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Estos son los restos de mi antiguo blog «La cosa esta mal » que escribí desde 2014 hasta 2023.

  • Diario de viaje. Día 1.

    Hotel Pan American en Queens

    Escribo esta primera página de mi aventura americana desde el McAuto que hay en frente de mi hotel. La alegría que me ha dado el encontrarlo después  de vagar perdido, de noche, sin teléfono ni guía, me ha motivado a celebrarlo con un opiparo Big Mac que me sabe a gloria.

    Menudo día. Me registran en Barajas desvaratando mi equipaje y resbuscando hasta en mis caries. Luego en el JFK  me retienen en inmigración porque dicen que hay un problema con mi nombre ¡Claro Torres López es de lo más común entre yihadistas!  Y entre ello un viaje eterno con un frío que me moría. Menos mal que al menos me entretuve viendo «The  big bang theory»  y dí buena cuenta de la merienda pantagruélica que nos sirvieron.

    Pero ha merecido  la pena. Nueva York al fin. Tras instalarme en mi hotel donde todo el mundo habla español, recorro Queens bulevar hasta encontrar  una parada de metro.  Tengo una humillante experiencia con la máquina  que vende la Metrocard pero acabo comprándola. Pillo  el primer tren que llega. Compruebo  con alegría que me lleva hasta Time Square.

    Mi parada de metro.

    Allí me apeo. No acabó de  identificarla con ninguna de las imágenes que tenía de ella. Además  está  en obras. Empiezo a ponerme nervioso cuando de repente aparece  ante mí el edificio Crysler. Creo que se me corta la respiración, no es la tétrica mole de las películas, más bien parece una brillante espada que corta el cielo de Manhattan.

    El edificio Crysler.

    Me dirijo hacia él  como hipnotizado, cuando por el rabillo  de mis prótesis  oculares lo veo. El Empire  State. El edificio Crysler es más bonito, pero lo primero es lo primero, y mi hipnotización me conduce hasta el mito. Yo he venido a verlo a él y todo lo demás  es propina. Parece que está  aquí al lado pero tengo que caminar tanto que empiezo a flaquear, no obstante, me quedan fuerzas para dar vueltas por Midtown con la boca abierta por la impresión que me causa todo cuanto veo. Me imagino a mi mismo como un Paco Martínez Soria embobado al que sólo le falta la cesta con gallinas.

    El Empire State desde el Puente de Brooklyn

    Lo demás  es historia, tomó el metro hacia el hotel, me equivoco y  ¡hala! a vagar a ciegas y exhausto por Queens. Pero me da igual, pese a todo, hoy es uno de los días  más bien felices de mi vida.

  • Diario de viaje. Día Cero.

    Imagen

    Domingo 8 de septiembre.

    Mañana parto para Nueva York. Estoy aterrorizado. Ya no soy el aventurero solitario que gastaba bromas a las mujeres en Roma o que caminaba con gastroenteritis perdido por El Cairo. Esos tiempos pasaron. Ahora soy un cuarentón desempleado y tengo miedo.

    Yo no había viajado mucho. Gracias a mi hermano empecé a hacerlo, pese a mis miedos y complejos. Gracias a él me convertí en un intrépido trotamundos. Y hoy, tantos años después vuelve a ser él, el que me ayuda a salir de la madriguera en la que estoy escondido.

    Me encuentro mal. Tengo dolores de cabeza, musculares,síntomas de resfriado, malestar general. Además por mi afán de no dejar comida en casa para no atraer insectos, me he comido todo lo que en ella había comestible y estoy que exploto.

    He repasado hasta la nausea la maleta. ¡Qué tiempos aquellos cuando era capaz de irme de viaje con tan sólo lo que cupiera en mi pequeña mochila! Leo y releo una y otra vez la reserva de Iberia y del encantador Hotel Pan American situado en el 79 de Queens Bulevar. He impreso copia de la ESTA, que es el permiso para viajar a los USA, por si me ponen alguna pega en la aduana. También he comprobado hasta gastar las prótesis de mis ojos cada fecha, cada estría, cada manchita de mi pasaporte.

    Repaso mi inglés. Estoy confuso. Se me ha olvidado todo. ¿Qué debo decir?  I have a reservation? o I have booked a room? ¿Qué decían en Hotel Fawlty? ¿Y cómo se pronuncia WI-FI? «Güaifi» «Güifai» o «Güai-fai». ¡Mierda! no lo sé! No voy a poder pedir la contraseña si no sé pronunciar «WI-FI». Como cuando estuve en Londres y no pude comer patatas fritas por no pronunciar correctamente «chips» ¡Todos los Mcmenus los pedí con ensalada! ¡Y la cara que ponía la recepcionista del hotel cuando intentaba comunicarme con ella! Nunca he vuelto a ver en nadie más, sus muecas de confusión y perplejidad.

    Son tantos los miedos y tantos los desafíos que tengo intención de redactar un diario de viaje porque creo que la ocasión lo merece. Ya escribí uno sobre mi viaje a Egipto. Pero lo perdí cuando el disco duro externo donde lo guardaba, sufrió un cortocircuito por culpa de la saliva con la que mi perro lo impregnó al intentar comérselo. Hoy en día tengo un blog , espacios de almacenamientos de esos llamados «en la nube» y mi perro está con mi ex por lo que espero, que este diario que hoy empiezo, corra mejor suerte.

  • Próxima estación: Barcelona.

    New-York

    De vuelta en Barcelona. Tengo una semana para acabar de preparar el viaje a Nueva York. He llegado a las dos de Valencia y ahora estoy en el KFC de la Meridiana acabando de almorzar. Por primera vez me he dejado cautivar por la publicidad y he pedido un el bocadillo llamado “The Boss”. Está rico, seguro que es por las semillas de amapolas que dicen los anuncios que lleva, no obstante no tienen buen aspecto.

