Categoría: En serio

  • Noticias de Chile

    Un ex compañero de trabajo, Sebastián, se marchó a Chile hace algún tiempo a buscarse la vida. Sebastián es ingeniero técnico con muchos años de experiencia pero de nada le ha servido, no hay trabajo en España para él. Así que cogió a sus dos hijos y a su esposa y partió rumbo a América. Ayer recibí un e-mail suyo donde me cuenta como le va la vida. Transcribo a continuación su texto en negro y mis comentarios en rojo.

    Hola Sebastián:

    Voy a escribir mis impresiones sobre tu carta donde me cuentas como te está yendo por Chile, directamente debajo de cada párrafo tuyo. Procedo.

    ¡Hola David!

    ¿Cómo va todo? A ver, ya se acabaron las vacaciones y ahora tengo un rato para escribirte y explicarte un poco más en detalle. Intentaré ir por pasos para no liarme.

    La verdad que con el correo que te envié intenté animarte a tomar la decisión de agarrar las maletas y venir a Chile (o cualquier otra parte del mundo), sin embargo no me gusta el ¡oye!, esto es lo mejor del mundo, hay muchísimo trabajo, sueldos astronómicos, calidad de vida genial, a mi cuando me dicen eso pienso: algo me está ocultando. Y es que como tú bien sabes nadie da «duros a cuatro pesetas», esto tiene muchas cosas buenas y muchas malas, por eso a mí me gusta hacer un poco de «abogado del diablo» y no solo contarte lo bueno, porque si no vas a llegar aquí y me vas a decir, ¡leches!, me habías dicho que esto era Baden Baden y ahora llego y me encuentro que no llega a Santa Coloma de Gramanet, por poner un ejemplo.

    Puedes estar tranquilo. No acostumbro a ilusionarme. Creo que el tiempo que compartimos en la galera fue más que suficiente para que te dieras cuenta que el optimismo no está entre mis muchos y sorprendentes talentos. No me ilusionaría ni aunque me escribieras desde Montecarlo. Creo que entendí el verdadero tono de tus anteriores noticias.

    Lo primero te diré todo lo que a mí no me gusta:

    a) Tener a abuelos y nietos separados por 11.000 km es con mucha, muchísima diferencia lo que más me cuesta. El pequeñajo ni se entera, pero la niña siempre ha tenido una relación fortísima con mi madre y ahora, aunque se ha adaptado estupendamente, le resulta muy duro. Ayer por ejemplo estuvo llorando y me decía que estaba enfadada con la abuela porque no venía a verla. A mí la verdad, es que se me parte el corazón. Por eso no me atrevo a estar aquí mucho más de un año. Privar a los abuelos de disfrutar de sus nietos me parece un poco cruel y egoísta.

    Como ya he comentado en mi blog, mi mayor reserva sería dejar a mis padres tan mayores solos. Cuento con su total apoyo y comprensión pero yo sé que mi padre no se lo va a tomar bien. No tengo más familia que mi hermano y él no sólo hace mucho que voló sino que es el primero en animarme a emprender cualquier aventura.

    b) La ciudad de Santiago en particular y el país en general está algo descuidado. Hay muchos perros callejeros, unos 4 millones en todo Chile. Tampoco hay un servicio público de limpieza tal como lo conocemos en España. Eso sí, hay zonas que son una maravilla, como te decía el otro día: Las Condes o Vitacura.

    Tampoco esto me preocupa. No recuerdo cuán mayor soy que usted pero yo sí he vivido en la España de los 80, incluso en la España de los 70. Pasé mis primeros 5 años de vida bajo la dictadura. He visto en la tele jurar el cargo a Gerard Ford y he puesto singles de Boney M. en la fiesta de fin de curso de 8º de EGB. Además tengo gratos recuerdos de mi infancia en Cómpeta, provincia de Málaga, donde jugaba despreocupado con los perros callejeros que por aquel entonces pululaban por el pueblo.

    Santiago

    c) Los chilenos son en general muy amables pero me he encontrado con algunos elementos indeseables que intentan timarte en cuanto hay un solo peso de por medio. Mira en este viaje me han pasado dos cosas: primero nos cargaron 90 € en la tarjeta de débito en una gasolinera sin autorizarlo, firmaron con nuestro nombre, así que no fue una equivocación. Conseguimos que nos devolvieran el dinero pero no es agradable. Luego cuando íbamos a devolver un coche de alquiler nos dicen que teníamos que pagar 150 € por unos bollos pequeñitos que supuestamente le habíamos hecho, cosa que es falsa. Demostré que uno ya estaba y que lo tenía apuntado pero el otro me lo colaron, estoy seguro, porque el tío se puso a limpiar el coche buscando bollos y el cabrón sabía dónde estaban los bollos existentes.

