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  • ¿En Australia es año nuevo antes que en España? ¿De verdad?

    ¿En Australia es año nuevo antes que en España? ¿De verdad?

    Sí, cada 31 de diciembre es año nuevo antes en Australia que en España. Es así, no podemos cambiarlo. No hay la más remota posibilidad de que algún año sea al revés.

    Es más, en caso de ocurrir algún día que el año nuevo llegase a España, antes que en Australia, los medios de comunicación tendrían entre manos un notición, pero el efecto de la rotación de la tierra sobre el calendario no llega ni  a curiosidad en estos tiempos, donde se supone que ya casi nadie cree que la tierra es plana y está apoyada en una tortuga gigante.

    Así que que todas las televisiones ofrezcan año tras año, con gran alborozo la gran noticia de que en Sidney celebran el primero de enero, cuando aquí es mediodía, con majestuosos fuegos artificiales sobre el edificio de la ópera es, sencillamente, ridículo.

  • Cuento de navidad

    Cuento de navidad

    Hipercor de Meridiana, interior tarde.

    En la frías vísperas de nochebuena, el viejo David curioseaba entre los anaqueles de la sección de juguetes. Caminaba despacio parándose de vez en cuando para pulsar los botones de prueba de los que hacían ruido.

    De repente se le acercó un tipo. No era muy alto, con barba de tres días. Su ropa era vieja y sus zapatos desgastados. Se dirigió a él interrumpiéndolo mientras oprimía las teclas de un móvil que imitaba los ruidos de animales de granja.

    • Hola David. ¿Cómo estás?
    • Bieeen. – Contestó David al principio con cautela pensando que era un pedigüeño y después con incomodidad por haberle llamado por su nombre.- ¿Cómo sabe como me llamo?
    • Lo sé todo sobre ti. Soy el espíritu de las navidades pasadas.
    • Encantado de conocerle.- Contesto alarmado.- Pero ya me iba se me va a pasar la hora en el parquin y no quiero volver a pagar, ya sabe.
    • No tan rápido, tengo un mensaje que darte. Además sé que no tienes coche.
    • Ya verá pero tengo prisa. – Dijo David haciendo aspavientos para que un segurata barrigón que se encontraba a escasos metros le viera. Pero este no reaccionó.
    • No pueden vernos, David. Estás en mi dimensión espiritual ¡Uuuhhh! Y no te dejaré ir hasta que me escuches.
    • Oiga esta es una historia muy manida. ¿No me diga que tendré que aguantar también al los espíritus idiotas de las navidades presentes y futuras?
    • No David.- Contestó condescendiente el fantasma.- Tú sólo tienes un espíritu que soy yo. ¡Uuuhhhh! Lo de los tres espíritus es para empresarios despiadados.
    • Vale y ¿qué quiere? No recuerdo haberle hecho nada malo a nadie en nochebuena.
    • No es eso. Lo que pasa es que no te dejas llevar por el espíritu navideño. No dejas que la felicidad de estos días inunde tu corazón.
    • ¡Eso no es cierto! Ya me he comido unos cuantos polvorones y algunas figuritas de mazapán ¿Y qué hay más navideño que el mazapán?
    • No me refiero a eso.- Comentó el fantasma haciendo gesto de desesperación.- No estás comprando. No estás gastando suficiente. Piensa en la gente que no tiene dinero. Cómo les gustaría estar en tu pellejo. Recuerda como estabas el año pasado: en el paro, con los bolsillos vacíos. ¡Mírame! Soy el reflejo de lo que eras hace un tan sólo un año.
    • Pero si estoy comprando ¿Por qué iba a estar en el Hipercor sí no? Lo que pasa es que estoy comparando precios.
    • ¡Y una porra! Sólo pulsas teclas de juguetes para probarlos. Te he visto pulsar el capó de esa ambulancia para que suene la sirena y antes aprestaste la barriga de aquel minion para que riera.
    • Estoy buscando juguetes para mi sobrino… ¡eso!
    • No me engañas. A tu sobrino ya le has comprado un Buzz Lightyear barato y se lo darás el día de reyes. Estás aquí porque en el fondo te mueres por comprar. ¡Quieres gastar sólo porque es navidad! Pero tu maldito ego te lo impide.
    • Yo no necesito una fecha especial para comprar. – Comentó David con gesto despectivo. – Estás son unas fiestas consumistas sin ningún  valor moral.
    • «… sin ningún valor moral». Bla, bla, bla. – contestó burlón el fantasma.- Vas de intelectual y ni siquiera acabaste la carrera.
    • Yo por lo menos estoy vivo.
    • ¡Qué gracioso! – dijo el fantasma algo dolido. – Lo que pasa es que no tienes dinero suficiente para comprar lo que quieras. Si te hubiera tocado la lotería ya veríamos donde iba tu intelectualidad.
    • ¡Exacto no tengo dinero! Por eso no compro ¿está contento? ¡eah! Ya puede irse. Me siento una persona mejor. ¡Misión cumplida!
    • Me temo que no es suficiente. Ya sé que no tienes mucho dinero pero te recuerdo que tienes una tarjeta de crédito y también la del Corte Inglés.- Indicó el espíritu frotándose las manos.
    • No las llevo encima. – Contestó David mirando hacia un niño que lloraba porque su mamá no le compraba no se sabe qué.
    • ¡Falso! Desde principio de diciembre las llevas contigo.
    • Es por si tengo una emergencia ahora en vacaciones me muevo mucho y…
    • Las llevas porque quieres comprar pero te falta un empujón.- interrumpió el fantasma.- Pero no temas para eso estoy yo aquí.
    • Gracias pero, de verdad, no necesito nada.
    • No es cuestión de necesidad es cuestión de comprar cosas que molan.
    • ¡Qué no! pesado.
    • ¡Va hombre! Tu hermano ha estrenado un iPhone 6 plus, te mueres por tener uno igual.
    • Yo ya tengo un Galaxy Note 4 que es mucho mejor.
    • ¡Qué más quisieras! Eso es un móvil de perdedor. ¡Un iPhone es un IPhone y te lo podrías comprar. ¿Qué me dices?
    • ¡Qué no!
    • Tu tablet está vieja. ¡Cómprate una nueva!
    • ¡No! Todavía sirve, además sólo la uso ver porn… digo el You Tube.
    • ¿Un nuevo teclado para tu ordenador de esos que se iluminan?
    • ¡No!
    • ¿Una suscripción a Netflix?
    • ¡No!
    • ¡Un palo de «selfies»!
    • Grrr. ¡Qué ordinariez!
    • ¡Pues una catana!
    • ¡Déjame en paz!
    • Unos auriculares con manos libres para tu fantástico Note 4.- Dijo el fantasma con tono de burla!. -Los tuyos se han roto.
    • Mmm. ¡Es verdad!
    • ¡Lo ves! comprarlos es una necesidad, no un capricho infantil.
    • ¡Vale! pero sólo porque los necesito.
    • ¡Que sean de esos con volumen! Debes proteger tus oídos.
    • Mmm. ¡Es cierto! Pero serán más caros.
    • ¿Tus oídos no merecen el gasto extra?
    • Mmmm.
    • ¡Uy! Esos están muy bien y tienen cable antienredos.
    • ¡Tu sí que me está enredando!… Aunque, deben de ser muy prácticos.
    • Comprarlos azules o rojos. Todo el mundo lleva auriculares blancos.
    • Esos negros satinados son bonitos y tienen volumen y cable antienredos… ¡30€! ¡Qué barbaridad.
    • ¡Venga que es navidad!
    • De acuerdo sí prometes que te me dejarás en paz.
    • ¡Prometido!