    No empezó bien el día. El autobús de la prestigiosa compañía Hispano Chelvana llegó con media hora de retraso. Tras despedirme de mis padres ocupé mi asiento poniendo la cara de perro que uso para que ningún pelmazo que se siente a mi lado me dé conversación. Aunque llevaba mis auriculares  puestos a un volumen razonablemente alto, no puedo dejar de oír el repiqueteo de las chanclas de la gente. No sé  como se puede ir a ninguna parte en chanclas. Viajar es estar sujeto a cualquier contingencia y no sé como se puede afrontar ninguna en chanclas. Y por si fuera poco, tengo el incomodo defecto de que ver según que pies, me da repelús. Soy consciente de que la gente tiene derecho a ir fresquita pero también  debería ser consciente de cuando sus pies son humanos y cuando son apéndices deformes. Yo hago lo posible por no mirar al suelo, pero la gente se obstina en cruzar las piernas o poner los pies sobre los asientos y claro no es fácil la vida para quien como yo, sólo encuentra estéticas las chanclas cuando las lleva Uma Thurman.

    Al llegar a Villar una mujer ocupa el asiento a mi lado. Mi cara de perro funciona pues su intento de iniciar una charla fracasa de inmediato . De todas maneras mi satisfacción  se difumina cuando compruebo  que la mujer, pertenece a esa subcultura que creen que sudor y colonia S3 de Legrain combinan. Para el olor a sudor existe algo llamado desodorante, la colonia es para… bueno no lo sé , pero usarla para una higiene rápida es una guarrada. Hay cosas que no casan ni casarán: Los zapatos negros y los calcetines blancos, el chocolate y la Coca Cola y el sudor y la colonia.¿Por qué? Algún día se sabrá.

    Llego a Valencia aturdido por el hedor rancio de la mujer que se sentaba a mi lado y un taxi me lleva a la estación de Joaquín Sorolla. La nueva estación para los AVE de Valencia es muy bonita pero alejada del esplendor de la antigua estación del Norte. Me encantan las infraestructuras ferroviarias. Ir en tren siempre formaba parte de mis vacaciones, cuando las tenía claro. Yo no iba en tren a mi destino de vacaciones sino que ir en tren era la primera diversión de ellas.

    Voy a los servicios. En la estación de Joaquín Sorolla están limpios y no hay tipos de esos que intentan ver el pene de los que orinan a su lado, y que tan habituales son en otras estaciones o por lo menos yo no los he visto. Siempre he sentido pena por estos tipos que ocupan sin duda el peldaño más bajo de la escala sexual masculina. No por quererle ver el pito a otros, que ya les vale, sino por tener que permanecer tanto tiempo en un sitio tan hediondo y deprimente como eran los servicios de la estación del Norte de Valencia tal como yo los conocí, sólo por la fugaz satisfacción de verle la pilila a un señor.

    Tomo café en un bonito local caracterizado por su complicado acceso. Le pregunto a una camarera como he de proceder para pedir un café y ella me indica que debo pasar por una puerta de cristal a la que señala. La cosa no tendría más secreto sino fuera porque dicha puerta exhibe un cartel que dice: “Prohibido el paso” y está custodiada por un  policía con cara de pocos amigos. Permanezco estático a la espera de indicaciones más precisas cuando la camarera me dice que puedo pedir en la terraza si lo prefiero, a lo que contesto con un relajado sí. Me quedo tan tranquilo por no tener que entendérmelas con la interdicción de la puerta y el poli, que además de un café pido un “Croissant”. La chica toma nota en su libretita cantando el pedido:

    – Un café solo y “curasan”. Vale.

    Mientras me tomo mi frugal pero caro desayuno (2,70 por un café y un “curasan”) observo a la gente. Algunas personas miran fijamente el panel de llegadas y salidas esperando saber la vía a la que han de dirigirse como si esperaran el resultado de una rifa. Otras pregunta a cualquiera que esté parado si esta es la cola de Cuenca o la de Puerta de Atocha. Yo nunca permanezco parado en las estaciones y mucho menos sentado, pues como ya he explicado en más de una ocasión en este blog, soy un imán para los pelmazos y la gente rara.

    Mientras observo a una señora con pantalón rojo dar instrucciones de como debe desenvolverse en la estación, a grito pelado a su anciana tía, pasa delante de mí una muchacha de no más de metro sesenta con un chaleco fosforescente que reza: “Seguridad”. Antes se exigía una estatura mínima a los guardias jurados. Debe ser que sólo se le exige a los hombres, pues echo un vistazo alrededor y localizo a otras dos seguratas con evidente canijicie. ¿Quién creen que puede alterar el orden o poner en peligro a los viajeros? ¿Los sección pigmea de Al Qaeda o los pitufos maquineros?

    Por fin en el tren. En ningún sitio como en un tren como para comprobar que los extranjeros no son mucho más espabilado que los españoles: Se confunden de coche, interrumpen el paso con sus enormes maletas y fracasan en la localización de su asiento. Eso sí, todo lo hacen en voz baja, no como nosotros que berreamos como posesos para comunicar la cosa más nimia.

    En esta ocasión comparto hilera de asientos con tres alemanes o austriacos o de donde sean, pero hablan alemán. Son dos mujeres y un hombre que momentos antes ponía en duda que yo estuviera en el asiento correcto. Cuando la marcha ya hacía tiempo que se había iniciado, la mujer que se sentó a mi lado se cambia a la fila de delante que está vacía. Sé que lo hace para disponer de acceso a la ventanilla, pero siempre que me pasa algo parecido, pienso que he hecho algo que debido a nuestras particulares idiosincrasias, le ha molestado. Me da igual, por mí todos estos se pueden volver al Reich ahora mismo.

    En fin, no hay nada más que destacar. Confieso que estoy nervioso. La inminencia del viaje me atemoriza. Mí último viaje en solitario fue hace casi 10 años y no sólo era más joven sino que además tenía un empleo y las ganas de sentirme como un aventurero que no tenía miedo a nada. Ahora me veo como un cuarentón sin futuro, lleno de temores y que piensa más en lo que va hacer para vivir al regreso que cumplir su sueño de ver con sus propios ojos, los escenarios de las películas de Woody Allen.

  • Un día cualquiera.