    Esto sí me preocupa un poco. No porque los chilenos sean especialmente malignos sino porque soy propenso a que me timen. Me timaron en Granada, en 4 de las 7 ciudades de Italia que he visitado, en El Cairo y en prácticamente todos los distritos electorales de Barcelona. Nunca he tenido que lamentar grandes pérdidas económicas pero sí enormes derramas de autoestima. Sea en Santiago o en Helsinki, tengo una cara de panoli que no se la salta un gitano y tarde o temprano alguien me la pega, así que no le daré más vueltas.

    d) Sanidad, educación, etc. todo privado. La educación al tener plan de regreso en un año pues no me preocupa, pero el tema de la sanidad sí, ya que aquí todo es privado y aún con seguros médicos en caso de una hospitalización tienes que pagar un porcentaje, como todas las compañías de seguros vamos.

    Aquí toca usted un tema delicado y por ahora el mayor impedimento para emular a Inés Suarez. Soy asmático crónico y ninguna mutua cubre las enfermedades de este tipo. Lo sé porque yo tengo además de nuestra españolísima y estupenda seguridad social, una mutua privada a la que he recurrido para todo lo relacionado con mi operación de cataratas, pero que no ofrece ningún servicio gratuito para mi enfermedad congénita, que no sé si recuerda, es bastante severa. Aunque ahora estoy como un chaval y me siento cual pimpollo reventón, desconozco como afectará un cambio de clima y de latitud tan grande en mis delicados bronquios. Mi hermano que ha viajado en incontables ocasiones a Chile, dice que Santiago es una ciudad inhóspita en invierno y si lo dice él le creo, así que tengo que considerar este aspecto cuidadosamente.

    En general esas cosas son las que no me gustan del país, todas son salvables excepto la primera, que para mí es la más importante y sinceramente pienso que no todo en la vida es el dinero. Prefiero que mi familia sea feliz y tener menos dinero.

    Ahora te diré lo que sí me gusta de Chile:

    a) Creo que ahora mismo y para la gente que no hablamos inglés y que no nos queremos jugar la vida trabajando en países «exóticos» es la mejor opción. Necesitan muchos profesionales: médicos, psicólogos, ingenieros, arquitectos…y pagan razonablemente bien. Las diferencias salariales son exageradas, en la empresa donde yo trabajaba el delineante que llevaba diez años cobraba menos de 800 € y yo recién entrado cobraba 1.700 €. Ya si te vas a guardias de seguridad, cajeros de “super” y esas cosas pues como mucho los 500 €. Pero pienso (aunque te deberías informar bien) que con tu experiencia podrías tener trabajo y vivir bien.

    “I speak english very well, but” es lógico que la adaptación a un nuevo país es más fácil si no has de cambiar de idioma. Los que se niegan a celebrar el 12 de octubre no ven este aspecto práctico, usted ya me entiende.

    Por otra parte me comenta lo del salario y eso es algo que en principio debo de considerar ya que como me han recomendado, no debería ver mi aventura austral como un cambio radical de vida, sino como una aventura a un año vista. Claro que no voy a irme al quinto pino por 500 “lauros” ya que para eso me quedo aquí, pues por obra y gracia de nuestros jefes nunca gané lo suficiente como para poder ser bendecido con una hipoteca, por muy “subprime” que fuera, y ahora vivo con mis padres lo cual es desconcertante pero económico. Y respecto a las diferencias salariales, todo el mundo ganaba más que yo en la plantación de algodón. ¡Hasta los ácaros de la moqueta tenían un techo salarial superior al mío! (Recuerde que yo inventé la aplicación con la que se calculaban los objetivos y los pluses, así que lo sé bien)

    b) Pienso que extrañamos menos en un país como Chile que no en Europa, tenemos el mismo idioma (más o menos), el mismo carácter (informales, sucios, borrachos, je,je), clima muy similar (en Santiago de hecho es clima mediterráneo seco, mismas temperaturas que BCN pero sin la humedad), gastronomía relativamente parecida… todas estas cosas si te vas a Europa o Canadá como me dijiste, pues cambian radicalmente.

    Pues yo no me identifico como informal, sucio, borracho,…, sé lo que quiere decir, pero será por mi ascendencia británica y mis colegios subvencionados pero yo soy todo un gentleman; así que no sé si encajaré…

    c) Es un país seguro, si no te metes por donde no debes y no haces cosas raras pues tienes un buen nivel de seguridad, no es España pero puedes vivir tranquilo.