    Y así fue como el viejo David, imbuido por el espíritu navideño y con la ayuda del fantasma de las navidades pasadas comenzó poco a poco a llenar su corazón de esperanza y un carrito de supermercado de cosas necesarias: Una agenda de Star Wars, un termo en forma de lata de cerveza, una recortadora de barba con aspirador, una flor de pascua, un mapa de La Tierra Media  y por supuesto, los auriculares con cable antienredos.

  • ¡Vamos mujer! Si necesitas reggaetón.

    “Para el que ha tenido una buena madre, las mujeres son sagradas.”

    Proverbio.

    Reconozco que no me gustan las actuales campañas contra la violencia de género. Las apoyo, pero las encuentro paternalistas, sobreprotectoras y a veces estigmatizadoras para los hombres.

    Pese a todo me avergüenzo como hombre de lo que las mujeres tienen que aguantar. No sé cómo pueden hacerlo. Deberíamos haber avanzado mucho en cuestión de igualdad y respeto pero me parece que estamos en franca regresión. Como ejemplo de esto quiero comentar y comparar dos canciones. Las dos son latinoamericanas y las dos tratan de hombres que le ofrecen “consuelo” a una mujer. Al igual que hice en una entrada anterior preguntando como habíamos pasado de Janis Joplin a Miley Cyrus, quiero preguntarme de nuevo como hemos pasado de una canción a otra.

    La cantata de Santa María de Iquique. (1969)

    La cantata de Santa María de Iquique fue compuesta por el músico chileno Luis Advis en 1969 e interpretada principalmente por el grupo Quilapayún. Narra la matanza perpetrada por el ejercito chileno el 21 de diciembre de 1907 en la ciudad de Iquique, donde murieron entre 2.000 y 3.000 trabajadores del salitre que se encontraban, acuartelados en la Escuela Santa María de dicha ciudad, durante una huelga general que el gobierno mandó reprimir.

    Toda ella es una obra musical sublime pero para mí hay una parte que destaca sobre las demás: la llamada “vamos mujer”. Dice así:

    «Vamos mujer, partamos a la ciudad. Todo será distinto, no hay que dudar confía, ya vas a ver, porque en Iquique todos van a entender. Toma mujer mi manta, te abrigará. Ponte al niñito en brazos.  No llorará, confía va a sonreír. Le cantarás un canto, se va a dormir. ¿Qué es lo que pasa?, dime, no calles más.»

    El hombre intenta animar a su mujer y contagiarle su optimismo ante la marcha hacia Iquique. Le dice  que haga, lo que él cree son cosas de mujeres, con tranquilidad. Que cuide del niño y no que se preocupe pues cuenta con su protección simbolizada en la manta. No obstante la mujer está preocupada y eso desconcierta al curtido obrero del salitre.

    «Largo camino tienes que recorrer atravesando cerros, vamos mujer. 

    El marido parece advertir a su mujer que su actitud no es la mejor para enfrentarse al duro viaje que les espera.

    «Vamos mujer, confía que hay que llegar, en la ciudad podremos ver todo el mar. Dicen que Iquique es grande como un salar, que hay muchas casas lindas. Te gustarán. Confía, como que hay Dios, allá en el puerto todo va a ser mejor. ¿Qué es lo que pasa? Dime, no calles más.»

    Otra vez el hombre intenta animar a su esposa explicándole cosas que él cree son del agrado de las mujeres. El mar, casas bonitas… Pero la mujer no traga. El obrero es valiente y está motivado por eso no entiende la actitud de su mujer.