    Pensaba que todo un mes de agosto en Chulilla daría para muchas anécdotas y aventuras; pero no ha sido así. No he podido como pretendía hacer una serie de entradas que guardasen cierta coherencia. El intenso calor que está haciendo este verano, me ha mantenido más tiempo en casa de lo que habría deseado. Enfrento la última semana en el pueblo con la satisfacción de haber perdido algunos miligramos y haber adquirido algo de fondo para afrontar con seguridad mis soñadas caminatas por Manhattan.

    Los días en Chulilla son más o menos como el de hoy. Duermo cual marmota hasta las 8:30 hora en la que el colchón de espuma de mi catre acaba por liquidar mi espalda haciendo que un dolor agudo me haga levantarme con gesto agónico. Desayuno frugalmente. Tostadas con aceite y café aguado. Decido emitiendo sonoros bostezos, sí me quedo viendo la tele o salgo a caminar. Elijo caminar pues está algo nublado y parece que las temperaturas no son tan altas.

    Al salir de mi casa, el hijo pequeño del vecino me saluda y me dice que se llama «Pato Donald». Yo le respondo que yo también me llamo «Pato Donald» creándole un gran desconcierto. Espero no haberlo traumatizado.

    Encaro un camino que conduce al pueblo llamado «La Senda» porque se trata de una senda. La denominación de los lugares del pueblo destaca por su gran imaginación salvo en este caso. Recorrer La Senda es altamente satisfactorio por las impresionantes vistas que de los montes y los huertos hay. El problema es que debo de estar muy atento a no ser arrollado por los BMW que gastan los jóvenes de acelerador fácil, de por aquí, lo que hace que recrear mi vista sea harto complicado.

    El tráfico me da un respiro y el paisaje me inspira pensamientos sobre mi vida y el futuro que me espera. Tengo tantos frentes abiertos y tan pocos recursos que mis reflexiones empiezan a deprimirme. Afortunadamente un paisano que conduce una «mula» me saluda y me aparta de mis agobios. Una mula es una especie de tractor en miniatura de dos ruedas, que se conduce como una carretilla. Conozco a un tipo que se atropelló a sí mismo con una de estas cosas.

    Llego a la confluencia de La Senda con la carretera que da al pueblo. Numerosos niños vociferantes juegan por las diminutas aceras de la travesía. Uno de ellos se fija en la cámara fotográfica que he sacado de mi riñonera y me ofrece cambiármela por su moto. Yo rechazo la oferta porque mi cámara es estupenda y su moto no es más que un juguete a pedales.

    He sacado la cámara para fotografiar un descapotable que parece un antiguo Alfa Romeo Spider, pero resulta ser un viejo SEAT 850 Sport y emocionado por el hallazgo lo acribillo a fotos. Un coche de hace más de 50 años, fabricado en Barcelona y que está impecable. La nostalgia ilumina mi alma pues cuando era niño, se podían ver algunos de estos por las carreteras.

    SEAT 850 Sport

    Paso por delante de la farmacia del pueblo donde a veces me peso. Me gusta esta farmacia pues tiene una de esas básculas que te dan además la estatura y que siempre me da un par centímetros más de lo que mido. Pero hoy no voy a pesarme, no estoy seguro de haber adelgazado suficiente y no quiero amargarme. El otro establecimiento importante que hay en la calle de Valencia, que es como se llama este trozo de travesía, es la droguería de Lolín, la cual ya no despacha en ella, creo, aunque su nombre sigue impreso en el sobrio rótulo que hay sobre la puerta.

    Pocos metros después llego a la plaza de la Baronía donde decido tomarme un café en mi bar favorito. Nada más tomar asiento el dueño rápidamente me sirve una cerveza. Yo quería café, pero el camarero me ha servido tan diligentemente que no quiero desilusionarle y me bebo la cerveza sin rechistar.

    La cerveza me ha entrado mejor de lo que esperaba y ligeramente achispado reinicio mi andadura. El alcohol me ha envalentonado y me siento tentado de ir al ayuntamiento y reclamar la documentación sobre el castillo que en octubre me prometió Paloma y que nunca llegó, pero el olor a pan recién hecho de la panadería me distrae y me hace desear comprar una bolsa de mantecados. Haciendo alarde de una voluntad de hierro, me abstengo de comer dulces pues más que nada deseo ir a Nueva York con unos niveles de papada y barriga aceptables, pues seguro que me haré numerosas auto fotos y quiero quedar todo lo bien que sea posible.

    Satisfecho por mi heroica resistencia a la gula. Vuelvo a casa. Me cambio de ropa y miro los capítulos repetidos de «Empeños a lo bestia» y «La casa de empeños» que dan en el canal «Xplora» (tengo que escribir sobre este canal) a la espera de que mi madre me llame para comer. El menú de hoy consta de gazpacho y boquerones en vinagre, ágape muy andaluz para estar servido en Valencia, pero es que toda mi familia es de allí.

    Con el estomago lleno ayudo a mi madre a recoger la mesa antes de iniciar una siesta que apenas dura, ya que mi cama sigue empeñada en reñir con mi espinazo. Así que decido caminar de nuevo esta vez hacia el Charco azul una de las maravillas del municipio y junto al castillo, su principal reclamo turístico. El Charco Azul se caracteriza por dos cosas:

    • No es un charco
    • No es azul.

    En realidad, se trata de una antigua presa abandonada donde todavía queda embalsada una gran cantidad de agua impropia de un simple charco. Da la impresión más bien de ser un pequeño lago de aguas de un color verde ceniciento, rodeada de quebradas de distintas tonalidades de marrón y gris, por lo que el que hayan calificado de azul, esta joya paisajística es todo un misterio. Como misterioso es el ambiente del lugar ya que por la altura de las paredes de roca que lo delimitan, la luz llega muy atenuada y deja en una mística penumbra el lugar. Para llegar al Charco Azul, hay que recorrer casi dos kilómetros de valle repleto de huertos y plantaciones de naranjos por donde no logro dar diez pasos sin tropezar con algún guijarro o resbalar por algún fangal.