    Me remito al punto c) de las cosas negativas.

    d) Estar en Chile te da la oportunidad de conocer un país con muchos contrastes (de todo tipo, sociales y paisajísticos) y te da la oportunidad de conocer otros países de la zona. Lo que he viajado te diré que vale la pena. El sur de Chile es un espectáculo, nosotros ahora hemos estado en Puerto Varas (Patagonia Chilena), lagos, volcanes, fiordos, playas…Puerto Varas

    Este es otro de los puntos que más me ilusionan el paisaje. Quedé prendado de las historias que contaba Danilo, el arquitecto Chileno que trabajaba con nosotros en la Galera, y sé que allí podré quizás ver una aurora austral y ahora que ya no tengo cataratas y he vuelto a ver la Vía Láctea, mi sueño sería ver las Nubes de Magallanes… Me está subiendo el azúcar, voy a parar.

    e) Algo que no tiene precio es la experiencia, tanto laboral como personal. Laboralmente pienso que te abrirá muchas puertas colocar en tu C.V. que has estado un año (o dos o cinco) trabajando en Chile, porque es un hecho diferenciador, porque demuestra que eres una persona de recursos y demuestra que eres valiente a la hora de tomar decisiones. Personalmente, mejor incluso, el conocer otra gente (chilenos y españoles), otra cultura, ver gente que vive con casi nada y son más felices que los españoles que tenemos todo, como se toman las cosas con calma (la mayoría de veces con demasiada calma) y no viven estresados como nosotros. Además aprendemos a valorar lo que tenemos en España y eso es algo que no se paga con dinero.

    Ese es uno de los aspectos en los que hace hincapié mi hermano. Qué me lo tome como una experiencia para endurecerme, salir de la rutina, darle relumbrón a mi currículo y demostrar que soy valiente; aunque eso ya lo he demostrado después de 14 años de galeras, jadeando por el asma y cegado por las cataratas. Claro que es un tipo de mérito que no puedes poner en Infojobs.

    Resumiendo.

    Pienso que es una MUY BUENA OPCIÓN venir ahora mismo a Chile, eso sí, siendo consciente de las cosas que te digo. Yo en tu situación me haría una pregunta: ¿quiero marcharme a trabajar fuera de España?, si la respuesta es sí, pues empieza a informarte, mira de que podrías trabajar (delineante, informático, diseñador gráfico…), por donde se mueven los sueldos, etc…Te diré que con 800 € una persona aquí vives (de hecho 800 € para uno es más que 1.700 € para cuatro, je,je), lo que te obligará a compartir piso, que también es una buena experiencia Respecto al tema de papeleos es muy sencillo, no piden demasiadas cosas, a mí por venir con mi familia pues me pedían certificados de nacimiento, matrimonio, mi título y poco más…si te interesa puedes mirar:

    http://www.extranjeria.gov.cl/

    Y para tramitar todos los papeles sin tener que ir a Madrid y perder dos días:

    http://www.urgestion.com/

    Seguro que en BCN tienes más empresas que hacen lo mismo, yo lo hice con esta gente y fue muy bien, mandaron una empresa de mensajería a recoger los papeles y en una semana o algo así los tenía legalizados. Todo esto tiene que pasar por ministerio de justicia, educación, asuntos exteriores y en consulado de Chile… ¡vamos! un rollo si lo tienes que hacer tú, además de caro.

    Una cosa que he hecho es poner mi currículo en una página que se llama www.trabajarenchile.es, pero como me has comentado en el punto c) de las cosas negativas, no sé si he hecho bien. Le he dicho a mi familia que como me llegue una sola convocatoria de entrevista de trabajo de esta página, cuando en mi buzón de Infojobs no hay más que arañas, lo tomaré como la señal del destino que necesito para emprender mi partida.

    También no sé si vendrías tú solo o vendrías con tu novia. En el segundo caso sí que lo tendríais que pensar mejor, porque sin título no puede aspirar a sueldo mayor de 500 € y para el niño (o chico) tendríais que coger un colegio privado, así que económicamente no sé si sería muy viable.

    Nada de esto me preocupa. Me separé tres meses antes de que me despidieran de la plantación de algodón. Fue una separación amistosa y llegamos enseguida a un acuerdo: ella se quedaba con todo y yo me iba, así que no me quedan ataduras en España salvo mis padres, mi hermano y el asma.

    Chile 3

    Si tienes algo de dinero ahorrado, digamos que te haría falta unos 800 o 900 € para el vuelo más dinero para mantenerte unos 3 meses, lo mismo que gastarías esos 3 meses en España, yo me informaría bien y si lo ves viable, que yo creo que sí, te vienes, que te gusta pues te quedas, que no pues te marchas y al final lo único que habrás perdido será un billete de avión y a cambio pues, habrás viajado a otro continente.