    «Vamos mujer, partamos a la ciudad. Todo será distinto, no hay que dudar. No hay que dudar, confía, ya vas a ver, porque en Iquique todos van a entender.»

    El obrero endurecido del salar  no entiende que su mujer intuye que la cosa acabará muy mal, como así fue. Esta parte de la cantata enfrenta el comportamiento valeroso pero a veces infantil de los hombres contra la intuición y la sensibilidad femenina. Frente a la ingenuidad del hombre que cree que las cosas van a cambiar está la sensatez y la mejor comprensión de la realidad de la mujer.

     Esto es lo que nos venía de Latinoamérica en los 70.

    Veamos lo que nos viene en la actualidad.

    Ginza (2015)

    Canción interpretada por un tal J. Balvin ha sido número uno de la radio en Estados Unidos, México y España entre otros países de Latinoamérica. Dice así:

    «Si necesita reggaetón dale. Sigue bailando mami no pare. Acércate a mi pantalón dale. Vamos a pegarnos como animales

    Las mujeres al parecer necesitan reggaetón y para satisfacerlas el hombre se ofrece a practicar el conocido paso de baile conocido como “perreo”. Esta modalidad coreográfica se practica del siguiente modo: Una mujer debe desproveerse de toda dignidad, por ejemplo mediante el abuso del alcohol. Luego tiene que refregar su culo en la entrepierna de un anormal acomplejado. No es como bailar un minueto pero no es fácil coordinar los movimientos cuando los bailarines están colocados y carecen de educación primaria.

    «Muévete a mi ritmo. Siente el magnetismo. Tu cadera con la mía (boom). Hacen un sismo.»

    La onomatopeya de «sismo», Boom, es de lo más curiosa. ¿Qué ruido harán las bombas? ¿Trrrrgrrrrrbrrrr?

    «Ahora da lo mismo. El amor ahora es turismo. Diciéndole que no al que viene con romanticismo.»

    En esto hay que darle la razón al tipo. Una discoteca repleta de tipos con la visera de las gorras hacia atrás sobrexcitados no es el ambiente propicio para acercamientos amorosos, sino más bien de tiroteos entre bandas de narcos.

    «Si te dan ganas de bailar pues dale. En esta disco todos somos iguales.»

    Nuevamente el tipo da en el clavo, en esta disco todos son igual de penosos.

    «Te ves bonita con tu «swing» salvaje. Sigue bailando que pa eso te traje.»

    Claro, no la vas a llevar a una disco para presentar la declaración de la renta. ¡Qué tío!

    «Sexy baila y me deja con las ganas. Y yo hoy estoy aquí imaginándolo. Sexy baila y me deja con las ganas.»

    ¿No habíamos quedado que la habías traído para bailar? ¿De qué diablos hablas? Mejor vas al aseo y te refrescas la cara con agua fría.

    «Que bien te queda a ti esa faldita. Ella es señora, no es señorita.»

    Después de una rima digna de Rubén Darío, se establece uno de los requisitos indispensables en el mundo reggeatonero: la mujer a conquistar es ineludiblemente la mujer casada con otro. Es un tema recurrente en este tipo de canciones (véase el clásico Dale Don dale). No eres un macho, macho hasta que no le quitas la mujer a alguien. Si lo tienes que matar pues se le mata y luego te llevas a la chica como si le hubieses robado su canuto de plata para esnifar, que para eso las mujeres son posesiones.

    «Sexy baila y me deja con las ganas. Como te luces cuando lo meneas. Cuanto quisiera hacerte el amor. Enséñame lo que sabes.«

    ¿No habíamos quedado que aquí el amor era turismo?

    El resto es repetición y no merece comentarse. Por cierto, si alguien me acusa de ¡Racista de la música! que le den.

    En fin, pregunto de nuevo. ¿Cómo hemos pasado del “Vamos Mujer” al “Ginza”? ¿Qué es lo que ha ido tan mal?

  • Okupas, perroflautas o antisistema.

    Desde que soy siderometalúrgico tengo la necesidad de usar el eficiente servicio de cercanías de RENFE del que disponemos en Barcelona. He tenido suerte. La línea R2 que conecta Castelldefels con Granollers  y que me permite llegar hasta Montmeló, parece el Orient Express si la comparo con la impuntual y masificada línea R4 con la que a veces me desplazaba a la plantación de algodón de Sant Joan Despí.

    Todas las mañanas tomo el tren en la estación del Clot-Aragó poco frecuentada, silenciosa, amigable. Cuando llega el tren, siempre encuentro asientos libres y de momento no he sufrido retrasos de consideración.

    Pero no todo son parabienes. El otro día, sin ir más lejos, subió al tren una tropa de esos jóvenes que deambulan por la vida acompañados de perros, con ropa pseudomilitar, «piercings» mugrientos y ese engendro de la ornamentación corporal llamado «rastas».

    Nunca he estado en Jamaica (ni pienso estar) y tal vez allí estas extensiones capilares sean complementos agradables e higiénicos, pero las que se usan por aquí me recuerdan al pelo de aspecto mortecino de los roedores disecados que tenía el director de mi colegio en su despacho y que tanta congoja me producía mirarlos ocultos en la penumbra de sus anaqueles, las escasas veces que estuve en dicho despacho.