    Aunque hoy he decidido ir en chándal para que, como era habitual en veranos anteriores, la gente no me tomara por el guardabosque, no he conseguido zafarme de algunos turistas que me interpelan con preguntas como: «¿Vamos bien por aquí al Charco azul? ¿Queda mucho para llegar al Charco azul? ¿Se puede llegar en coche al Charco azul? Yo intento complacer a todo el mundo con precisas indicaciones, pero creo que a veces la gente pregunta por preguntar pues me ponen cara de no fiarse un pelo de mí. Antes me tomaban por un agente forestal por llevar ropa de campaña y ahora por llevar chándal me toman por un yonqui.

    A medio camino entre Chulilla y el Charco, nos encontramos primero con el Remanso de Las mulas y la Peña Judía, que son dos recodos del serpenteante Turia donde el agua se acumula formando unas pintorescas lagunas. En ambos el paisaje, con cascadas y todo, resulta conmovedor y puede practicarse la natación. Siempre he odio historias de que la gente se baña desnuda en el remanso de las Mulas, pero yo nunca he pillado a nadie. Mucho me temo que es una leyenda rural para atraer el turismo.

    Llego al Charco azul, atravesando la misteriosa roca en forma de arco, que por efecto de la luz y del color de la montaña, parece estar iluminada por tenebrosas llamas. La otra alternativa, más corta, es atravesar el rio a lo bestia, pero pocas cosas me disgustan más que caminar con los pies mojados. Sí, ya sé que podría ir saltando por las piedras que sobresalen, pero desafortunadamente no dispongo de un sentido del equilibrio demasiado eficiente. Así que prefiero el sendero tras la flamígera roca más largo pero que me permite llegar completamente seco.

    Después de contemplar un rato la sin par belleza del lugar y de dos señoritas, que en biquini, conversan ajenas a mi presencia, decido regresar a Chulilla no sin antes lanzar de reojo una última mirada furtiva a la chica que tiene las tetas más grandes. Creo que se han dado cuenta por la cara de perro que ha puesto la otra. Indiferente a que me hayan tomado por un baboso, regreso al pueblo tropezando y resbalando con los mismos guijarros y fangales del camino de ida, con la ilusión puesta en una cerveza.

    Cansado y magullado. Llego a la Plaza de La Baronía y en mi bar predilecto, pido la bebida y me propongo a mí mismo un juego. Sí me ofrecen una tapa de cacahuetes gratis pediré una segunda cerveza, en caso contrario me conformaré con una sola. No hubo tapa así que tras beber ávidamente y estar un rato mirando al paisanaje que deambula por allí, regreso a mi casa a esperar la cena.

    La cena siempre se sirve tarde en mi casa de Chulilla así que tengo tiempo de ver alguna película de las muchas que tenemos y que venían de regalo con la compra de periódicos. Hoy he visto «Swimming Pool» protagonizada por una envejecida Charlotte Rampling. ¡Un peliculón! Debo de estar haciéndome viejo, cada vez me gustan más las películas europeas y menos las norteamericanas.

    Tras la película y como todavía es pronto, salgo al portal de mi casa y acaricio a una de las gatas de la zona que se acerca con la expectativa de comida, pero que se conforma con que le rasque el lomo. El niño que por la mañana me dijo que se llamaba «Pato Donald» me vuelve a saludar al tiempo que apunta hacia mis ojos con una linterna LED. ¡Qué simpático el jodido!

    Mis padres regresan sobre las 22:30 así que cenamos sobre las 23:00, tras lo cual y sin más que hacer me tomo la medicación y a dormir, bueno, si mi colchón y mis dorsales deciden llevarse bien.

  • Publicidad absurda (6)

    No es agradable hacer nada al aire libre en este tórrido agosto de 2013. El calor sofocante de Chulilla me invita a permanecer en mi cuarto con mi, voluntarioso pero no demasiado efectivo ventilador, viendo la tele. Tengo, por lo tanto muchas ocasiones de ver anuncios que me llaman la atención entre los cuales he elegido los dos siguientes:

    Belleza mediterránea.

    Una bella muchacha desciende de un autobús al llegar a lo que parece un encantado pueblecito de la costa mediterránea francesa.

    Allí es recibida por una anciana que le da la bienvenida y le espeta en un francés engolado algo parecido a: «¡Qué guapa estás!, veo que has seguido mis consejos de belleza». Al parecer la anciana dispone no sólo de secretos de belleza sino que además son secretos de belleza mediterráneos. Este anuncio me llama la atención por varios motivos:

    No sé qué parentesco tiene la anciana con la chica pero resulta de lo más arrogante porque en vez del típico: ¿Cómo está tu familia? O ¿Has tenido buen viaje? La anciana le suelta lo de los consejos de belleza atribuyéndose todo el mérito de lo bien que luce la chica. ¡Menuda estúpida presuntuosa!

    Además, ¿qué demonios son los secretos de belleza mediterráneos? Yo soy un tío mediterráneo y he vivido toda mi vida en el mediterráneo y nunca he oído rumores sobre secretos de belleza. Ninguna de las mujeres con las que he intimado me ha dado pista alguna sobre dichos secretos de belleza. Claro que siendo secretos se entiende pero ni tan sólo un: «He oído que untándome con arcilla blanca me brilla más el pelo o algo así» Los Estados Unidos no han podido mantener en secreto sus actos de espionaje pero las ancianas mediterráneas mantienen bajo siete llaves sus potingues cosméticos… bueno hasta ahora, porque la compañía del anuncio ya los ha descubierto y comercializado. Habrá sido Wikileaks, seguro.

    Luego está la eficacia de dichos secretos porque a la venerable anciana le han servido de poco porque está de lo más pelleja y demacrada. Parece ser que el aceite de argán y la leche de almendras son tan beneficiosos a largo plazo para la piel como el aguarrás.

    Asco y nausea.

    Detesto el futbol como espectáculo, por eso, algunos de los anuncios que proliferan en estas fechas ofreciendo servicios de pago para ver futbol televisado, pueden ponerme de muy mal humor; y este año han conseguido no sólo enfadarme sino casi hacerme vomitar. Resulta que una importante operadora telefónica nos ofrece sus servicios a través de un sujeto, protagonista del anuncio, que no sólo confiesa que dedica muchas horas de ocio a ver futbol, sino que incluso reconoce que mira partidos durante el trabajo. Luego de exponernos su miserable existencia sale vestido con camiseta de su equipo sujetando un balón y diciendo: «Sí, yo soy de futbol» como si eso le diera patente de corso para comportarse como un imbécil carente de responsabilidad.

