Categoría: Publicidad absurda

  • Publicidad absurda (9)

    La mala educación.

    Este anunció ya hace varios años que se emite y me resulta repugnante. Y me sabe mal porque lo que se anuncia, las galletas Chiquilín, están entre mis favoritas.

    Una madre encarga a su hijo que vaya a comprar cereales, leche y miel o huevos, bueno no se, el caso es que el chico se presenta en casa con un paquete de las mencionadas galletas, trasgrediendo flagrantemente el mandato de su madre. ¿Y qué pasa? Pues nada. La madre sonríe y acepta sin rechistar que su hijo menor de edad decida en que debe y en que no debe gastarse el dinero en casa. Ya sé que son malos tiempos para educar a los hijos pues los padres tienen que andar con pies de plomo ya que la legislación vigente establece una frontera muy tenue entre educación estricta y maltrato, pero fomentar  la impunidad y la falta de respeto de los hijos respecto a los padres es demasiado.

    Solidaridad “manola”

    Los Manolos, que creo que son unos comentaristas deportivos nos invitan a comprar su balón solidario para ayudar a los más necesitados. Entrenando con ese balón convertiremos los pases en galletas y los toques en bocadillos. No me cansaré de combatir desde mi blog que millonarios o gente relacionada con negocios millonarios, nos pidan dinero a los trabajadores aunque sea para los fines más altruistas y encomiables. El futbol genera millones en publicidad, en comisiones y no paga impuestos, por lo menos en España Hacienda no está por la labor de reclamárselos. Así que me resulta indignante que jugadores, entrenadores, o periodistas deportivos pidan dinero para beneficencia. Con lo que ganan algunos jugadores en concepto de publicidad solamente, pueden comprarse miles de galletas y bocadillos. ¡Dad el dinero vosotros miserables!

    Inteligencia por un tubo.

    La compañía fabricante de los productos Oral-B dice que ha inventado una pasta de dientes inteligente. La razón de la supuesta “inteligencia” es que usan un ”supercomponente”, el fluoruro de estaño. Bueno, calificar de inteligente a un dentífrico es ya de traca, pero llamar “supercomponente”  al fluoruro de estaño y decir que es una innovación, es como si Lindt dijese que  su chocolate tiene un “supercomponente” llamado cacao y los zumos Don Simón de otro llamado pulpa de naranja.  Bueno no sé si esta pasta de dientes vale por cinco como se dice en el comercial pero ya que es inteligente, voy a comprarla a ver si así logro acabar la carrera.

    ¿Tanta variedad para qué?

    Una empresa de desodorantes anuncia que su nuevo producto no deja manchas en 100 colores (yo pensaba que era el sudor el que dejaba manchas blancas, por lo menos en mi caso es así). Para demostrarlo le piden una tal “Bea” que escoja un color y elige el Rojo. ¡Qué originalidad! Podía escoger el azul cobalto, el rosa tirio o la siena tostada pero elige el rojo, así tal cual. ¡Vamos que se ha escoñado la niña!

     Piedras sobre su tejado.

    Quiero acabar elogiando a la dedicación que tienen algunos profesionales hacia sus clientes. El estilista recomienda un champú que hace que sus clientas no vuelvan a su salón con la asiduidad necesaria para que le salga rentable el negocio y los reparadores de electrodomésticos recomiendan productos anti cal que hará innecesario volver a requerir sus servicios.  No me digan que en estos tiempos de crisis, que los profesionales ofrezcan alternativas a sus clientes que pueden dejarles sin trabajo, no es una muestra de dedicación y amor por ellos.

  • Publicidad absurda (8)

    Publicidad absurda (8)

    Voy a dedicar este capítulo de la serie publicidad absurda a un anuncio que se está emitiendo por televisión este verano y que desde mi modesta opinión roza el delirio. Lo que se vende es una gama de champú que según el anunciante proporciona una experiencia “orgánica”, vamos, intenta asimilar su uso a “orgásmica”.Estos productos ya hace tiempo que se venden con esta propiedad, pero en esta ocasión la puesta en escena es bastante curiosa:

    Se ve a una despampanante mujer que es una conocida cantante y modelo, que decide lavarse el pelo en el lavabo de un avión en pleno vuelo. Cómo está usando los productos antes mencionados, empieza a sentir la “experiencia orgánica” y claro se pone a gemir como si fuera la protagonista de una película porno italiana, que desde mi punto de vista de experto, son de lejos las más machistas y peor interpretadas. Por si fuera poco conecta el intercomunicador del lavabo permitiendo que todo el mundo oiga sus gritos espasmódicos. Esto puede apreciarse mejor en la versión completa del anuncio