    ¡Eh! que yo ya estado en África y África es otro continente…

    Qué conste David que mi intención no es darte la «chapa» ni intentar convencerte de que tomes una decisión que no quieres, simplemente te veo (o te leo) un poco cansado de la situación en España y pienso que un cambio como este puede ser algo bueno y muy sano. Yo que ya lo he hecho pues te puedo ayudar con consejos y orientaciones.

    No me da la chapa en absoluto, Don Sebastián. Me interesa mucho lo que me cuenta y sí no me sale ningún empleo o alguna otra cosa estimulante de aquí a finales de febrero, consideraré seriamente marcharme en los términos que me comentas anteriormente.

    Si realmente te planteas salir fuera de España yo creo que Chile es la mejor opción. El resto de Sudamérica es inseguro, e inestable. Yo desde luego ni me lo plantearía. En E.E.U.U., Canadá o en Europa tienes la barrera del idioma pues trabajar con un idioma que no controlas 100% no debe ser muy agradable, Además de leyes de inmigración duras (excepto Europa claro), climas duros… Bueno, no sé qué más cosas contarte. Si quieres preguntar cualquier cosa pues me dices. ¿Vale?

    Muchas gracias por toda esta información. No dudes en enviarme tus impresiones ya que aunque no lo parezca esta es, de momento, la opción de futuro más tangible que tengo.

    Espero que esta vez me haya explicado mejor y que te ayude a tomar una decisión. Ya me contarás. Un abrazo.

    Sebas.

    Un abrazo Don Sebastián.

    David.

  • Resumen del año 2012

     

    Sin-curro

    2012, ha sido un año muy duro. Un año de crisis económica y de una involución política como nunca imaginé. Ha sido un año que he pasado en el paro, salvo las pocas semanas que he empleado en la redacción del libro sobre electrotecnia que me encargaron.

    Durante este año he tenido tiempo para pensar y sobre todo en preocuparme, preocuparme muchísimo, aunque eso no es propio del 2012 ya que preocuparme es mi afición favorita. Me preocupa mi futuro, me preocupa la salud de mis padres, me preocupa la situación política y económica… en fin, me preocupa todo.

    2012 ha sido también el año en que he roto definitivamente con Silvia, el único amor terrenal de mi vida. La sigo queriendo, por eso, creo que lo mejor que puedo hacer por ella es dejarla volar. Me duele, como ninguna otra herida me dolió jamás, pero como leí en alguna parte, la decisión más difícil para uno mismo, es la correcta.

    Teniendo todo lo anterior en cuenta este debería ser uno de los peores años de mi vida pero no es así. Al contrario, siempre recordaré el 2012 como el año en que recuperé la vista. La operación que eliminó las cataratas corticales que hacía 28 años que padecía, y que ya nada me dejaban ver en los últimos meses, fue todo un éxito. La larga convalecencia y el elevado coste de las prótesis merecieron la pena. No sólo por que podré hacer cosas antes impensables, como sacarme el permiso de conducir o poder caminar por sitios oscuros sin riesgo de romperme la crisma tropezando con cosas, sino también por el efecto sicológico que ha supuesto, ya que viendo mejor el presente, no me parece tan oscuro el futuro.

    Para el año que viene no tengo propósitos salvo el de que sea un año sin días en blanco. Quiero  volver a la lucha para obtener un nuevo empleo, para cuidar de mi familia o para lo que sea, pues con mis cristalinos de a 850€, mi asma al 90% de capacidad pulmonar y mi puente de zirconio; me siente más fuerte y capaz que nunca. 

    En fin, a todos los amables lectores de este blog, que los hay, y en general a todo el mundo un feliz 2013.

  • El fin del mundo no ha llegado… otra vez.

    Mayas

    Me había propuesto escribir algo pretendidamente ingenioso, el día en que se cumplía una de las más cansinas y estúpidas profecías de todas cuantas he tenido noticia a lo largo de mi vida. Pero la verdad es que no tengo ganas. Estoy más que harto de toda esta mierda mística y paranormal que tanto alucina a tanta gente. Estoy harto de fines del mundo, apocalipsis y raptos. Harto de profetas, mayas, Nostradamus y su puñetera madre. Pero sobre todo esto harto de la gente que consume esta mierda de Iluminatis, Reptilianos, ovnis y religión mezclada con parapsicología.

    Es desalentador no sólo el gran éxito que tienen los programas de televisión de videncia y esoterismo, la cantidad de literatura tanto impresa como en Internet sobre estos temas y la proliferación de negocios sobre tonterías como la homeopatía, la acupuntura y la medicina holística en general. Por cierto, basta con añadir el adjetivo holístico a cualquier cosa y ya tienes una nueva terapia con la que te puedes forrar: diagnostico holístico, masaje holístico o coaching holístico. Tan sólo te hace falta un diploma de la Universidad Pentecostal de Minnesota o de los laboratorios Boiron y ¡ala! a curar dolores articulares, orzuelos y depresiones.