    Yo que estoy sufriendo los estragos del desempleo, que tengo trabajos ocasionales y que no veo futuro en un país con 6 millones de desempleados, encuentro nauseabundo que me intenten vender como algo simpático, que un holgazán esté mirando un partido de futbol en su celular durante una importante reunión profesional. Este tipo no es simpático, es un tarado y un indolente mequetrefe que debería ser despedido fulminantemente, para dejar su puesto de trabajo a alguien que realmente quiera acometerlo con profesionalidad.

    Que una compañía multinacional que ofrece condiciones de trabajo precarias a miles de tele operadores y que ha despedido a cientos de trabajadores durante los últimos años para cuadrar sus balances, acepte en su publicidad que aparezca un empleado tan negligente e irresponsable como ejemplo del cliente ideal, es deprimente.

  • Escándalo en Chulilla.

    DIARIO DE CHULILLA


    jueves 15 de agosto

    SUSPENDIDA LA OBRA DE TEATRO EN LAS FIESTAS DE SANTA BÁRBARA.

    El alcalde de Chulilla tuvo que suspender hoy a las 00:30 horas la representación de la obra de teatro que con motivo de la celebración de la fiesta de nuestra patrona se representaba en la Plaza de la Baronía, ante las protestas airadas del público asistente por el lenguaje soez y por el argumento calificado de «pornográfico» por parte de algunos espectadores.

    La obra de teatro titulada: «Guarrerías a porrillo» fue representada en sustitución de la obra «No te vistas para cenar» que no pudo representarse por motivos técnicos. «Guarrerías a porrillo», estuvo a punto de no representarse en un principio, cuando las autoridades supieron poco antes de comenzar el espectáculo, que la actriz principal salía unos minutos completamente desnuda. Tras la promesa por parte de la dirección de la compañía teatral de que dicho desnudo no se produciría, se consintió que se iniciara la función pero transcurrido el primer acto, el alcalde optó por suspender la obra.

    La razón argumentada para impedir la representación de «Guarrerías a porrillo» era que hería la sensibilidad del público y no era apta para los numerosos niños que asistían a la función. Las autoridades optaron por suspender la obra a pesar de que la mayor parte del respetable había abandonado sus localidades antes de terminar el primer acto. La compañía teatral ha reconocido, que tal vez, la obra no era adecuada para unas fiestas patronales de profunda raigambre religiosa, pero que esta obra ya había sido representada con gran aceptación en otros pueblos durante sus fiestas mayores, por lo que no pensaron que en Chulilla iba a causar tal controversia.

    Algunos de los espectadores que se quedaron sin conocer el desenlace de la obra, se preguntan cómo el Excelentísimo Ayuntamiento de Chulilla desconocía el caracter erótico de una obra que podía substituir a la inicialmenete programada, como así sucedió, permitiendo en consecuencia que numerosos niños asistieran a un espectáculo de explicito contenido sexual. Las protestas de algunos sectores de la población por lo inapropiado de la obra representada contrastan con las de otros sectores que tachan al Alcalde de mogigato y a la de algunos jubilados que se quejan de que se prohibiera el desnudo integral de la actriz principal que según ellos, «estaba bien buena (sic)».

    Por su parte se rumorea que el ayuntamiento cambiará el criterio para la selección de espectáculos para las fiestas patronales volviendo al estilo familiar que en otros años obtuvo gran éxito de público y crítica como fue el caso del concierto de Karina.

    GRAN ASISTENCIA AL ESPECTÁCULO INFANTIL.

    Numeroso público ha aplaudido el simpático espectáculo titulado «En busca del payaso interior» donde los dos protagonistas el payaso «Chinrrín» y la payasa «Lucecita» han divertido a todos los niños grandes y pequeños, con sus canciones, bromas y birlibirloques. Los más pequeños han disfrutado en todo momento de los chistes y chascarrillos que la joven y entusiasta pareja de payasos ofrecían sin parar, además de interactuar con los actores contando sus propios chistes, recitando poesías y poniendo caras raras. En definitiva una hora de diversión, música y bailes para todos los públicos.

    Fuentes a las que ha tenido acceso El Diario de Chulilla, afirman que «Chirrín» y «Lucecita» eran los mismos actores que representaban la obra de teatro «Guarrerías a porrillo» que el alcalde suspendió de madrugada. Dichas fuentes ven en este detalle una muestra de la falta de coherencia y rigor del ayuntamiento a la hora de contratar espectáculos, pues si la compañía resultaba soez y pornográfica a las 00:00 cómo es posible que se corriera el riesgo de que la misma compañía ofreciera un espectáculo infantil inapropiado a las 18:00. Las mismas fuentes dicen que se sospecha de un claro trato de favor a la compañía teatral y que «Chirrín» y «Lucecita» puede que sean familiares o protegidos del concejo por lo que estaríamos ante un grave caso de nepotismo.


  • De Chulilla a Nueva York

    Por las empinadas callejuelas de Chulilla, el pueblo de los imponentes paisajes, el patronazgo de Santa Bárbara y las tapas de frutos secos variados gratuitas, intento ponerme en forma para el desafío de recorrer de la manera más económica posible las avenidas de Manhattan. Para alguien habituado a las medidas urbanísticas de Barcelona resulta complicado hacerse una idea de la verdadera longitud de las calles de las grandes metrópolis. Aún recuerdo como un compañero de trabajo chileno acostumbrado a las desmesuradas proporciones de Santiago de Chile, me dijo que estuvo en un «pueblito» llamado Segovia.

    Viajar es muy sano para el ego. Compruebas que aquello que creías grande es en realidad mediano, mediocre. Barcelona, tiene su aquel, pero no es más que una aldea apañada, al lado de París o de Londres, ciudades en las que estuve a punto de desmayarme de agotamiento por calcular mal las distancias. Creía que por ser capaz de ir desde Colón a Sagrada Familia andando podría hacerlo desde Westminster a la Torre de Londres y… ¡hay amigo! No es lo mismo. Por eso me afano en caminar cuesta arriba y cuesta abajo en este pueblo adoptivo mío de la Serranía del Turia en un intento de pobre asmático por luchar contra el sobrepeso y la falta de fondo, consecuencia ambas de vida sedentaria e ingesta desmedida de esas deliciosas olivas gazpachas que venden en Mercadona.

