de Oliver Stone, JFK, donde X brillantemente interpretado por Donald Sutherland, le cuenta a Jim Garrison que desde el principio sospechó que toda la información sobre  Lee Harvey Oswald se parecía mucho a las historias inventadas por los servicios secretos a los que el mismo pertenecía y del tipo que el mismo había usado en conspiraciones contra gobiernos enemigos.



    • Los medios de comunicación encuentran información alarmante sobre Lubitz que en Lufthansa y Germanwings ignoraron despreocupadamente.

    Al parecer la información médica y psiquiátrica del copiloto era de lo más accesible para la prensa, pero no para sus superiores jerárquicos que lo ponen a los mandos de un avión comercial cuando todo indica que el tío no estaba capacitado ni para mozo de equipaje.

    Puede que los responsable de las compañías aéreas alemanas sean muy confiados, o que los problemas psicológicos de Lubitz no fueran tan graves. Se atribuye estos a dos motivos principalmente.

    • No aprobó el curso de piloto comercial en una prestigiosa escuela de vuelo norteamericana.
    • Sufrió un desprendimiento de retina que mermó su capacidad visual y temía no pasar la revisión médica para ser comandante en Lufthansa.

    Verán yo he vivido ambas situaciones. No logré ser ingeniero y estuve enfermo de la vista 28 años. Cómo simple técnico o delineante me he mantenido en el ambiente profesional que a mí me gustaba, al principio sentí cierta frustración, sobre todo por no poder alcanzar ciertos niveles salariales, pero logré superarla al ver por ejemplo, de las increíbles responsabilidades que me había librado. Lubitz podía seguir en el mundo que tanto amaba como copiloto o como otro tipo de técnico y por supuesto nada le impedía volar en otro tipo de aeronaves si como dicen, volar era su mayor pasión.

    En cuanto a mi enfermedad oftalmológica, mi mayor preocupación no era, si podía sacarme el permiso de conducir sino si acabaría vendiendo cupones. Imagino que el criminal copiloto después de sufrir nada menos que un desprendimiento de retina, su mayor preocupación sería el tener que cambiar los mandos de un avión por un bastón blanco.

    En todo caso, dejo a criterio de los profesionales de la psicología si ambos motivos son causa de suicidio homicida.

    • La segunda caja negra, vital para resolver el caso, es encontrada por una mujer en su primer día de trabajo.

    No sé si esta noticia está contrastada debidamente, pero el otro día los medios comentaron con gran alborozo y admiración que una gendarme o bombera, no sé, en su primer día en la zona de búsqueda encontró la segunda caja negra, que todos sus compañeros no fueron capaces de encontrar en todo el tiempo que llevaban allí. No lo pongo en duda, es más, no me extrañaría, que una mujer lograra algo que un montón de tíos no son capaces de hacer, pero tratándose de este tipo de sucesos resulta extraño. ¿Cómo podemos saber que la caja negra no la «llevaba» la nueva o que le indicaron donde buscar una caja negra puesta «ex profeso»? Pregunto, no afirmo, ¡eh!

    • La segunda caja negra demuestra que el copiloto aceleró mientras descendía para asegurar un impacto mortal.

    No sé como funciona un avión y no sé como se acelera un avión. Lo que sí sé es que cualquier objeto que cae sometido a la gravedad se acelera hasta los 9,81m/s2 (dependiendo de la inclinación de su trayectoria y otras fuerzas que actúan en aviación). Aunque el avión de Germanwings estuviera con los motores apagados y ya no digo en caída libre, al descender aceleraría igualmente. Imagino que la caja negra registra cuando se acciona el acelerador en un avión, pero me sorprende que la noticia se divulgue como la gran cosa y que nadie se pregunte que tanto influyó la gravedad en la aceleración del avión que registró la caja negra.

    • Los suicidas que amenazan con matarse y llevarse por delante a otras personas suelen avisar o querer llamar la atención.

    Tampoco soy psicólogo, pero a lo largo de la historia y diariamente en los medios de comunicación hay suficientes ejemplos de suicidas que amenazan con matarse y matar a más personas con el objeto de hacer alguna demanda política o personal. Lubitz decide suicidarse sin decir nada, llevándose por delante la vida decenas de personas sin previo aviso y sin hacer ninguna petición, como que no lo despidan o cualquier otra reivindicación descabellada. ¡Pero sí hasta los islamitas suicidas graban un vídeo explicando sus intenciones!