    Pero lo más duro es cuando tu pareja o alguien a quien quieres ocupa su tiempo libre en ver las ocurrencias de conocidos divulgadores paranormales o gasta su dinero en almanaques de reputados astrólogos. ¡Qué bajón me entra cuando una mujer que me gusta me pregunta mi horóscopo!  Suelo balbucear algo así como: “Creo que soy Escorpión” mientras le pido a la tierra que me trague. No tengo nada de que hablar con alguien que te pregunta mi signo zodiacal en los diez primeros minutos de conversación y es un problema pues hablar es mi mejor baza con las mujeres, o eso creo.

    En fin, como soy perezoso no he cumplido con mi propósito de confeccionar una lista con todos los vividores, engañabobos, crédulos y cretinos que nos han agobiado con esta idiotez de la profecía maya, el planeta Nibiru y la inversión magnética de la Tierra; y enviarle por correo un ¡Zas en toda la boca! Así que sirva esta entrada como uno grande para todos ellos.

  • Tiroteo en un colegio americano.

    OK Corral

    Los hediondos medios de comunicación españoles, principalmente las televisiones, esos mismos medios que ningunean las manifestaciones de estudiantes o las huelgas generales, están dedicando horas y horas a pormenorizar y diseccionar el reciente tiroteo en un colegio de Connecticut que en mi modesta opinión no nos incumben más allá de la simple anécdota. Además, ni siquiera se trata de información relevante sino un trufado de banalidades y tópicos al estilo:

    1. El asesino era un adolescente tímido e inteligente con problemas de encaje en la sociedad. No, verán, un adolescente tímido e inteligente con problemas de encaje era yo. El asesino es un anormal y un cabrón.
    2. Intento de vincular el hecho con Internet o los videojuegos. Cuando no sabes que decir, porque nada tienes que decir, puesto que la proliferación de armas de fuego no es un problema de nuestra sociedad, lo que intentas es vincularlo con algo con lo que la gente esté familiarizada, como buscar una relación entre asesinos anormales y cabrones con los videojuegos o simplemente con Internet. Tal como señalan en este interesante articulo, nadie relaciona matanzas con ser aficionado al futbol o al Skate, como al parecer era también el asesino de Newtown. Cómo dice el célebre abogado David Bravo, la tecnología que mata es la de las pistolas no la de Internet.
    3. Nadie puede explicarse lo que ha sucedido. Yo sí. Qué les parece… un anormal y un cabrón con acceso a armas automáticas inmerso en una cultura que promueve y glorifica la violencia, es más fácil que se líe a tiros que una persona cabal, sin acceso a armas automáticas aunque también esté inmersa en una cultura que promueve y glorifica la violencia.
    4. En los USA es muy fácil conseguir armas de fuego y por eso pasa lo que pasa. Pues yo pienso que eso no queda tan claro. Precisamente con lo fácil que es obtener un arma de fuego en los Estados Unidos, lo que resulta increíble es que siendo 300 millones de habitantes con más de 80 armas por cada 100 personas tan sólo haya alrededor de 13.000 muertes al año por disparos, me parece un ejemplo de civilización y progreso la verdad. Este artículo de la BBC resulta esclarecedor.
    5. Tratar el tema como si fuera asunto nuestro. Los medios de comunicación españoles tratan estos temas como si el tiroteo en vez de en Newtown Connecticut, hubiese sido en Alpedrete o en Sant Boi de Llobregat. ¿Cuánto tiempo habrán dedicado los medios de comunicación norteamericanos a los sucesos del Madrid Arena? ¿Por qué los medios españoles no dedican el esfuerzo que están dedicando a la matanza de Newton en explicar porque es igual de perverso que unas chicas mueran aplastadas en una avalancha porque alguien movido por la codicia dobló el aforo del local donde se celebraba la fiesta a la que acudieron? ¿Por que no explican con igual intensidad que hay normativas estrictas que limitan el aforo de los locales de pública concurrencia? ¿Por qué no detallan que algunas de esas normativas están dictadas por el ayuntamiento el cual es el responsable de su cumplimiento y que por tanto, ese ayuntamiento es responsable directo de esas muertes? ¿Por qué los medios de comunicación españoles pierden tanto tiempo debatiendo sobre si Obama debe o no limitar la venta de armas y tan poco en decidir si la alcaldesa de Madrid debe o no dimitir?