    El gimoteo lascivo y ridículo de la señora altera al resto del pasaje el cual reacciona inexplicablemente pulsado el botón de llamada a las azafatas. El anuncio concluye con la protagonista con su pelo limpio, seco y meciéndose de un lado a otro.  Tras ver el anuncio me gustaría hacer tres preguntas tanto a los creativos como a los improbable lectores de esta entrada:

    1. ¿Es posible lavarse el cabello en el aseo de un avión? Los aviones en los que yo he volado no parecían adaptados a tal fin, pero quizás en “business” donde nunca en viajado o en los aviones más grandes como el Boeing 797 o al Airbus 380 tal vez, no sé. Según se aprecia en el anuncio, la chica no viaja en “business” ya que se pasea claramente por el pasillo de turista así que nos queda más que el tipo de avión. ¿Existen aviones que permitan usar su lavabo de improvisada peluquería?
    2. En los lavabos de los aviones hay un interruptor que conecta directamente con el sistema de intercomunicación de la nave. Y si lo hay ¿qué utilidad tiene? ¿Qué razón hay para que desde el aseo se pueda interferir el canal que usa el comandante para sus ordenes y explicaciones? ¿Hay una norma aeronáutica internacional que otorge la misma autoridad a un tío cagando que al piloto en caso de problemas durante el vuelo o secuestro aéreo?
    3. ¿Los creativos de este anuncio, conocen a alguna mujer (y menos de las características de la protagonista) que emprenda un viaje sin ir perfectamente aseada, maquillada y vestida? ¿Los creativos de este anuncio han tratado con mujeres alguna vez? ¿Es más, han visto a una mujer alguna vez, aparte del día del rodaje?

    En fin, si parece que no han comprendido el funcionamiento de un avión en pleno vuelo, como van a comprender la naturaleza femenina.

  • Carta abierta a Daniel Stix.

    Hola Daniel Stix:

    Te conozco del anuncio de Cola-Cao.  Ese donde sales haciendo toda suerte de proezas deportivas a pesar de que no puedes caminar. Se te ve yendo en esquíes adaptados a tu discapacidad (creo que incluso fuiste subcampeón de España) y otras cosas similares; y ahora te ha dado por los deportes aéreos. Parece que no tienes límites y te vanaglorias diciendo que has nacido para hacer deporte.

    Pues permíteme decirte, Daniel, que te equivocas, no has nacido para hacer deporte. Ser parapléjico no es un indicativo de predisposición al deporte. Te lo digo yo que tampoco nací para el deporte debido a mi severo asma crónico e inducido por el esfuerzo. Pero una enfermedad crónica no es una discapacidad y por ello estoy en condiciones de apreciar el enorme mérito de lo que haces. Sé también que juegas al baloncesto, que has escrito un libro y que ayudas con tu ejemplo a personas en tu misma situación. Así que puedes considerarme, sin dudarlo, un admirador de tus ansias de superación, que he de confesar, me han faltado en no pocas ocasiones a lo largo de mi vida.

    Pero, Daniel, permiteme decirte que te has equivocado al protagonizar ese anuncio de cacao en polvo. En él no se ve todo lo bueno que haces sino que se pretende inculcar a los jóvenes que pueden hacer cualquier cosa que se propongan gracias a la energía que proporciona el producto que anuncias, pero lo hacen a través de actividades y deportes para niños ricos. ¡Menudo ejemplo!

    Tú no tienes la culpa de disponer de medios económicos, pero en este país y en esta época de crisis severa, donde miles de discapacitados malviven con pensiones misérrimas y tantas familias sufren el inhumano recorte de las ayudas a la dependencia, exhibir tus  caros equipamientos deportivos no queda bien.

    Lo que más me preocupa, Daniel, es que en ese anuncio tú no haces deportes sino  que prácticas actividades de alto riesgo. En dicho anuncio, tus amigos dicen que les has dado una lección por querer volar colgado de un paracaídas pero son tan inconscientes como tú. A mí no me impresionas Daniel, más bien me sorprende que alguien, que ya sabe lo frágil que es la vida no se dé cuenta de que la está poniendo en peligro.

    No pretendo decirte que tienes que quedarte en casa tomando infusiones y con una manta sobre las piernas, pero entre jugar al baloncesto y tirarse cuesta abajo por una ladera nevada existe la sutil diferencia del riesgo por el riesgo.