    • ¿Qué hubiera pasado si el piloto no hubiese tenido que ir a orinar?

    ¿Cómo sabía este que su comandante abandonaría su puesto en algún momento y en concreto antes de una maniobra tan crítica como un aterrizaje?

    ¿Estaba tan motivado a suicidarse que lo hubiera hecho de todos modos, tal vez hubiera agredido al piloto dejándolo inconsciente o matándolo?

    ¿Un suicida aprovecha una oportunidad fortuita para matarse sabiendo que se lleva por delante a cientos de vidas?

    ¿Un suicida está en permanente estado de desesperación que aprovecha la menor oportunidad para matarse?

    ¿Qué ha sido de los suicidas que permanecen horas parados en una cornisa decidiendo el momento de acabar con su existencia, mientras la muchedumbre los mira y los negociadores intentan salvarlos?

    • ¿No resulta casual que ocurra una tragedia aérea provocada por un piloto justo cuando las medidas de seguridad en los aeropuertos para los pasajeros se han intensificado hasta rozar la paranoia?

    No digo que signifique algo sólo que es casual que después de haber aumentado las medidas de seguridad en los aeropuertos europeos el pasado 1 de marzo, el 24 ocurra un accidente provocado por un miembro de la tripulación.

    Tanto registrar maletas, tanto mostrar aparatos electrónicos, tanto dosificar los líquidos que entran en las aeronaves, tanto quitar zapatos, tanta bolsa transparente y se nos cae un avión porque el copiloto está mochales y el comandante no puede entrar en su propia cabina de mando.

    Por cierto, entiendo que la cabina debe de ser hermética para «yihadistas», sobre todo desde el 11-S, ¡pero no para el comandante, por el amor de Dios! Hace tiempo que existen sistemas de apertura de puertas con sensor de huella dactilar, en mi antigua empresa lo teníamos. O algún mando o combinación de desbloqueo que sólo el comandante conozca.

    Bueno ya sé, que alguien puede decirme que esas medidas no sirven si le ponen una pistola en la sien al piloto y le obligan a abrir la puerta de la cabina, pero cualquier sistema de alarma o seguridad suele tener un código o una combinación de disuasión que avisa a la central de seguridad o a la policía. Además alguien que es capaz de amenazar al piloto delante de todo el pasaje seguramente ya tiene previsto como abrir la puerta de la cabina.

    • Por último, que hemos hecho para merecer un presidente de gobierno como este.

    Para concluir insisto en que no sugiero ninguna conspiración ni acuso a nadie de haber derribado el avión y ocultarlo acusando a un chivo expiatorio, pero no me digan que es un suceso extraño, no tanto por lo acontecido sino más bien, como ha sido tratado por los medios de comunicación. Espero ir obteniendo respuestas racionales de las dudas conspiratorias  que acabo de exponer y dejo esta entrada abierta para incluirlas. Será un placer como escéptico.

  • Okupas, perroflautas o antisistema.

    Desde que soy siderometalúrgico tengo la necesidad de usar el eficiente servicio de cercanías de RENFE del que disponemos en Barcelona. He tenido suerte. La línea R2 que conecta Castelldefels con Granollers  y que me permite llegar hasta Montmeló, parece el Orient Express si la comparo con la impuntual y masificada línea R4 con la que a veces me desplazaba a la plantación de algodón de Sant Joan Despí.

    Todas las mañanas tomo el tren en la estación del Clot-Aragó poco frecuentada, silenciosa, amigable. Cuando llega el tren, siempre encuentro asientos libres y de momento no he sufrido retrasos de consideración.

    Pero no todo son parabienes. El otro día, sin ir más lejos, subió al tren una tropa de esos jóvenes que deambulan por la vida acompañados de perros, con ropa pseudomilitar, «piercings» mugrientos y ese engendro de la ornamentación corporal llamado «rastas».

    Nunca he estado en Jamaica (ni pienso estar) y tal vez allí estas extensiones capilares sean complementos agradables e higiénicos, pero las que se usan por aquí me recuerdan al pelo de aspecto mortecino de los roedores disecados que tenía el director de mi colegio en su despacho y que tanta congoja me producía mirarlos ocultos en la penumbra de sus anaqueles, las escasas veces que estuve en dicho despacho.