    Sucesos como los tiroteos en colegios no deberían suceder pero ya me he enterado y sinceramente, tengo cosas más importantes en las que preocuparme y los medios de comunicación de este país no me ayudan en nada a despejar mis dudas, salvo que mis dudas en vez de sobre la economía, las pensiones o mi futuro, sean sobre la venta de armas en Newtown Connecticut.

     

  • Gran acopio de alimentos.

    He acompañado a mi madre al mercado de Felipe II. Mi madre antes de empezar a comprar desayuna en uno de los bares que hay dentro del mercado así que hoy yo también he desayunado allí. La camarera y dueña del bar, nos sirve sendos bocadillos de tortilla de alcachofa y café con leche. Mientras mi madre disuelve la sacarina en su café observo como la camarera comienza a voltear una morcilla y unas tiras de cebolla en la plancha. Un tipo con un abrigo marrón ha pedido que le pongan esa morcilla y esa cebolla entre media barra de pan. Evaluó las consecuencia que tendría en mi organismo ese bocadillo de morcilla pero me interrumpe una chica gordita con una camiseta blanca y unas gafas de pasta, para ofrecerme una bolsa de plástico al tiempo que me comenta:

    – ¿Quiere colaborar con la recogida de alimentos?

    – No gracias. – Contesto con la cara de perro con la que deniego desde hace años cualquier petición de limosna. La chica gordita intenta convencerme loando el carácter altruista de su cometido y yo fijo mi vista sobre unos enormes y flácidos pechos que inútilmente pretende sujetar con un sostén del todo inapropiado y que se marca bajo las siguientes palabras impresas en la camiseta:

    Gran recapte d'aliments

    “Gran acopio de alimentos” traduzco mentalmente mientras la chica gordita continua con su lastimosa cháchara.  Mis ojos abandonan sus catastróficos senos y se clavan en una gran caja de cartón sobre un palé de madera, situada unos metros a mi izquierda,  donde está escrito el mismo mensaje. Esta vez, sin embargo mi atención se concentran en la parte donde dice:

    Gran recapte d'aliments

    Todo este tinglado de la recogida de alimentos está patrocinado por una entidad bancaria que podría comprar toneladas de alimentos y repartirlos juiciosamente entre los más necesitados de sus hipotecados clientes, por ejemplo. Pero en vez de eso, ha decidido  que sean los ciudadanos hipotecados, los que cedan caritativamente alimentos comprados de su bolsillo. Quién mejor que el ciudadano acosado por la crisis, conoce las verdaderas necesidades de la gente que pasa privaciones. Los ejecutivos de “La Caixa” están dotados de cerebros analíticos muy útiles en el fragor de las batallas bursátiles pero inapropiados para temas de índole humanitaria y podrían decidir inconscientemente, que los pobres pueden necesitar  toneladas de arroz y patatas. Es mejor sin duda, que sea la gente de a pie, la que verdaderamente sabe lo que precisan los menesterosos, la que garantice un continuado suministro de latas de tomate a punto de caducar  y los barquillos esos que nadie se come y que siempre vienen en los lotes navideños.

    Esos mismos ejecutivos, que tan eficientemente han mandado comprar y rotular esas cajas de cartón, podrían decidir también que fuera una empresa de logística quien las montase y colocase encima de los mohosos palés. Pero eso nuevamente carecería de la componente humanitaria propia de los actos benéficos, así que, lo más idóneo, será que lo hagan voluntarios que suplan la falta de remuneración y experiencia  con fe inquebrantable en la solidaridad y bondad de la gente.

    La chica gordita, se olvida de mí y acude en busca de un mejor buen samaritano, agitando cómicamente la bolsa que pretendía darme. Mis ojos vuelven al bocadillo de morcilla al que el tipo del abrigo marrón está apunto de hincarle el diente. Por unos momentos pienso en arrancárselo de las manos y junto con mi medio bocadillo de tortilla depositarlo en la caja de cartón del “acopio de alimentos” contribuyendo a reducir el hambre y los índices de colesterol del tipo del abrigo marrón, pero una fugaz visión de ejecutivos de “La Caixa” abalanzándose sobre los bocadillos y devorándolos me hace desistir y concentrarme en otras cosas… puede que los pechos de la voluntaria no fueran tan catastróficos al fin y al cabo.

  • ¿Qué me pasa Doctor?

    Médicos

    – Buenas tardes doctor. – Saludo con gesto cansino a mi médico de cabecera.

    – Buenas. ¿Qué tal? ¿Qué le ocurre mmm… David? – Comenta el médico ojeando mi historial.

    – Le explico… Padezco de ansiedad y depresión desde hace un tiempo.

    – Sí, ya me acuerdo de usted… ¿Y cómo va ese ánimo, dígame?

    – Raro.

    – ¿Raro, en qué sentido?