    Me quedé observando a aquellos jóvenes intentando clasificarlos y comprender su filosofía de vida:

    Perroflautas no eran pues tenían perros pero no flautas. Antisistema, bueno, si eres antisistema ¿Por qué tomas un tren de cercanías? ¿Hay algo más inherente al sistema que la red ferroviaria de cercanías? Trenes conducidos por aburridos funcionarios, megafonía impersonal y estaciones llenas de currantes adormecidos  vigiladas por «seguratas» barrigudos.

    Pero no reflexioné mucho tiempo. Mis pensamientos fueron abortados de repente por el intenso y repugnante hedor que desprendían aquellos chicos y chicas. Doscientos metros de tren, cincuenta plazas por coche y estos angelitos tienen que sentarse a mi vera.

    Mis elucubraciones fueron substituidas por nauseas y otros desordenes fisiológicos. ¡Qué peste! Aproveché la braga que uso para  los días de frío intenso  que lucia en mi cuello para cubrir mi nariz, pero fue en vano. Aquel pestilente olor era tan cáustico que la hubiese traspasado aunque hubiese estado confeccionada en Kevlar.

    Podía haberme levantado e irme pero tenía miedo que creyesen que yo era un fascista que no toleraba su presencia por causas ideológicas y no sanitarias, Ademas todos hablaban en inglés por lo que mi actitud podía interpretarse también como xenófoba y no tengo yo el cuerpo a las siete de la mañana para enfrentarme a nadie por motivos sociopolíticos.

    Mi salvación llegó cuando escuché por los altavoces del tren que llegábamos a Montcada i Reixac . Fingí que me apeaba y me dirigí al lugar del tren más alejado posible de aquel tufo, intentando que no se notara que mi equilibrio se había visto afectado por el mareo.

    Cuando mi estómago y otras vísceras ocuparon de nuevo el lugar que les corresponden según mis parámetros antropomórficos, pude regresar a mis pensamientos y concluir que aquellos jóvenes eran en realidad «Okupas» pues habían ocupado mis fosas nasales y posiblemente las de los otros viajeros de una manera que no puede ser legal.

    Su rebeldía, si es que realmente se rebelan contra algo, no es contra el sistema sino contra la higiene corporal. Son una especie de veganos ultraortodoxos que entienden que las bacterias también tienen derecho a la vida y que no pueden ser aniquiladas por burgueses jabones y geles de baño.

    Me gusta que la juventud tenga principios y se rebele contra lo que considera injusto, ¡ojalá! hubiese sido yo menos sumiso en mi juventud, por lo que también, a esta clase de activistas, les declaro mi admiración, pero desde cincuenta o sesenta metros como mínimo de distancia.

  • Los hombres no podemos decir que no.

    Regreso de Zaragoza en el AVE. Extenuado por estar midiendo calles bajo el sol de la capital aragonesa. A mi lado sentada, una chica de unos veinte y pocos teclea frenéticamente en su iPhone. Sus uñas están esmaltadas de un verde raro, el mismo verde de sus zapatillas.

    No me llama la atención. Es muy bonita y tiene un pelo precioso y fragante pero nunca me han interesado las mujeres demasiado jóvenes. Ni siquiera cuando yo también era demasiado joven.

    Al llegar a Tarragona me pide que le deje pasar, pues yo ocupo el asiento de pasillo. Parece que se apea. Me incorporo y al pasar junto a mí, percibo lo pequeña que es y lo frágil que parece. Dando unos saltitos cómicos intenta en vano coger una enorme maleta que reposa en el portaequipajes.

    Con una sonrisa en boca y ojos me pide que la ayude a bajar el gigantesco bulto. ¡Vaya es más guapa de lo que parecía en un principio! pero me da por pensar que una mujer joven del siglo XXI no debería pedir algo así, una mujer joven del siglo XXI debería saber valerse por sí misma. Pero pienso poco rato porque los milenios de evolución pueden con cualquier razonamiento. De repente no soy un cuarentón con exceso de triglicéridos e incipiente papada. Soy el macho de lomo plateado y tengo que demostrar mi virilidad ante la hermosa hembra.

    Desconozco cuánto pesa la gigantesca maleta, pero me da igual, sean cuatro o cuarenta los quilos pienso descargarla y dársela aunque me cueste una hernia. Afortunadamente para mis maltrechas vertebras la maleta no pesa demasiado y puedo bajarla sin problemas. La chica me dedica un encantador «Muchas gracias» y se despide. Vuelvo a ocupar mi asiento. Oigo el eco histórico de mis antepasados simios golpeándose el pecho.

    El tren retoma su andadura. Vuelvo a ser el hombrecillo maduro sobrado de triglicéridos, y un pensamiento inquietante me asalta: La chica de las uñas verdes ¿de verdad no podía bajar su maleta o bien sabía que los hombres, no podemos decir que no?

  • LinkedIn no es para cualquiera

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    Por fin tengo un rato para escribir en  mi blog. Tras regresar de América, he tenido la suerte de encontrar trabajo haciendo chapuzas como delineante. No obstante, no dejo de actualizar mi perfil en Infojobs ni de consultar de tanto en tanto mi página de LinkedIn y ha sido esto último lo que me ha dado la idea para escribir esta entrada.

    Hay dos cosas que se pueden deducir de la lectura de este blog:

    • No acabé la carrera de ingeniero. He forjado mi vida profesional con mi título de F.P. II y con la ligera pátina que da el haber ido a la universidad.
    • Tengo cierto complejo de inferioridad que me hace hacer cosas como sentirme incómodo en un gimnasio.