    Me quedé observando a aquellos jóvenes intentando clasificarlos y comprender su filosofía de vida:

    Perroflautas no eran pues tenían perros pero no flautas. Antisistema, bueno, si eres antisistema ¿Por qué tomas un tren de cercanías? ¿Hay algo más inherente al sistema que la red ferroviaria de cercanías? Trenes conducidos por aburridos funcionarios, megafonía impersonal y estaciones llenas de currantes adormecidos  vigiladas por «seguratas» barrigudos.

    Pero no reflexioné mucho tiempo. Mis pensamientos fueron abortados de repente por el intenso y repugnante hedor que desprendían aquellos chicos y chicas. Doscientos metros de tren, cincuenta plazas por coche y estos angelitos tienen que sentarse a mi vera.

    Mis elucubraciones fueron substituidas por nauseas y otros desordenes fisiológicos. ¡Qué peste! Aproveché la braga que uso para  los días de frío intenso  que lucia en mi cuello para cubrir mi nariz, pero fue en vano. Aquel pestilente olor era tan cáustico que la hubiese traspasado aunque hubiese estado confeccionada en Kevlar.

    Podía haberme levantado e irme pero tenía miedo que creyesen que yo era un fascista que no toleraba su presencia por causas ideológicas y no sanitarias, Ademas todos hablaban en inglés por lo que mi actitud podía interpretarse también como xenófoba y no tengo yo el cuerpo a las siete de la mañana para enfrentarme a nadie por motivos sociopolíticos.

    Mi salvación llegó cuando escuché por los altavoces del tren que llegábamos a Montcada i Reixac . Fingí que me apeaba y me dirigí al lugar del tren más alejado posible de aquel tufo, intentando que no se notara que mi equilibrio se había visto afectado por el mareo.

    Cuando mi estómago y otras vísceras ocuparon de nuevo el lugar que les corresponden según mis parámetros antropomórficos, pude regresar a mis pensamientos y concluir que aquellos jóvenes eran en realidad «Okupas» pues habían ocupado mis fosas nasales y posiblemente las de los otros viajeros de una manera que no puede ser legal.

    Su rebeldía, si es que realmente se rebelan contra algo, no es contra el sistema sino contra la higiene corporal. Son una especie de veganos ultraortodoxos que entienden que las bacterias también tienen derecho a la vida y que no pueden ser aniquiladas por burgueses jabones y geles de baño.

    Me gusta que la juventud tenga principios y se rebele contra lo que considera injusto, ¡ojalá! hubiese sido yo menos sumiso en mi juventud, por lo que también, a esta clase de activistas, les declaro mi admiración, pero desde cincuenta o sesenta metros como mínimo de distancia.

  • El violinista del tren.

    En el tren, camino de Montmeló, veo situarse junto a mí a un hombre mayor. Está colocando con sumo cuidado su amplificador y  su reproductor que arrastra atados en el esqueleto de un carrito de la compra. Es un hombre pequeño, encorvado. Desde sus sienes serpentean unos cabellos amarillos pajizos, tan enredados, tan desordenados que parecen paja de verdad. Viste un chándal grueso con bandas negras sobre un bermellón, que apuesto que si se lavara, sería rojo.

    Cuando acaba de acomodarse entre los asientos ocupados por bostezantes viajeros, extrae de no sé dónde un violín. Bueno, parece un violín porque se lo pone en el hombro y lo toca con un arco, pero el aspecto del instrumento es desolador. Gran parte de sus piezas están sujetas de una manera grotesca con cinta adhesiva transparente. No soy un «luthier» pero diría que las cualidades acústicas de ese instrumento no pueden ser las más adecuadas.

    El hombre toca al compás de la música que sale del amplificador del carrito. Sé que nunca he gozado de gran oído musical, pero me cuesta distinguir el sonido del violín del de la pista. Pareciera que el hombre finge tocar. No sé, si lo hace, lo está haciendo muy bien con el arco y sus dedos sobre los trastes, pero no logro distinguir el violín.

    Algunos viajeros miran con desprecio al anciano violinista. Tal vez sepan a ciencia cierta que es un farsante, que realmente no toca o simplemente no están para serenatas a primera hora de la mañana.

    Siento pena por el músico, por las miradas de desaprobación que está recibiendo y por su destartalado violín. Cuando reparas de una forma tan tosca un instrumento del tipo que sea, es señal de que no puedes substituirlo fácilmente, que no puedes comprar otro ni siquiera de saldo. ¿Qué pasará sí un día el violín se rompe del todo? ¿De qué vivirá el viejo músico?