    Caminar por un pueblo como Chulilla conlleva cierta responsabilidad. Los vecinos agobiados por el calor suelen pasar la tarde sentados en los portales de sus casas. Como yo estudié en un colegio subvencionado, tengo que hacer gala de mi exquisita educación saludando con reverente simpatía a todos los paisanos que me encuentro por el camino, sobre todo, a los más mayores. Gentilmente y con una leve sonrisa saludo ora llevándome la mano a la gorra ora moviendo la cabeza, haciendo que al esfuerzo de vencer las empinadas calles se le sume el producido por mi constante gesticulación. Podría evitar encontrarme con tanta gente a saludar si diera mis paseos unas horas antes pero el intenso calor lo hace inviable, pues como ya he indicado, mi forma física no es la más adecuada para aventuras caniculares.

    Chulilla es un pueblo prototípico en muchos aspectos. Tiene su pregonero, su cura y su tonto del pueblo. Esta última denominación es meramente literaria y no quiero que se interprete como una burla alguna hacia el simpático muchacho de mirada perdida y eterna sonrisa que se me acerca haciendo un gesto como si me pidiera un cigarrillo pero que es su particular forma de saludar. Yo no niego nunca un gesto simpático a nadie, pero también soy prejuicioso por naturaleza y tiendo a pensar que una persona con tan perjudicadas facultades mentales debe de tener muy descuidada su higiene personal y me preparo para recibir una oleada de olores corporales con preeminencia de sudor axilar, no me avergüenza decirlo porque actúo igual con todo el mundo si creo que su higiene no está a la altura de mi sensibles narices. Pero me llevo la sorpresa de que el muchacho no sólo está perfectamente vestido sino que también está agradablemente perfumado. Parece que su familia se cuida de que no resulte desagradable a tipos tiquismiquis y auténticos merecedores del puesto de tonto del pueblo oficial como yo.

    El pregonero de Chulilla es una voz recia, rural, que desde unos altavoces comunica los bandos del ayuntamiento: qué si no se puede aparcar al lado del transformador, que si se cortará el agua de tal a tal hora… en fin, cosas vitales de los pueblos. Recuerdo que antes los bandos se anunciaban haciendo sonar previamente la versión del «Va pensiero» de Nana Mouskouri pero ahora no sé si siguen haciéndolo o han cambiado de canción. Quedaba curioso pero lejos del esplendor y la variedad de las canciones que usan en el pueblo vecino, Villar del Arzobispo, la metrópolis de la Serranía, donde, por ejemplo, los bandos de la alcaldesa se anuncian con el toque de silencio, las comuniones con la canción de Juanito Valderrama y las fiestas de la patrona, con la canción Madrecita María del Carmen de Manolo Escobar.

    En cuanto al cura, suelo encontrármelo cuando aparca su todoterreno alemán frente a la iglesia. El clero siempre dando ejemplo de austeridad y sacrificio pues un coche como ese es necesario para desplazarse entre parroquias conectadas con carreteras comarcales que, como todo el mundo sabe, son complicadísimas de transitar en un automóvil de menos de 30.000 euros de vellón.

  • Publicidad absurda (5)

    Una oferta que no podrás rechazar.

    Un anuncio que me deja perplejo es sin duda el del señor que está en su cocina tranquilamente preparando un pastel y recibe la llamada de su actual compañía de seguros que le pide que confirme si quiere renovar dicho seguro. Cuando el simpático padre de familia, interpretado por un actor con una gran vis cómica, dice que sí, que lo hagan, aparece un gigantesco puño que le golpea salvajemente haciendo que se empotre contra los muebles de la cocina. El puño proviene de la web acierto.com que al parecer es una página dedicada a la búsqueda y comparación de ofertas de seguros. Como usuario avanzado de internet y técnico en telecomunicaciones me cuesta ver la utilidad de este tipo de servicios ya sea Rastreator, Trivago o cualquier otra de estas que comparan entre servicios y dan el mejor precio. Yo no necesito esto y mucho menos si se anuncian como que la desgracia se cernirá sobre mí si no las uso. Pero además en el caso de este anuncio lo que parece que se transmite es una extorsión del tipo: “O me usas o atente a las consecuencias”. Cualquiera y sobre todo un tipo tan simpático como el del anuncio tiene derecho a no ser golpeado violentamente si decide confiar en su agencia de seguros de siempre y a poder gastar más si así se ahorra el perder el tiempo en entrar en webs de dudosa utilidad.

    Todo va bien si eres gay.

    No lo soporto

    Tal como dicen en una de las canciones de la película South Park, todo va bien si eres gay… o te lo haces. Eso han debido pensar los creativos que han hecho la publicidad estival para este año de las cervezas San Miguel, pues han hecho un anuncio insultantemente despreocupado que gira en torno a una nueva aberración musical de ese impresentable falso marica de Mika. Y digo falso, porque el que sea o no homosexual es irrelevante, lo que sí importa es que en medio de esta crisis que estamos viviendo, hagan anuncios que promueven tópicos como que los jóvenes sólo bailan y beben cerveza y los homosexuales mariposean y son felices per se. Además hay que soportar la ridícula estampa de este cretino, del que se dijo era el nuevo Freddy Mercury, en vallas publicitarias por toda Barcelona, que junto a las que ya hay con el rostro de Messi, están echando a perder la belleza de mi ciudad natal. No sé, pero no creo que este mal imitador del solista de “The Darkness” tenga ya ninguna repercusión musical en el extranjero, pero para esto está España, para dar una nueva oportunidad a cualquier memo. ¡Cómo si no tuviéramos ya suficiente con Mario Vaquerizo!

  • Skyfall y la independencia de Escocia.