    Es por eso que pienso a menudo que LinkedIn no es para mí, no es para cualquiera. Con mi experiencia laboral casi todo el mundo que conecta conmigo es universitario y los que no están en el paro tienen cargos de relumbrón en empresas de fantasía. Así por ejemplo, tengo contactos que son arquitectos, ingenieros, doctores; que son socios fundadores, directores generales, vicepresidentes, directores creativos o asesores en multinacionales y eso me daba qué pensar: ¿Dónde voy yo con mi F.P. II y mi experiencia como técnico de tres al cuarto? ¿Dónde voy yo en esta hoguera de vanidades cibernética en la que la gente tiene cargos enjundiosos en inglés? Porque esa es otra, ¿cómo puedo llamar la atención en esta red social? Una red social plagada de:

    • CEO
    • Owner Manager
    • General Manager
    • Assistant Project Manager.
    • Building Engineer
    • Sales Engineer
    • Senior telecommunications deployment
    • Business Development
    • IT Manager

    Pensé que mejor me borraba, ya se sabe, mi complejo de inferioridad. Además ni cuando he tenido una cuenta Premium de a 20 euros mensuales, LinkedIn me ha servido de mucho en mi búsqueda de empleo. Pero me he dado cuenta de que ahora soy autónomo, de los de verdad, con impreso 037 y 303, y que puedo disfrutar del hecho de que soy  mi propia empresa. Así que qué tal si yo también participo a lo grande del mundo profesional y del ambiente empresarial:

    Mi perfil luce actualmente más o menos así:

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    Es poca cosa ¿verdad? ¿Qué tal sonaría en inglés?

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    Claro que ahora soy mi propia empresa. ¿Por qué resignarme a mi raquítica formación?

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    Esto está mejor. Pero es mi empresa. ¿Por qué no crear una jerarquía diferente, algo más marcial?

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    Claro que puestos a innovar por qué conformarme con el inglés ¿Qué tal un rango militar en Latín?

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    No está mal pero quizás el toque militar no es adecuado para alguien que no hizo la mili. ¿Mejor me pongo un cargo civil al estilo de Augusto?

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    ¡Ya me gusta más! Aunque una sola palabra en el cargo sabe a poco ¿Qué tal un rango a lo Trajano?

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    Mucho mejor. Creo que ya no tengo ganas de borrarme. Voy a ir probando denominaciones pues de algo me ha de servir ser autónomo y pagar 254 «lereles» mensuales. ¿A ver quién me tose ahora en Linkedin? ¡Eh! ¿A ver?

    Entradas Relacionadas.

    – LinkedIn y las prostitutas de antaño.

  • Coaching personal.

    Sáruman y un orco

    Isengard. Interior Tarde.

    – ¡Qué pase el siguiente! – Ordena Sáruman sentado en una gran silla frente a un escritorio de piedra donde hay pergamino, tinta y pluma. A un lado el Palantir está en “Stand By”

    – Grr. Buenas tardes. Señor. Grr.- Un orco entra en la sala con gesto tímido.

    – ¡Ah Urg! ¿Qué tal? Siéntate.

    – Tirando Sr. Sáruman.Grr.- El orco toma asiento agradeciendo el ofrecimiento con la cabeza.

    – ¿Estás más animado? La otra vez te vi algo pocho.

    – La verdad es que no. Grr.- El orco juguetea con un fleco que cuelga de sus harapos.

    – ¡Vaaaya! ¡Ay! estos jóvenes. ¿Estás tomando las hierbas que te di?.- Sáruman toma la pluma y escribe algo en un trozo de pergamino.

    – Sí. Grr. Después de cada comida. Grr. Pero no sé si me están haciendo todo el efecto esperado. Grr.

    – Hay que tener paciencia con las pócimas. Lleva tiempo notar una autentica mejoría.- Dice Sáruman sin mirar al orco.

    – Ya pero…

    – No seas impaciente… ¡Vamos dime! ¿Cómo te sientes? Cuéntame.

    – Pues estoy desanimado, triste. Siempre estoy cansado. Mi trabajo ya no me estimula.Grr.

    – ¿No te llena ya tu trabajo?¿Pero si te encantaba?

    – Grr. Antes sí. Pero ahora la cosa entre compañeros está cada vez peor. Nos estamos apuñalando por la espalda continuamente. Ya no hay la camaradería que existía antiguamente.Grr. Además ya llevo demasiado tiempo de orco raso. La mayoría de mis amigos ya son Uruk-hai y yo, ya ve, de orco pelado. Grr. Me siento estancado.

    – Sáruman se atusa la melena y acaba de escribir en el trozo de pergamino.- ¡Ay, ay! ¿Estancado? Todos tenéis una misión. A vuestra manera todos importáis, todos contribuís. ¿No eres un Uruk-hai todavía? Ya llegará y hasta que llegue el momento intenta dar lo mejor de ti.- Exclama Sáruman dando puñetazo al aire.

    – Y luego está la falta de empatía. Grr. Es qué es salir y todos me quieren matar. – Dice el orco pasándose el dedo por el gaznate.- Qué si los elfos, qué si los hombres… ¡Hasta los ents nos agreden! ¡Es desmotivador!

    – Verás Urg, Tienes que tener una actitud positiva. La vida te devuelve lo que le das. Si das agresividad la vida te dará agresividad. Tienes que mostrar tu lado más… ¿cómo decirlo? más humano entre comillas.- Comenta Sáruman haciendo el símbolo de comillas con sus largas uñas.- Hay un Karma en todo esto, recuérdalo: Buenas acciones generan buenas acciones.

    – Grr. Pero.- Musita el orco negando con la cabeza.- Es muy difícil tener buen Karma si te dedicas a conquistar la Tierra Media.- No quiero que me malinterprete pero con nuestra profesión es difícil tener amigos… además…

    – ¿Además?- Inquiere severo Sáruman, al que no le gusta ver desmotivados a sus huestes.