    Siento una gran desazón pensando en la vida de ese hombre. Tal vez es un abuelo que tocaba el violín en reuniones de familia en tiempos mejores y que la crisis o tal vez el alcohol o las drogas han echado a la calle.

    ¿Pero y si hace 40 años era un joven entusiasta que soñaba con ser violinista? Tal vez estudió en un conservatorio soñando con interpretar a Mendelssohn o a Bruch en un gran teatro, o ser el concertino de una gran orquesta. ¡Y míralo ahora! El fracaso más allá del fracaso, tocando una inaudible melodía en un vagón de cercanías lleno de soñolientos y molestos viajeros que lo miran con desdén.

    No sé que pecado pudo cometer ese hombre pero nadie merece ese destino, nadie merece esas miradas de desprecio. Meto la mano en mi bolsillo, encuentro 50 céntimos. Se los doy cuando acaba de tocar. Puede que cada vez más, veo en este tipo de hombres un aviso de lo que me puede pasar a mí, que ya tengo espolones, si doy un paso en falso. Trato de aliviar mis miedos con una triste moneda. Luego vuelvo a lo mío, encaro el largo trecho hasta la fábrica. Espero tener otra moneda en mi maleta o no tomaré café en la oficina, y la verdad es que lo necesito pues hace frío, mucho frío.

  • La cola del hambre.

    Esta es una entrada corta. La foto que la encabeza está tomada esta misma tarde en la Calle Berenguer de Palou, cerca de mi casa. La gente que hace cola no está esperando para entrar a una sesión de cine, ni para comprar los primeros un iPhone 6. Hacen cola delante de la llamada Despensa Arciprestal de Cáritas Diocesana de Barcelona.

    Yo me dirigía a la biblioteca que hay cerca, he consultado varios libros durante casi hora y media y al regresar, la cola seguía igual de larga. Me he acercado a los últimos de la fila un señor y una señora sudamericanos y les he preguntado que para qué era esa cola. La mujer con su acento caribeño me ha dicho que vienen a pedir comida y el señor me ha dicho que era un «sitio de Caritas». Puede que mi aspecto les haya parecido desaliñado (que lo era) porque enseguida han necesitado explicarme que para usar ese servicio hay que tener no sé que autorización de los servicios sociales, pero les he interrumpido amablemente y les he dicho que no busco comida. Me ha parecido ver una mueca de alivio en sus rostros pues son muchos ya a repartir.

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    Sólo quería asegurarme de lo que ya suponía, que era una cola de caridad. Desde que escribo un blog hay veces que me comporto cual «periodista» he intento confirmar mis suposiciones y contrastar mis informaciones antes de escribirlas. Pero no soy un reportero intrépido retratando la miseria en África o en Extremo Oriente, sólo tengo que dar un pequeño paseo porque esto no está pasando en la Andalucía de Miguel Hernandez ni en la Extremadura de Delibes. Esto pasa en la Barcelona de Messi.

    Con una sonrisa me he despedido de ambos sudamericanos y con una mueca que pretendía ser una sonrisa les he deseado mucha suerte.

  • Peret ha muerto y lo siento en el alma.

    Peret ha muerto y lo siento en el alma.  Nunca he sido mitómano y la muerte de famosos no me afecta más allá de la curiosidad. Sólo sentí la muerte de Peter Falk por lo mucho que me gustaba la serie Colombo en mi infancia, quizás lo que lamenté fue precisamente eso, la muerte del Teniente Colombo  y los recuerdos que me trae de mi niñez cada vez que vuelven a emitir sus episodios.

    Pero me gustaban las canciones de Peret, sobre todo las versiones de cuando era joven. Curiosamente sus mayores éxitos nunca me agradaron, su fase más comercial, pero aquellas primeras versiones de la “Rumba pa ti” y del “Gitano Antón” siempre me alegran el alma cuando las escucho. La primera ya la cantaba La Lupe con Tito Puente y la segunda era una versión del «Negro Bembón» interpretado magistralmente por Ismael Rivera, pero Peret las convirtió en obras maestras con su toque de gitano catalán que tan sólo tuvo a su nivel Antonio González el “Pescailla”. Ambos fueron el Bach y el Haendel de la Rumba catalana y no cabe discutir quién fue el primero o quien fue mejor, lo que pasa es que la rumba de Peret me llegó en una etapa de la vida en la que más necesitaba de alegría. Por eso su muerte me ha afectado.