    – Verá Doctor. Hace dos años perdí mi trabajo, me separé, perdí mi casa, parte de mis ahorros y mi perro.

    – ¿Todo a la vez?… Entiendo, siga. – El médico comienza a tomar nota un bolígrafo que le dieron en un congreso sobre hipotiroidismo.

    – Pues que estoy desanimado, desganado, triste y falto de fuerzas.

    – Normal en su situación. – Me comenta mientras arranca una hoja de un bloc con la marca de un antipirético en el encabezado de cada página. – ¿Dónde está lo raro?

    – Verá, me siento cada vez más estancado, más… – Contesto tartamudeando.

    – ¿Más qué? – Inquiere el médico mientras subraya alguna cosa con un fosforito que imita graciosamente un gotero.

    – Pues de pronto, no sé, todo me molesta, no soporto a los jóvenes de hoy ni la televisión… Cosas que antes me daban igual o incluso que me gustaban ahora me irritan.

    – ¿Por ejemplo?

    – …. me molestan las extravagancias, la frivolidad, las odiosas modas…

    – …mmm, principio de misoginia, incipiente homofobia… – Comenta susurrando el doctor.- Siga.

    – Me irrita… – ¿Ha dicho homofobia? Debo de haber entendido mal, pienso mientras vuelvo a tartamudear. – Me irrita, digo, ver a según que gente que no lo merece, trabajando mientras yo no tengo oportunidades.

    – … mmm, los inmigrantes, vamos.

    – ¡Yo no he dicho eso! – Protesto abriendo mucho los ojos, mientras el doctor continúa escribiendo. – No me refería a…

    – ¿Qué más? Me interrumpe el galeno grapando unos papelitos de mi historial con su grapadora con el logotipo de un antihistamínico.

    – Algunos temas me hieren profundamente, no sé, lo de la independencia de Cataluña, me indigna y eso que ni me va ni me viene.

    – … mmm, nacionalismo reactivo… continúe.

    – No sé si será eso, pero en ocasiones, hasta defiendo al gobierno actual, cuando hace unos meses echaba pestes de él. ¡Qué no habré dicho contra la reforma laboral o sobre el rescate de la banca! y ahora, míreme, dice algo en contra suya el Financial Times y me pongo negro, ¿Lo entiende usted, doctor?

    – …mmm. Se siente desamparado y busca protección en la autoridad…suele pasar.

    – Si usted lo dice. – Desconcertado, espero a que el médico diga algo pero éste sigue escribiendo. – Bueno… pues no sé. – Balbuceo con la esperanza de llamar la atención del facultativo.

    – Bien, bien. – Comenta cantarín el médico mientras comprueba la fecha en un calendario con el nombre de un antiemético escrito al final de cada mes. – ¿Y esos síntomas, “raros”, cuándo aparecieron?

    – Hace dos o tres meses.

    – Ya. – El doctor toma nota de la fecha y le pone un clip del color corporativo de una farmacéutica, a no sé qué de mi historial. – Ya se le acaba el subsidio ¿no?

    – En febrero, creo.

    – Bueno, bueno… – Canturrea el médico mientras me mira por encima de sus gafas de leer. – A ver que hacemos con usted… – Me dice con tono paternalista y risueño.- En principio yo no me preocuparía es algo normal, sobre todo, a su edad. – el médico comprueba mi edad en el historial.- 44 años… ¡Lo qué yo decía!

    – ¿Pero qué es doctor?

    – Se está usted volviendo de derechas. Es algo muy común en tiempos de crisis. Le pasa a muchísima gente. No hay más que ver las pasadas elecciones gallegas. No tiene nada que ver con su estado ánimo. Es algo natural, a algunos les ocurre antes y a otros después. Ya verá ahora, con las elecciones catalanas, ¡así, así de gente se ve afectada!

    – Pero no puede ser. Sí siempre he sido de izquierdas: Soy tolerante, agnóstico, ecologista y además estoy afiliado a un sindicato.

    – Precisamente, ese es el grupo de riesgo; lo que se creen de izquierdas. Como usted, amigo David, pero usted no es de izquierdas, como mucho, un progre.

    – ¿Pero qué me dice? – Exclamo entre aspavientos.

    ¡No se agobie! En tiempos difíciles y con lo que usted ha pasado es normal que afloren los instintos más básicos. ¡Tranquilícese! En su estado de depresión no conviene alterarse.

    ¿Y qué me recomienda?