    Skyfall

    Desde que me hice mayor las películas de James Bond me dejaron de interesar pero las he visto casi todas lo cual me permite opinar que: las protagonizadas por Pierce Brosnan son muy malas, las de Timothy Dalton, pasables pero ni fu ni fa. De Sean Connery creo que sólo he disfrutado «Goldfinger», y que para mí James Bond, el de mi infancia, el bueno, es y será siempre Roger Moore.

    No obstante, despertaron un ligero agrado las protagonizadas por Daniel Craig, especialmente «Skyfall». La causa era que es una película desubicada dentro de la franquicia de James Bond. ¿Desubicada en que sentido? me pregunté hasta que me di cuenta de la coyuntura política y económica en la que ha sido rodada y entonces comprendí que Skyfall es posiblemente la única entrega de James Bond con un profundo pero enorme sentido político. Me explico.

    Skyfall tiene dos elementos que no se dan en ninguna otra película de Bond. Bueno tiene un tercero pero este ya lo comentaré sobre la marcha. Estos dos elementos son:

    1. Se deja bien claro que James Bond es escocés.
    2. No hay “chica bond”

    El primer supuesto queda bien claro en las novelas de Ian Fleming lo que explica que el primer actor en interpretarlo fuera Sean Connery, que es escocés. He leído que Fleming decidió tras el éxito de sus primeras novelas que Bond tuviera la gracia y el desparpajo que se atribuye a los escoceses. Al parecer los británicos ven a los escoceses como los españoles ven en general a los andaluces. (Yo soy de familia andaluza así que nadie se ofenda.)

    El segundo supuesto se demuestra por el hecho de que la agente mulata, interpretada por Naomie Harris, es en realidad Moneypenny y la Señorita Moneypenny no puede ser la chica Bond. Tampoco lo es el personaje de “Patrice”, interpretado por Ola Rapace, pues muere a mitad de película y eso no había ocurrido nunca en ninguna entrega de Bond. Sí ya sé otras chicas Bond mueren, como May Day interpretada por mi fantasía de adolescente, Grace Jones,  o  “Vesper”, interpretada por la que considero la mujer más guapa del cine, Eva Green, en “Casino Royale”, pero todas mueren al final y de manera épica. Ahora cabe explicar que significa todo esto y voy a hacer algunas conjeturas.

    ¿Por qué decir a estas alturas de la saga que Bond es escocés? ¿Tiene algo que ver el próximo referendo por la independencia? No lo sé pero lo que sí queda claro en la película es que Bond es un escocés leal ¿Cómo se sabe? pues por algunas cosas que dice y hace. Para explicar esto tengo que conjeturar primero sobre por qué no hay chica Bond.

    La razón de que no haya chica Bond es que no se le robe protagonismo a la autentica chica Bond del film que es “M”. ¿Quiero decir que la jefa del MI6 es la protagonista? ¿Qué Bond la ama? ¿La desea? No, quiero decir que “M” no es en esta película la huraña jefa del espionaje de las decepcionantes películas de Pierce Brosnan, no, quiero decir que en esta película, Judi Dench, no interpreta a “M” sino al Reino Unido. Bond no ama a “M” sino que ama al Reino Unido o por lo menos le es leal. Esto queda patente en:

    • Bond decide salir de su retiro cuando ve que “M” está en peligro, es decir, al Reino Unido está en peligro.
    • La escena donde “M” le dice a Bond que en su necrológica le definió como: “un ejemplo de fortaleza británica” a lo que este contesta: “.. Pues eso me gustó”.

    Queda claro entonces que Bond es ante todo británico. Pero claro, “M” muere y resulta extraño que el simbolismo del Reino Unido muera. Pero no es tan extraño si pensamos cuál Reino Unido está encarnado en “M”. Yo aventuro que se trata del al Reino Unido post-Tatcheriano. El Reino Unido débil y comparsa de Washington de la era Major – Blair. El Reino Unido políticamente correcto que confía en extranjeros; el Reino Unido europeista, este es el tercer supuesto extraño. “M” es el Reino Unido que confía en gente como Silva que era un buen agente pero que salió rana. Silva es hispano más bien creo que es español, se llama Yago Rodríguez en realidad y acaba matando al “Reino Unido”. ¿Qué significa esto? ¿Qué el Reino Unido no puede fiarse de socios extranjeros? ¿Es una clara referencia al desastre que puede suponer estar en una unión europea con gente como los españoles? Recordemos que David Cameron está amenazando con salirse de la Unión Europea.

    Actualización. Cuando escribí esta entrada eso del «Brexit» estaba aún lejos.

    Además “M” es el Reino Unido que ha convertido a los “00” en obsoletos e inútiles funcionarios cosa que queda simbolizada en el deterioro físico y mental de Bond en esta película. Bond se somete a rehabilitación, pero no será hasta que “M”, el Reino Unido chungo, muera y se ponga a las ordenes del nuevo “M”, que en realidad es el viejo “M”, el que nunca debió de abandonar el cargo.

    Pero volvamos a tema de Escocia. La película tiene dos partes: una en la que Bond hace lo de siempre y otra en la que regresa a su casa en Escocia. Es significativo observar que su casa está aislada, no hay vecinos no hay ni árboles. ¿Es una referencia a lo que le espera a Escocia si abandona el Reino Unido? ¿Es una metáfora de lo que es la esencia de Escocia según los guionistas? ¿Un lugar inhóspito, estéril y aislado entre la niebla? Lo que a mi juicio queda claro es que la vieja, oscura y tétrica casa de Bond es una metáfora visual de la propia Escocia.

    Otra cosa que me llama la atención es la escena en que Bond se para a contemplar el paisaje nebuloso de su Escocia natal. “M” le pregunta con lástima: “¿Así que es aquí donde te criaste?” Y luego comenta. “Los huérfanos son nuestro mayor vivero de agentes” ¿Qué quiere decir? ¿Qué los escoceses son como huérfanos desvalidos sin la protección de mamá Inglaterra? Además esta escena recuerda bastante a la hilarante secuencia de “Trainspotting” donde los protagonistas ponen en tela de juicio qué tiene de bueno ser escocés.