    Riesgo de sufrir una lesión cervical, por ejemplo, que te impida también mover los brazos o incluso respirar  ¿Te has enterado de lo que le ha pasado a Michael Schumacher, en su plenitud física, con toda su experiencia y medios económicos?  Por si fuera poco no se te ocurre otra cosa que decir que:

    • No pienso en mis límites, pienso en disfrutar.

    Pues no Daniel, eso será un buen eslogan publicitario para mentes simples y ya sé que te refieres a tus límites físicos, pero es una frase terrible. Conducir temerariamente, participar en una reyerta entre bandas o abusar de una mujer son actividades que se disfrutan cuando no se piensa en los límites. Hay límites que tenemos que respetar incluso por los más valientes. Por supuesto tú puedes hacer con tu vida lo que quieras y sentirte pleno como quieras, pero que en la publicidad ofrezcan a temerarios adinerados como ejemplo me resulta indignante, puedan caminar o no.

    Quizás el anuncio no me guste porque superarse en el deporte no es nada para mí. Yo valoro más que tienes que estudiar, encontrar un empleo, una pareja, tal vez tener hijos y todo eso en franca desventaja debido a que no puedes andar y créeme no tendrás a tantos amigos jaleándote porque por esas cosas no se sale en anuncios.

    Cuando consigas esas cosas, me quitaré el sombrero ante ti, ya que yo que dispongo de mis piernas no he conseguido algunas de ellas, pero tus descensos vertiginosos y tus chorradas aéreas no me impresionan lo más mínimo y esto no te lo digo sólo a ti sino, también,  a la compañía que te contrató como reclamo comercial.

    Bueno Daniel, acabo reiterando mi admiración por todas las cosas buenas que haces y que lamentablemente no se ven  en ese estúpido anuncio.  Te deseo toda la suerte del mundo.

    Tu sincero admirador, David

    Para saber más:

    – La discapacidad y la (indignante) energía de Cola-Cao.

    – El chico del anuncio de Cola-Cao.

  • Publicidad absurda (7)

    Fíate de mi palabra.

    Yo tengo unos niveles de colesterol que ni de los de un adolescente vegetariano, pero si alguna vez tengo que preocuparme por ellos lo primero que haré será consultar con un médico. De igual forma que si alguna vez enfermo mentalmente y decido escribir sobre futbol no dudaré en considerar buscar algún libro o web con consejos de Vicente del Bosque porque debe de saber mucho sobre el tema. Lo que no es Vicente del Bosque es médico internista, ni cardiólogo ni siquiera es veterinario, por lo que sus opiniones sobre colesterolemia son absolutamente irrelevantes. Por mucho que nos dé su palabra de honor y diga que el «Danacol» reduce los niveles de colesterol, yo prefiero, llámenme extravagante si quieren, pedir hora a mi médico de cabecera.

    Menuda jeta.

    Las esforzadas y voluntariosas operarias de la línea de montaje de Balay han tenido la idea de usar las piezas desestimadas en la fabricación de lavadoras, para confeccionar pulseras cuya estética está asesorada por una amiga diseñadora de alguien, que por lo visto trabaja gratis. Luego venden estas pulseras y con lo que recaudan ayudan a un comedor social. ¡Qué bonito!

    Lo bueno viene luego. El encargado, se sabe que lo es por su chaqueta negra, aparece al final del anuncio y dice que Balay, está comprometida con la sociedad. ¡Menuda cara! Son las trabajadoras las que después de su jornada de 8 horas extenuantes se dedican a confeccionar y vender las pulseras y luego la compañía se atribuye el mérito. ¡Nos han jodido! Puede que la empresa entienda que por ceder virutas metálicas y piezas mal mecanizadas ya tienen derecho a presumir de conciencia social e imprimir su marca en los envoltorios de las pulseras, pero a mí me parece que es tener una jeta que se la pisan.

    A la porra el sistema métrico.

    Voy a ver si soy capaz de explicar el siguiente anuncio. La compañía fabricante de los cepillos eléctricos dentales Oral B, dispone de un avanzado dispositivo que mide movimientos de pelos de los mismos, llamémosle «pelillómetro». Toma un cepillo manual y realiza la medida, la lectura en el cuadrante digital del pelillómetro marca «600», ¿600 qué?, no sé sabe, pero al parecer son movimientos. No quiero resultar pedante, pero el movimiento no se mide, se miden su velocidad, su aceleración, el tiempo y el espacio recorrido pero medir movimientos como unidad, eso no lo tengo tan claro. Continúo. Luego cogen el cepillo eléctrico Oral B y lo someten al pelillómetro y en el cuadrante digital marca lo siguiente:

    48,000

    La protagonista del anuncio, que es a la sazón una presentadora de informativos, exclama alborozada: «cuarenta y ocho mil» y colige que usar el cepillo eléctrico Oral B es, cómo no, mejor que usar uno manual. Pues no, porque según el resultado del «pelillómetro» la lectura es de 48 (cuarenta y ocho) movimientos, por lo que gana el cepillo manual. La presentadora se olvida que en España y en todos los países que usan el Sistema Métrico Decimal «cuarenta y ocho mil» se escribe así:

    48.000

    Escribir 48,000 para decir cuarenta y ocho mil sólo es correcto en los Estados Unidos y por lo general en algunas ex colonias británicas donde no está implantado el Sistema Métrico. ¿Estamos en algunos de estos lugares? ¿No verdad? ¡Pues a ver si escribimos bien, so cursis!

  • Publicidad absurda (4)

    Prestamistas

    Alguien dice sí.

    Unos grises y trajeados empleados bancarios con cara de follar poco y mal (me encanta esta expresión) deniegan con ademán despectivo un crédito de no más de 3.000 euros. Después unos agradables operadores que trabajan en una colorida oficina de una conocida firma de prestamistas, reparten créditos a diestro y siniestro con una sonrisa.  Yo que todavía estoy pagando un crédito personal, lo digo para evitar que nadie me acuse de no saber de qué hablo, entiendo que si en el pasado cercano los bancos se hubiesen comportado con la fría profesionalidad de los protagonistas de este anuncio, no habríamos tenido crisis financiera, ni hipotecas “subprime” ni quiebra de Lehman Brothers ni rescate bancario ni crisis tremebunda. Además, cuando estuve buscando la  financiación que he mencionado antes, sopesé en pedir el dinero a estos simpáticos repartidores de billetes del anuncio y sus condiciones justificaban de sobra tanta amabilidad y tanta sonrisa. Curiosa publicidad que convierte en villanos a los buenos profesionales y en benefactores a los usureros.

    Todo un clásico.

    Los de las alarmas “Verisure”,  nos ofrecen un nuevo modelo para casa con terraza o jardín que detectan al ladrón incluso antes de que entre en la casa. Para ello nos dicen que sus dispositivos vienen con un nuevo sensor de golpes y vibraciones, es decir, un sensor sísmico como los que se ponen desde hace años en las entidades bancarias, o similar.  No critico los productos de esta empresa, pero es gracioso como los promocionan. “Antes incluso de que entren”, dicen. ¡Je! ¿Qué será lo próximo? ¿El sensor que detecta los antecedentes penales de quien pasa por delante de tu casa? ¿El sensor que detecta gente con mala pinta que mira hacia la casa? ¿El sensor de los que tienen intenciones de delinquir antes de cruzar la frontera albanesa?

    Hasta en la sopa.

    Me pregunto si hay alguien más que esté hasta las narices de ver en todas partes a Martina Klein anunciando casi de todo.

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  • Publicidad absurda.

    Alarma «Verisure» de Securitas Direct.

    No puedo ni imaginarme la cara de frustración y de susto del ladrón de casas albano-kosovar, veterano de la guerra de los Balcanes, cuando se encuentra cara a cara por primera vez con una alarma «Verisure» de Securitas Direct.

    Porque una cosa es desactivar una mina enterrada en un descampado y otra muy distinta neutralizar la centralita pegada a la pared con goma.

    Escapar de un francotirador serbio es relativamente fácil en comparación a no ser visto por la camarita con pinta de camarita barata que le espera dentro del chalet que pretende robar.

    Y como es prácticamente imposible que un superviviente de la artillería yugoslava y de la disentería escape al tecnológico ojo de la alarma «Verisure», saber que está avisada la policía debe de ser desalentador para alguien que sólo cuenta con la experiencia de ser molestado por regimientos de paramilitares y agentes políticos infiltrados.

    La alarma «Verisure» de Securitas Direct, es sin duda la mejor opción para proteger nuestro hogar, nuestro dinero y nuestros mayores, de las bandas internacionales de asaltadores de viviendas. En el caso de que entre a robar «Fofito», estaremos perdidos.

    Jazztel.

    «Nuestros clientes llegan por el ahorro y se quedan por el servicio técnico».

    No creo que haya más sinceridad en ningún otro eslogan. Ya te advierten de antemano que tu relación con el servicio técnico será lo suficientemente habitual como para que llegues a valorarlo. No sé, pero yo todavía no me he forjado una opinión sobre el servicio técnico de mi operador de ADSL, dado que no necesitado de él más que en dos o tres ocasiones y es poco para llegar a conclusiones.

    Graffiti de salón.

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