    – ¡Ya sabe!… el otro tema.- Musita el orco con gesto de vergüenza.

    – ¿Qué otro tema? No seas tímido. Yo no me como a nadie, no soy un trol de las cavernas.- Comenta Sáruman riendo paternalmente.

    – Pues, ya sabe, mi vida sexual. Creo que no gusto a las mujeres ni a las elfas. Esto de que no haya “orcas” es muy difícil de llevar. Estoy acomplejado. Además ya sabe lo que dicen los hombres…¡Eres un orco! para decir que alguien es feo.Grr.

    – Sáruman emite una sonora carcajada. El candor del orco le divierte.- ¡Tonterías! Eres un orco fuerte y moderadamente deforme. Creo que te infravaloras.

    – Sí usted lo dice.- Responde el orco con incredulidad.- Pero con esta cara, esta horrible dentadura y estas garras no me siento atractivo. Además, Lengua de Serpiente, me dijo el otro día, que me olía muy mal el aliento. Grr.

    – No hagas caso de lo que diga la gente.- Sáruman se yergue en su gran silla y adopta una actitud solemne.- La opinión de la gente no nos debe de condicionar. Tienes que valorarte más, busca tus puntos fuertes. Todos tenemos defectos. Todos cometemos errores. Pero no podemos pedir que se nos juzgue positivamente si nosotros mismos no lo hacemos. ¿Entiendes?

    -. Sí, claro.- Responde el orco sin demasiada convicción.

    – Tienes que quererte a ti mismo si quieres que a los demás te quieran. No puedes pedir que los demás reciban de ti una imagen distinta de la que tienes de ti mismo.

    – Pero es difícil quererse un mismo si eres un orco. ¡Míreme! Estoy calvo, tengo chepa y soy patizambo… no sé. Me cuesta mucho. Grr.

    – ¡Claro! es difícil, ya lo sé, pero para eso estamos aquí.- Dice Sáruman con tono enérgico.- Para lograr que seas el mejor orco que puedas ser. Además ya sabes que te conozco desde hace mucho y sé que tienes buenas cualidades. ¡Qué sé que el mes pasado superaste tu cupo de enanos muertos!

    – Bueno, es verdad. Pero algunos eran hobbits y son más fáciles.- Musita el orco con modestia. Sus huesudos pómulos se “ruborizan” de un verde oscuro.

    – ¡Lo ves! Ya te estás minusvalorando y no debes hacerlo. Insisto, debes buscar tus puntos fuertes. Mira quiero que hagas una lista con tus logros para la próxima consulta. ¿Hay alguien de tu manada que sepa escribir?

    -Sí, alguno hay.

    – Pues pídele que te ayude. También sería interesante que hicieras una especie de, cómo decirlo: jeroglífico, donde se refleje tu estado de ánimo según las actividades que desarrolles. Por ejemplo. ¿La semana pasada hiciste algo que te gustó?

    – El orco intenta recordar mientras mientras enreda el fleco de harapo en una de sus garras.- La verdad es que me sentí muy bien cuando quemamos aquella aldea cerca de Rohan. Nos arriesgamos mucho. ¡Fue un subidón!

    – ¿Y algo que te puso triste?

    – Grr. Pues… ya se lo he dicho, la falta de compañerismo. El otro día tuvimos bronca para ver quien le llevaba un informe a Sauron. Cada uno sólo piensa en sí mismo y en medrar”

    – Pues le pides a tu amigo que anote: “Quema de aldea. Me siento bien. Bronca. Me siento mal y lo valoras del 0 al 10”, y así día tras día. El jeroglífico nos dará la evolución de tu ánimo y podremos conocer que te motiva y que te angustia, y así saber hacia donde orientar el cambio que estás deseando para tu vida.

    – Vale.- Comenta el orco sin demasiado entusiasmo.

    – Así que ya sabes. Valórate y hazte valer. Busca tus puntos fuertes haz cosas que te estimulen sal de la rutina. Te recomiendo que tomes un baño, que des lustre a tu espada. Cambia de hábitos. Come fruta. ¿Has pensado en usar una maza en vez de espada? Aprender cosas nuevas nos ayuda a mantenernos positivos.

    – Lo intentaré…Grr.

    – No.- Interrumpe severo Sáruman.- No digas lo intentaré.

    – ¡Lo haré!

    – ¡Así me gusta! Positividad. ¡Venga! nos vemos en quince jornadas.

    – No podré. Tengo incursión en Gondor.

    – Bueno, pues dentro de una luna. ¿Te va bien?

    – Si sobrevivo sí.Grr.

    – ¡Ya estamos con la negatividad!

    – Lo siento.

    – ¡Ay, ay! ¡Venga, Urg!, nos vemos en una luna.- El orco se levanta y Sáruman le despide con gesto de bendición.- Y no olvides tomarte la pócima.¡Ten, la receta! Sáruman le da el pergamino en el que escribió al principio de la consulta.

    – No la olvidaré. Gracias Sr. Sáruman.Grr.

    El orco se marcha intentando no arrugar la receta. No cree que toda esta palabrería pseudopsicológica sirva de mucho a un orco – Aunque el Balrog se vista de seda…- piensa. Pero al menos tiene su pócima que es al fin, y al cabo, lo que quería.

  • Lance Armstrong. ¡Menudo farsante!