    Trainspotting

    La película termina con la despiadada lucha de un Bond escocés pero leal que defiende al Reino Unido de un extranjero que como ya he dicho puede ser un símbolo de la Unión Europea llena de pillos españoles y gobernada por Alemania. Y además lo hace desde su tierra natal. Esto queda más claro cuando huye por el pasadizo antes de hacer explotar su casa  y comenta irónico: “Nunca me gustó esa casa” pero lo que en realidad nos está transmitiendo es que: “No me gusta la Escocia aislada y provinciana que quiere la independencia”. ¿Podemos también interpretar la voladura de su aislada casa natal como una advertencia de lo que puede pasar en Escocia si gana el sí en el referendo independentista? ¿Es una aviso de lo que los ingleses, que están tomando todo esto de la independencia con su acostumbrada flema, pueden hacer en realidad? ¿Incendiar y volar Escocia? No lo sé, pero cuesta creer que los Ingleses dejen independizarse pacíficamente a Escocia mientras se obstinan en permanecer en Irlanda del Norte.

    Por último “M” muere entre las ruinas de una antigua capilla y Bond llora sobre su cadáver. Bond llora porque ha muerto “el Reino Unido” y aunque es un Reino Unido débil y caduco, es el Reino Unido. Pero la pena no le dura mucho, pues el Reino Unido de verdad, el de siempre, el simbolizado por un “M” masculino, una señorita Moneypenny florero y el perchero sobre el que Connery lanzaba su sombrero, está de vuelta y él está más en forma y motivado que nunca para defenderlo como puede verse en la escena final de la película.

    Soy catalán de familia española y soy muy sensible a los temas nacionalistas. Quizá por ello en interpretado de manera tan extraña esta película que al fin y al cabo no es para tirar cohetes. Por cierto, ¿Por qué demonios tienen Bond en su garaje el Aston Martin DB5 de 1968? Sin duda es una réplica del  que condujo Sean Connery en Goldfinger pues este se accidentó. Tampoco es el que gana jugando al póquer en Casino Royal, pues ese si bien es el mismo modelo y año, no dispondría de los artilugios que el departamento “Q” instaló en el de Connery. Puede que cada agente “00” disponga por norma de un Aston Martin pero en la misma Casino Royal se ve que el MI6 proporciona a su agente un modelo moderno así que no se explica como el Bond del 2012 tiene un coche del Bond del 1968 que además fue capturado y probablemente desensamblado por Goldfinger. ¡Inexplicable!

  • Publicidad absurda. (3)

    Donde tengas la olla…

    Una hermosa mujer, interpretada por  Keira Knightley, atraviesa París para acudir a un sesión fotográfica. Como es tan atractiva encandila al fotógrafo y le seduce. Se besan, magreo y saltan  a la cama. La chica le pide al maromo que cierre la puerta. Este obedece, ¡como para no hacerlo!, está a punto de conocer bíblicamente a  Keira Knightley. Cuando cierra la puerta contempla que la chica ya no está. Se asoma por la ventana y ve a la chica a punto de marcharse en su moto. El anunció concluye con Keira Knightley a lomos de su moto recorriendo veloz la “Rue de Rivoli”. Puede que para Chanel, Keira Knightley represente en este anuncio el encanto y el glamour, pero en mis tiempos a una tía que hacía algo así le llamábamos una calienta p…

    Anuncio Chanel-Keira Knightley

    La mala educación.

    Un padre sufre un ametrallamiento de preguntas por parte de su pequeña y curiosa hija. Pero no está preocupado. Tiene una tarifa plana de telefonía móvil y puede recurrir a Google o a Bing cuando quiera y donde quiera, pues la dificultad de las preguntas de la niña es supina.

    – ¿Papá, por qué no se caen las nubes?

    – ¿Papá, por qué salen las palomitas?

    – ¿Papá por qué…- Bueno las preguntas son todas de este jaez..

    ¿De verdad necesitas recurrir a Internet para contestar a este tipo de preguntas? ¿No fuiste al colegio, papá?

    Ya es verano en el Corte Inglés.

    El verano en el corte inglés es más “summer”… ¿Estamos tontos o qué?

     Cita a ciegas.


    En un anuncio de una importante agencia de seguros un tío acude a una especie de cita a ciegas… ¡Pensando que va a quedar con Pilar Rubio! ¿Pero de dónde sales tú? ¿De verdad piensas que Pilar Rubio tiene cuenta en Badoo o frecuenta el IRC-Hispano? Tío háztelo mirar.

    ¡Qé Crack, Hoygan!

    Continúo con esta desvergüenza de anuncio, celebrado por mucha gente, pero que insulta la inteligencia desde mi punto de vista por las siguientes razones:

    • El horrible nombre de esta línea de productos. Por mucho que quieran la “Q” más la “e” no suena “que”, ¡no! Más bien sería “cu-e” En mi opinión es una de las marcas más horribles y desafortunadas. Una bofetada más al castellano.
    • La edad que aparentan esos chicos será la mínima legal para conducir en algunos estados de los USA, pero en “Spain”, no.
    • El anuncio dicen está dirigido a un determinado tipo de público. Será a Adolescentes menores de edad con permiso de conducir y poder adquisitivo como para manejar un descapotable.

    En fin, muy desagradable y fuera de lugar. Aquí más opiniones sobre este residuo publicitario.

    Me van a sorprender. ¡Ya!

    En Movistar han pensado que es divertido convertir la panadería del barrio en una tienda de su marca de cartón piedra. La gente entra para comprar pan y encuentra con dos comerciales, presuntamente graciosos, que les explica que si llaman no pagan si adquieren la oferta plan fusión cero o como se llame.  Este anuncio me irrita por dos motivos:

    • Cuando yo entro a comprar pan quiero comprar pan. Si de golpe me encuentro con una encerrona me puedo cabrear no sólo con Movistar sino con el panadero del barrio por prestarse a esa pantomima.
    • Las llamadas no son a cero euros, hay que pagar casi 35 euros sin IVA, es decir, ¡42,23 euros! al mes que desde mi modesto punto de vista es una pasta y además un año de permanencia.

    Hacer que la gente entre en una tienda Movistar cuando lo que querían era entrar en una panadería, no es una sorpresa ni una cámara oculta: es una trampa comercial y yo los mandaría a la porra.

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