    Ya es mala suerte que nos deje cuando en este país «Paquirrin» puede ser número uno en iTunes por eso creo que hoy, todos los amantes de la buena música nos hemos quedado huérfanos y desamparados.

    Gracias Peret por tantos momentos de felicidad. Siempre tendrás unos megabytes en mi reproductor y un lugar en mi corazón. Descansa en paz.

  • Yolanda.

    Ayer en la noche sin luna más despejada del mes volví a ver la Vía Láctea con mis propios ojos. La última vez fue hace más de treinta años, cuando siendo niño miraba al cielo de Cómpeta sentado junto a mi abuela. Después contraje las cataratas y las estrellas, incluso las más brillantes, se me apagaron.

    Ayer sentí la alegría de volver a verla, tenue, difuminada por la contaminación lumínica, pero apreciable gracias a mis cristalinos de plástico y me sentí orgulloso de haber superado la ceguera nocturna pero sobre todo por el conocimiento. Me sentí feliz por saber que esa franja blancuzca no es la leche derramada del pecho de Juno cuando apartó bruscamente al bebé Hércules, sino que es una galaxia, nuestra galaxia y que el Sol es sólo una estrella modesta entre los millones que la forman y… bueno, entonces me acordé de Yolanda.

    Yolanda fue mi tutora en el último curso de la F.P. II. Era una mujer delgada, menuda, con la melena rubia natural más clara que recuerdo. Tenía una nariz rara que hacía que su cara también lo fuera. Yolanda, para que lo voy a negar, era una niña pija metida a redentora de zoquetes, pero era una buena profesora.

    Llamé su atención cuando un día uno de esos zoquetes hizo un comentario machista sobre ella y yo salí en su defensa.  Pero acabé ganándomela cuando le demostré mis conocimientos sobre automóviles.  Pues resultaba que Yolanda y su marido, eran aficionados a los coches clásicos y participaban en “Rallys” y esas cosas que hace la gente de dinero.

    Un día le comenté que yo tuve un coche de juguete que era una reproducción perfecta del Mercedes Benz con motor rotatorio “Wankel”. Ella me dijo que Mercedes nunca había fabricado modelos con motor Wankel.  La conversación acabó pero a la semana siguiente, antes de empezar la clase, Yolanda me apartó a un rincón y me dijo que había consultado con su marido, y que en efecto, Mercedes fabricó en los 70 el modelo C111 con motor rotatorio Wankel.

    En esos tiempos no existía Google e Internet era algo todavía por inventar así que si un chaval de 18 años sabía que era un motor Wankel era porque leía mucho o porque se preocupaba de  aprender, de cultivarse. Además mi profesora ya se daba cuenta de lo propenso que era yo a fustigarme, a la depresión y como me afectaban mi asma, las cataratas y mis otras taras físicas

    Quizás por eso cuando acabó el curso, Yolanda, creyó que debía decir algo que me motivara, que me animara y volvió a apartarme para despedirse de mí sus palabras textuales fueron:

    • “David, tienes un don. Eres capaz de ser feliz mirando la Luna.”

    Entonces no me pareció una gran cosa tener ese don para forjar un futuro (a menos que optara por ser poeta)  y la verdad es que pensé que no era más que una cursilería de niña de papá. Pero ayer, más de treinta años después, mientras contemplaba  “el espinazo de la noche” y me sentía feliz por “saber” comprendí, por fin, las palabras de Yolanda.

  • No me gusta el baloncesto.

     

    (Con motivo de la celebración del mundial de baloncesto en España he decidido reeditar una de las primeras entradas que publiqué en este blog y que eliminé porque no le encontré el sentido de publicarla entonces que en cambio sí tiene hoy día.)

    Una amiga me comentó que se había apuntado para jugar al «Básquet» que es como se llama a hora al baloncesto de toda la vida. Como soy un buen amigo, suelo animar a todo el mundo en sus empeños, aunque sean actividades que encuentro absurdas o poco estimulantes, y ninguna para mí tan absurda y poco estimulante  como el baloncesto.