    CYCLING-ARMSTRONG/

     

    No puedo dejar de escapar la oportunidad de dejar constancia en mi blog de mi indignación por el caso de dopaje confesado por Lance Armstrong que en el programa de la entrevistadora Oprah Winfrey .

    (¡Qué sueño!. Es que es muy tarde. Creo qué queda café.)

    y la repercusión que está teniendo en todo el mundo. Ya que el ciclista norteamericano ganó nada menos que 7 Tours de Francia. 7 Tours ganados con la ignominiosa ayuda de las drogas y las hormonas.

    (El café me ha dado acidez de estómago. Tomo demasiado.)

    Al parecer este señor que en otros tiempos dominaba con insultante superioridad al resto de oponentes es ahora insultante pero para la dignidad de todos ellos.

    (Voy a tomar Sal de Fruta, o no voy a poder continuar escribiendo)

    Recuerdo la admiración que causaba este corredor cuando salía indemne de situaciones…

    (No tengo sal de fruta. Voy a ver si mi madre tiene Almax)

    … de situaciones que daban con los huesos en el suelo de sus oponentes, pero que él dominaba con pasmosa habilidad. ¡Claro la habilidad de la EPO y de la Hormona del crecimiento!

    (Tampoco hay Almax. Probaré con bicarbonato que de eso sé que hay)

    Su superioridad era tan abrumadora que seguramente ya despertó el recelo en las autoridades deportivas, que hoy, le están sancionando.

    (Tengo que ser más cuidadoso con el reflujo gástrico ya que este me puede provocar un ataque de asma)

    Por si fuera poco, Armstrong, no contento con arruinar su prestigio, ahora intenta esparcir la infamia entre todos sus compañeros ciclistas…

    (No tengo perdón de Dios, ya me ha dado el broncoespasmo, miran que me lo tienen dicho los médicos. Voy por el Salbutamol)

    Pero sus acusaciones de una cobardía sin parangón, no sólo afectarán al ciclismo sino que se extenderán por toda la profesión deportiva.

    (Mmm, ¡un caramelo!)

    Entiendo que el deporte es espectáculo pero incluso con esta premisa tienen que establecerse unos límites que…

    (¡Mierd..! Tengo que ir a qué me miren esta muela. Es comer algo dulce y me duele. Voy a enjuagarme la boca con colutorio)

    Unos límites fijados en no poner en riesgo la salud de los deportistas de élite, qué no olvidemos…

    (¡Joder! cómo duele la muela. Voy a por un ibuprofeno. ¡Veo las estrellas!)

    No olvidemos, como decía son un ejemplo a seguir por la juventud. Qué por si fuera poco el nefasto estímulo que del cine, la televisión y los videojuegos perciben; ahoran también llegarán a creer que pueden tomar lo que se les antoje, sólo porque farsantes como Armstrong lo hacen.

    (Pero que frio hace aquí. Mi madre ha debido dejar abierta la ventana del salón. Me está picando la garganta… ¡Mamá! ¿Queda Lizipaína?)

    En definitiva, espero que el caso de Armstrong sirva de una vez por todas de escarmiento a todos aquellos que no saben ver las verdaderas virtudes del deporte y que este señor reciba una sanción contundente y ejemplar no sólo de los organismos deportivos internacionales sino de la opinión pública en general…

    (No me gusta el tono tan grandilocuente de esta entrada. Debe ser porque hoy me olvidé de tomar el Depakine y estoy algo ansioso. Con ansiedad no se puede escribir con objetividad.  Mejor me tomo un Trankimazin, para que se me pase la ansiedad y luego lo reviso…)

  • Hazte amigo de ombligo.

    Por toda Barcelona se puede ver este anuncio al igual que por el resto de España.Malik

    El anuncio pertenece a una campaña de Médicos sin Fronteras para evitar que las madres de países del tercer mundo contagien con el VIH a sus hijos antes de nacer. Hasta aquí todo correcto. Lo que pasa es que en Barcelona la campaña es en catalán y en catalán ombligo se dice “melic” que pronunciado suena parecido a “Malik” dado que la “e” es neutra y suena como una «a» débil. Por lo tanto parece que:

    • Los autores de la campaña son catalanes y han querido hacer una gracia, pintado sobre el ombligo de la mujer la palabra ombligo en catalán.
    • Los autores no son catalanes y no se han percatado de este hecho.
    • Los autores no son catalanes, se han percatado del hecho pero lo han dejado porque son cachondos.

    Es como si el nombre del nasciturus, fuera “umvligo” o algo parecido. Los castellano hablantes lo encontraríamos llamativo, supongo. En fin, es una curiosidad, no tan grave como lo del Nokia “Lumia” que creo significa “Puta”, y queda gracioso… al menos en Cataluña.

    De todas formas suerte con la campaña.

  • Temo a los griegos incluso cuando hacen regalos

    Temo a los griegos incluso cuando hacen regalos

    (Barcelona 28 de noviembre. interior noche.)

    – Sonido de llamada telefónica…. Descuelgan. – Love, love, love nanainioonaino…- Aparto el auricular con gesto de dolor. La tonada del tal Makako a todo volumen ha traspasado el umbral del dolor de mi oído.

    -Bienvenidos al servicio de atención al cliente de Orange. Si desea información sobre tarifas y descuentos pulse 1, para configurar su conexión ADSL, pulse 2 para cualquier otra consulta pulse 3.

    – 3.

    – La llamada va a ser transferida a un operador. Le recordamos que para su satisfacción y mejora de nuestro servicio esta conversación va a ser grabada.

    – Buenas noches le atiende Gabriela Rosemary en qué puedo ayudarle.

