Etiqueta: Daniel Stix

  • Carta abierta a Daniel Stix.

    Hola Daniel Stix:

    Te conozco del anuncio de Cola-Cao.  Ese donde sales haciendo toda suerte de proezas deportivas a pesar de que no puedes caminar. Se te ve yendo en esquíes adaptados a tu discapacidad (creo que incluso fuiste subcampeón de España) y otras cosas similares; y ahora te ha dado por los deportes aéreos. Parece que no tienes límites y te vanaglorias diciendo que has nacido para hacer deporte.

    Pues permíteme decirte, Daniel, que te equivocas, no has nacido para hacer deporte. Ser parapléjico no es un indicativo de predisposición al deporte. Te lo digo yo que tampoco nací para el deporte debido a mi severo asma crónico e inducido por el esfuerzo. Pero una enfermedad crónica no es una discapacidad y por ello estoy en condiciones de apreciar el enorme mérito de lo que haces. Sé también que juegas al baloncesto, que has escrito un libro y que ayudas con tu ejemplo a personas en tu misma situación. Así que puedes considerarme, sin dudarlo, un admirador de tus ansias de superación, que he de confesar, me han faltado en no pocas ocasiones a lo largo de mi vida.

    Pero, Daniel, permiteme decirte que te has equivocado al protagonizar ese anuncio de cacao en polvo. En él no se ve todo lo bueno que haces sino que se pretende inculcar a los jóvenes que pueden hacer cualquier cosa que se propongan gracias a la energía que proporciona el producto que anuncias, pero lo hacen a través de actividades y deportes para niños ricos. ¡Menudo ejemplo!

    Tú no tienes la culpa de disponer de medios económicos, pero en este país y en esta época de crisis severa, donde miles de discapacitados malviven con pensiones misérrimas y tantas familias sufren el inhumano recorte de las ayudas a la dependencia, exhibir tus  caros equipamientos deportivos no queda bien.

    Lo que más me preocupa, Daniel, es que en ese anuncio tú no haces deportes sino  que prácticas actividades de alto riesgo. En dicho anuncio, tus amigos dicen que les has dado una lección por querer volar colgado de un paracaídas pero son tan inconscientes como tú. A mí no me impresionas Daniel, más bien me sorprende que alguien, que ya sabe lo frágil que es la vida no se dé cuenta de que la está poniendo en peligro.

    No pretendo decirte que tienes que quedarte en casa tomando infusiones y con una manta sobre las piernas, pero entre jugar al baloncesto y tirarse cuesta abajo por una ladera nevada existe la sutil diferencia del riesgo por el riesgo.

    Riesgo de sufrir una lesión cervical, por ejemplo, que te impida también mover los brazos o incluso respirar  ¿Te has enterado de lo que le ha pasado a Michael Schumacher, en su plenitud física, con toda su experiencia y medios económicos?  Por si fuera poco no se te ocurre otra cosa que decir que:

    • No pienso en mis límites, pienso en disfrutar.

    Pues no Daniel, eso será un buen eslogan publicitario para mentes simples y ya sé que te refieres a tus límites físicos, pero es una frase terrible. Conducir temerariamente, participar en una reyerta entre bandas o abusar de una mujer son actividades que se disfrutan cuando no se piensa en los límites. Hay límites que tenemos que respetar incluso por los más valientes. Por supuesto tú puedes hacer con tu vida lo que quieras y sentirte pleno como quieras, pero que en la publicidad ofrezcan a temerarios adinerados como ejemplo me resulta indignante, puedan caminar o no.

    Quizás el anuncio no me guste porque superarse en el deporte no es nada para mí. Yo valoro más que tienes que estudiar, encontrar un empleo, una pareja, tal vez tener hijos y todo eso en franca desventaja debido a que no puedes andar y créeme no tendrás a tantos amigos jaleándote porque por esas cosas no se sale en anuncios.

    Cuando consigas esas cosas, me quitaré el sombrero ante ti, ya que yo que dispongo de mis piernas no he conseguido algunas de ellas, pero tus descensos vertiginosos y tus chorradas aéreas no me impresionan lo más mínimo y esto no te lo digo sólo a ti sino, también,  a la compañía que te contrató como reclamo comercial.

    Bueno Daniel, acabo reiterando mi admiración por todas las cosas buenas que haces y que lamentablemente no se ven  en ese estúpido anuncio.  Te deseo toda la suerte del mundo.

    Tu sincero admirador, David

    Para saber más:

    – La discapacidad y la (indignante) energía de Cola-Cao.

    – El chico del anuncio de Cola-Cao.