    Este deporte, que tanto gusta a personajes a los que admiro como Woody Allen o Carl Sagan, es excluyente, pues midiendo 1,70m no me dejarían jugar, lejos de los patios de recreo. Sí ya sé, un tal Muggsy Bogues media 1,60m y fue un fenómeno como algún par más que median menos de 1,75m, pero son casos anecdóticos y si se les recuerda es precisamente por considerar que triunfaron a pesar de no estar en su elemento.

    El baloncesto consiste como otros deportes, en competir entre equipos o de forma individual para superar un obstáculo. En el baloncesto el obstáculo es la altura a la que se sitúa la cesta donde se debe introducir la pelota, así que los responsables de los equipos decidieron hacer trampas. ¿Cómo? sencillo, fichar a jugadores muy altos para reducir al máximo dicho obstáculo, cuanto más alto sea el jugador más fácilmente llegará a la cesta, así que estos se rifan a los jugadores muy altos como Manute Bol, (2,31m) ya fallecido o Yao Ming (2,28m), sólo para que lleguen mejor a la cesta. Ya me dirán qué merito tiene que un tío de 2,20m como Tkachenko, meta o impida meter una pelota en una cesta situada a 3,05m.

    Me cuesta, pero debo admitir, que el futbol es un deporte mucho más democrático. Hay sitio para todos. El mejor futbolista del mundo es Leo Messi  (1,69 m) que puede sortear con tranquilidad a los defensas contrarios porque sabe que Gerard Piqué (1,93m) cuida su retaguardia.

    ¿Por qué no, en vez de fichar a tíos cada vez más altos para llegar mejor a la canasta, no la bajan para que podamos jugar todos? o ¿Por qué no  establecer categorías como en el boxeo. Dejemos la canasta como está actualmente para jugadores de hasta 1,80m y situémosla, no sé, a 4,50 o 5m para jugadores de hasta más de 2m.

    Bueno es una broma pues la verdad es que me da igual. Detesto cualquier deporte como espectáculo, pues creo que aparta a la gente de sus problemas reales y nos mantienen sedados, pero creo que el baloncesto es además excluyente y me irritan las cosas excluyentes pero que además sean populares entre la gente excluida ya me resulta del todo incomprensible.

  • Publicidad absurda (9)

    La mala educación.

    Este anunció ya hace varios años que se emite y me resulta repugnante. Y me sabe mal porque lo que se anuncia, las galletas Chiquilín, están entre mis favoritas.

    Una madre encarga a su hijo que vaya a comprar cereales, leche y miel o huevos, bueno no se, el caso es que el chico se presenta en casa con un paquete de las mencionadas galletas, trasgrediendo flagrantemente el mandato de su madre. ¿Y qué pasa? Pues nada. La madre sonríe y acepta sin rechistar que su hijo menor de edad decida en que debe y en que no debe gastarse el dinero en casa. Ya sé que son malos tiempos para educar a los hijos pues los padres tienen que andar con pies de plomo ya que la legislación vigente establece una frontera muy tenue entre educación estricta y maltrato, pero fomentar  la impunidad y la falta de respeto de los hijos respecto a los padres es demasiado.

    Solidaridad “manola”

    Los Manolos, que creo que son unos comentaristas deportivos nos invitan a comprar su balón solidario para ayudar a los más necesitados. Entrenando con ese balón convertiremos los pases en galletas y los toques en bocadillos. No me cansaré de combatir desde mi blog que millonarios o gente relacionada con negocios millonarios, nos pidan dinero a los trabajadores aunque sea para los fines más altruistas y encomiables. El futbol genera millones en publicidad, en comisiones y no paga impuestos, por lo menos en España Hacienda no está por la labor de reclamárselos. Así que me resulta indignante que jugadores, entrenadores, o periodistas deportivos pidan dinero para beneficencia. Con lo que ganan algunos jugadores en concepto de publicidad solamente, pueden comprarse miles de galletas y bocadillos. ¡Dad el dinero vosotros miserables!

    Inteligencia por un tubo.

    La compañía fabricante de los productos Oral-B dice que ha inventado una pasta de dientes inteligente. La razón de la supuesta “inteligencia” es que usan un ”supercomponente”, el fluoruro de estaño. Bueno, calificar de inteligente a un dentífrico es ya de traca, pero llamar “supercomponente”  al fluoruro de estaño y decir que es una innovación, es como si Lindt dijese que  su chocolate tiene un “supercomponente” llamado cacao y los zumos Don Simón de otro llamado pulpa de naranja.  Bueno no sé si esta pasta de dientes vale por cinco como se dice en el comercial pero ya que es inteligente, voy a comprarla a ver si así logro acabar la carrera.