    – Buenas noches verá he recibido un correo electrónico donde me dan las gracias por contratar un servicio que yo no he solicitado.

    – Dígame su nombre para dirigirme a usted.

    – Me llamo David Torres.

    – Bien David. ¿Es usted el titular de la línea?

    – Sí – No sé si se ha notado mi enfado por su tuteo.

    – Puedes darme tu DNI para comprobarlo.

    – Sí, es el 351… con la letra R de Roma.

    – Bien David ¿en qué puedo ayudarle?

    – Pues que ustedes me felicitan por la adquisición de un servicio y yo no he contratado ningún servicio.

    – Bien David, déjeme que compruebe su factura para saber que servicios tiene contratados, no se retire. Love, love, love nanainioonaino… Ahora son mis dos tímpanos los que presentan síntomas de inminente rotura. ¿Por qué pondrán esta música tan fuerte? – Love, love, love nanainioonaino… – El tiempo pasa. Repetición del estribillo ad nauseam y a todo volumen. Conecto el manos libres pero la música está tan alta que temo despertar a los vecinos. Vuelvo al auricular. – Love, love, love nanainioonaino…Pasan los minutos. He tenido tiempo de hacerme una leche caliente con cacao donde me propongo mojar un trozo de pan. – Love, love, love nanainioonaino… David, gracias por permanecer a la espera.

    – Contesto con un sí ahogado por el primer trozo de pan pringado en cacao.

    – Tiene usted una línea de ADSL de 6 megas. – ¿Seis? Ahora me entero. Por como me va la conexión yo diría que son dos como mucho y no muy espabilados.- Tiene también el pack antivirus…- Lo recuerdo. Me lo regalaron cuando me pase a ADSL y nunca he conseguido instalarlo; creo en el MIT y en la Universidad de Stanford tampoco lo han conseguido instalar.- Y veo que también tiene el pack Tranquilidad Naranja.

    – ¡Pare!- Grito espurreando leche con cacao por todo el escritorio.- Eso yo no lo he pedido.

    – Se trata de un plan que le garantiza una conexión libre de virus, spam y con servicio técnico en menos de 24 horas.

    – Sí ya, pero yo no lo he pedido.-

    – El plan se llama Tranquilidad Naranja y veo que se le ofreció en llamada telefónica en pasado uno de julio.

    – Pues en esa llamada dije que no lo quería además es evidente que no funciona pues se llama Tranquilidad Naranja y yo, además de intranquilo estoy rojo de indignación.

    – Gabriela Rosemary lanza una risita por culpa de mi comentario jocoso.- Entonces… ¿No lo quiere David?

    – No. No lo quiero ahora como no lo quise cuando me lo ofrecieron en julio.- Comento mientras limpio de migas la pechera de mi pijama.- Lo que me llama la atención es que me adjudiquen un servicio que expresamente me he negado a comprar.

    – Ya…- Noto como Gabriela Rosemary se pone tensa. Piensa que voy a echarle una bronca.

    -No voy a enfadarme con usted (remarco el usted para que aprecie mi educación de colegio subvencionado) pues sé que no es la presidenta de France Telecom y ninguna culpa tiene.

    -¡Je! – Dice entre sorprendida y agradecida, Gabriela Rosemary.

    – Pero sé que esta llamada está siendo grabada y voy a decir algo por si alguien la escucha. Puede que de nada sirva pero quizás esta llamada junto con otras de otros abonados puedan llegar a tener cierto peso estadístico y su empresa desista con el tiempo, de ciertas prácticas comerciales.

    ¡Je! – La sorpresa de Gabriela Rosemary va en aumento. Acostumbrada a los insultos de maleducados no sabe como reaccionar a mi verborrea, más confusa que de costumbre ya que me he quemado la lengua al sorber la leche con cacao.

    – Verá esta empresa lleva varios meses llamándome para proponerme ofertas de productos de seguridad y de manutención de mi línea de ADSL a las que sistemáticamente digo que no, pues llevan aparejadas contratos de permanencia. Pero lo más curioso es que durante este mismo tiempo mi conexión a internet está sufriendo numerosos cortes y problemas de transmisión lo cual puede deberse a dos cosas: a una simple y fortuita casualidad o a una simple y premeditada extorsión.

    – ¡Ji! – Gabriela Rosemary no sabe como contestar a mi cháchara y nos sumimos en un incomodo silencio.

    – Estoy en el paro y no sé hasta cuando podré seguir pagando la conexión a internet por lo que no quiero arriesgarme a contratar nada que pueda suponer una costosa penalización, si como resulta factible, debo finalizar nuestra relación contractual. ¡Lo han oído! Me refiero a los encargados de escuchar estas grabaciones y no a la operadora que me está atendiendo.- Doy un gran sorbo a la leche con cacao aprovechando que ya está templadita.

    – ¡Je!… Bien David pues le doy de baja. Le podemos garantizar que ya no tiene contratado el plan Tranquilidad Naranja. ¿Podemos ayudarle en alguna cosa más?

    – No eso era todo.

    – Bien David pues si es tan amable le rogamos que conteste a las preguntas del cuestionario sobre nuestro servicio al finalizar esta llamada.

    – Me despido y contesto al cuestionario otorgando la máxima puntuación a Gabriela Rosemary. Seguramente dentro de cinco o seis meses volveré a llamar para que me anulen el servicio que me negué a contratar y que comenté en otra ocasión, pero ya me ocuparé de eso ahora lo más urgente es ver como limpio mi precioso Samsung Galaxy SII de restos de pan mojado en leche con cacao.