    ¿Tanta variedad para qué?

    Una empresa de desodorantes anuncia que su nuevo producto no deja manchas en 100 colores (yo pensaba que era el sudor el que dejaba manchas blancas, por lo menos en mi caso es así). Para demostrarlo le piden una tal “Bea” que escoja un color y elige el Rojo. ¡Qué originalidad! Podía escoger el azul cobalto, el rosa tirio o la siena tostada pero elige el rojo, así tal cual. ¡Vamos que se ha escoñado la niña!

     Piedras sobre su tejado.

    Quiero acabar elogiando a la dedicación que tienen algunos profesionales hacia sus clientes. El estilista recomienda un champú que hace que sus clientas no vuelvan a su salón con la asiduidad necesaria para que le salga rentable el negocio y los reparadores de electrodomésticos recomiendan productos anti cal que hará innecesario volver a requerir sus servicios.  No me digan que en estos tiempos de crisis, que los profesionales ofrezcan alternativas a sus clientes que pueden dejarles sin trabajo, no es una muestra de dedicación y amor por ellos.

  • Publicidad absurda (8)

    Publicidad absurda (8)

    Voy a dedicar este capítulo de la serie publicidad absurda a un anuncio que se está emitiendo por televisión este verano y que desde mi modesta opinión roza el delirio. Lo que se vende es una gama de champú que según el anunciante proporciona una experiencia “orgánica”, vamos, intenta asimilar su uso a “orgásmica”.Estos productos ya hace tiempo que se venden con esta propiedad, pero en esta ocasión la puesta en escena es bastante curiosa:

    Se ve a una despampanante mujer que es una conocida cantante y modelo, que decide lavarse el pelo en el lavabo de un avión en pleno vuelo. Cómo está usando los productos antes mencionados, empieza a sentir la “experiencia orgánica” y claro se pone a gemir como si fuera la protagonista de una película porno italiana, que desde mi punto de vista de experto, son de lejos las más machistas y peor interpretadas. Por si fuera poco conecta el intercomunicador del lavabo permitiendo que todo el mundo oiga sus gritos espasmódicos. Esto puede apreciarse mejor en la versión completa del anuncio

    El gimoteo lascivo y ridículo de la señora altera al resto del pasaje el cual reacciona inexplicablemente pulsado el botón de llamada a las azafatas. El anuncio concluye con la protagonista con su pelo limpio, seco y meciéndose de un lado a otro.  Tras ver el anuncio me gustaría hacer tres preguntas tanto a los creativos como a los improbable lectores de esta entrada:

    1. ¿Es posible lavarse el cabello en el aseo de un avión? Los aviones en los que yo he volado no parecían adaptados a tal fin, pero quizás en “business” donde nunca en viajado o en los aviones más grandes como el Boeing 797 o al Airbus 380 tal vez, no sé. Según se aprecia en el anuncio, la chica no viaja en “business” ya que se pasea claramente por el pasillo de turista así que nos queda más que el tipo de avión. ¿Existen aviones que permitan usar su lavabo de improvisada peluquería?
    2. En los lavabos de los aviones hay un interruptor que conecta directamente con el sistema de intercomunicación de la nave. Y si lo hay ¿qué utilidad tiene? ¿Qué razón hay para que desde el aseo se pueda interferir el canal que usa el comandante para sus ordenes y explicaciones? ¿Hay una norma aeronáutica internacional que otorge la misma autoridad a un tío cagando que al piloto en caso de problemas durante el vuelo o secuestro aéreo?
    3. ¿Los creativos de este anuncio, conocen a alguna mujer (y menos de las características de la protagonista) que emprenda un viaje sin ir perfectamente aseada, maquillada y vestida? ¿Los creativos de este anuncio han tratado con mujeres alguna vez? ¿Es más, han visto a una mujer alguna vez, aparte del día del rodaje?

    En fin, si parece que no han comprendido el funcionamiento de un avión en pleno vuelo, como van a comprender la naturaleza femenina.

  • Carta abierta a Daniel Stix.

    Hola Daniel Stix:

    Te conozco del anuncio de Cola-Cao.  Ese donde sales haciendo toda suerte de proezas deportivas a pesar de que no puedes caminar. Se te ve yendo en esquíes adaptados a tu discapacidad (creo que incluso fuiste subcampeón de España) y otras cosas similares; y ahora te ha dado por los deportes aéreos. Parece que no tienes límites y te vanaglorias diciendo que has nacido para hacer deporte.

    Pues permíteme decirte, Daniel, que te equivocas, no has nacido para hacer deporte. Ser parapléjico no es un indicativo de predisposición al deporte. Te lo digo yo que tampoco nací para el deporte debido a mi severo asma crónico e inducido por el esfuerzo. Pero una enfermedad crónica no es una discapacidad y por ello estoy en condiciones de apreciar el enorme mérito de lo que haces. Sé también que juegas al baloncesto, que has escrito un libro y que ayudas con tu ejemplo a personas en tu misma situación. Así que puedes considerarme, sin dudarlo, un admirador de tus ansias de superación, que he de confesar, me han faltado en no pocas ocasiones a lo largo de mi vida.

    Pero, Daniel, permiteme decirte que te has equivocado al protagonizar ese anuncio de cacao en polvo. En él no se ve todo lo bueno que haces sino que se pretende inculcar a los jóvenes que pueden hacer cualquier cosa que se propongan gracias a la energía que proporciona el producto que anuncias, pero lo hacen a través de actividades y deportes para niños ricos. ¡Menudo ejemplo!

    Tú no tienes la culpa de disponer de medios económicos, pero en este país y en esta época de crisis severa, donde miles de discapacitados malviven con pensiones misérrimas y tantas familias sufren el inhumano recorte de las ayudas a la dependencia, exhibir tus  caros equipamientos deportivos no queda bien.

    Lo que más me preocupa, Daniel, es que en ese anuncio tú no haces deportes sino  que prácticas actividades de alto riesgo. En dicho anuncio, tus amigos dicen que les has dado una lección por querer volar colgado de un paracaídas pero son tan inconscientes como tú. A mí no me impresionas Daniel, más bien me sorprende que alguien, que ya sabe lo frágil que es la vida no se dé cuenta de que la está poniendo en peligro.

    No pretendo decirte que tienes que quedarte en casa tomando infusiones y con una manta sobre las piernas, pero entre jugar al baloncesto y tirarse cuesta abajo por una ladera nevada existe la sutil diferencia del riesgo por el riesgo.

    Riesgo de sufrir una lesión cervical, por ejemplo, que te impida también mover los brazos o incluso respirar  ¿Te has enterado de lo que le ha pasado a Michael Schumacher, en su plenitud física, con toda su experiencia y medios económicos?  Por si fuera poco no se te ocurre otra cosa que decir que:

    • No pienso en mis límites, pienso en disfrutar.

    Pues no Daniel, eso será un buen eslogan publicitario para mentes simples y ya sé que te refieres a tus límites físicos, pero es una frase terrible. Conducir temerariamente, participar en una reyerta entre bandas o abusar de una mujer son actividades que se disfrutan cuando no se piensa en los límites. Hay límites que tenemos que respetar incluso por los más valientes. Por supuesto tú puedes hacer con tu vida lo que quieras y sentirte pleno como quieras, pero que en la publicidad ofrezcan a temerarios adinerados como ejemplo me resulta indignante, puedan caminar o no.

    Quizás el anuncio no me guste porque superarse en el deporte no es nada para mí. Yo valoro más que tienes que estudiar, encontrar un empleo, una pareja, tal vez tener hijos y todo eso en franca desventaja debido a que no puedes andar y créeme no tendrás a tantos amigos jaleándote porque por esas cosas no se sale en anuncios.

    Cuando consigas esas cosas, me quitaré el sombrero ante ti, ya que yo que dispongo de mis piernas no he conseguido algunas de ellas, pero tus descensos vertiginosos y tus chorradas aéreas no me impresionan lo más mínimo y esto no te lo digo sólo a ti sino, también,  a la compañía que te contrató como reclamo comercial.

    Bueno Daniel, acabo reiterando mi admiración por todas las cosas buenas que haces y que lamentablemente no se ven  en ese estúpido anuncio.  Te deseo toda la suerte del mundo.

    Tu sincero admirador, David

    Para saber más:

    – La discapacidad y la (indignante) energía de Cola-Cao.

    – El chico del anuncio de Cola-Cao.