    Nada. Se le pasará. Cuando vuelva a tener trabajo y su vida vaya mejorando verá como vuelve poco a poco a sus niveles anteriores de progresismo. Mientras tanto, distráigase, haga ejercicio y beba mucha agua… Claro que también puede intentar ser de izquierdas de verdad, pero yo creo que le faltan coj… quiero decir, aptitudes; y a su edad… no sé, pruebe. – Sentencia el médico mientras me extiende una receta. – ¡Tenga! Tómese estas vitaminas. Una al día. ¡Y no descuide su medicación, ¡eh!.

    Gracias doctor. – Me despido del médico tan avergonzado como si lo que me hubiera diagnosticado, fueran ladillas.

    (Inspirado en una conversación con mi hermano de hace unos días)

  • Una mañana de noviembre.

    Noviembre puede ser un mes muy duro si eres asmático crónico como yo. Noviembre podía ser un mes cruel si eras un niño asmático crónico en los años setenta como lo fui yo.

    Hace cuarenta años ese niño de los setenta pasó una mala noche. Apenas había podido dormir y estaba exhausto. Un simple resfriado estaba encharcando sus bronquios y el espasmo empezaba a hacerse notar. Cada bocanada de aire iba acompañada de los tenebrosos sibilantes a cuyo sonido, el hombre que es ahora, todavía no ha logrado acostumbrarse. Hoy en una situación así, se levantaría de la cama y se aplicaría el inhalador de salbutamol y todo arreglado, pero aquel niño de los setenta, no tenía un inhalador.

    Aquel niño de los setenta sabía que le esperaba un suplicio de muchas horas. Sí el bronco espasmo era muy fuerte su madre le pondría un supositorio antiinflamatorio y retrasaría la partida al colegio unas horas. Si era leve, entonces aquel niño de los setenta tendría que levantarse, vestirse, tomar su leche con cacao e ir a clase como los otros niños de los setenta. Así fue educado ese niño. – Sí no tienes fiebre, tienes que ir al colegio– pero ese niño no tenía ganas de ir a ninguna parte; no se tiene ganas de nada cuando no puedes respirar con normalidad.

    Así que esa mañana de noviembre, de hace cuarenta años, esperaba desde la cama a que su madre le despertara y empezara el martirio; pero su madre no entraba a despertarle. Mientras escuchaba los sonoros pitidos de su pecho empezó a darse cuenta de que algo no iba bien. Su madre habría la puerta de la habitación cada día lectivo a la misma hora con puntualidad, pero hoy no.

    Con la confusión mental que el asma le provocaba, el niño de los setenta se consoló pensando que quizás su madre, habría oído los silbidos de su pecho mientras él dormía y que ya había decidido de antemano dejarle dormir y llamar al médico a media mañana. Alguna vez había sucedido, pero él había notado la presencia de su madre en aquellas ocasiones y hoy no, así que no podía ser. El juicio materno que decidiría si se quedaba en la cama o iba al colegio con asfixia, estaba por celebrarse. El niño de los setenta se sintió desconsolado.

    Pero algo pasaba, sin duda, su madre tardaba más de la cuenta en despertarle y eso sí que no había sucedido nunca. Como era de esperar el nerviosismo que sentía por el extraño comportamiento de mamá acentuó los síntomas del asma y esto a su vez aumentó el deseo de que ese día no tuviera que ir jadeando a la escuela. Y tal como era habitual, el niño de los setenta pidió al Dios en el que le habían enseñado a confiar, que le dejara ese día en la cama.

    No. No es esta una historia navideña ni de niños buenos ayudados por la divina providencia. Aunque el milagro ocurrió. La madre del niño de los setenta abrió la puerta del dormitorio y sin ni siquiera entrar comentó en tono solemne:

    – David, no te levantes. Hoy no hay colegio… Ha muerto Franco.

    El niño de los setenta que fui se sintió aliviado. Aunque su pecho ardía y silbaba como una armónica desafinada, se sintió feliz de no tener que enfrentarse al frío mundo de noviembre sin aire. El niño de los setenta, más tranquilo, pudo conciliar el sueño y dormir un poco.

  • Futbolistas pidiendo dinero.

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    Hay pocas cosas que me irriten más que ver a multimillonarios futbolistas pidiéndome que done mi dinero a una causa humanitaria. Vale, tenemos que ayudar a los niños africanos, a las victimas de catástrofes naturales y a los dolientes afectados por tremenda enfermedad; pero ¡qué lo hagan ellos primero, demonios!. Seguro que si juntamos las primas percibidas por los jugadores que van a intervenir en un partido benéfico, en cualquiera de los torneos en que participan, suman más dinero que el que se pueda recaudar con la entrada del partido en cuestión.

    ¡Cómo me irrita que tal entrenador o cual delantero me pida dinero a mí que estoy en el paro, poniendo carita de pena en un anuncio. ¡Váyase a hacer puñetas! Aguante sin cambiarse el Ferrari un año más y dedique ese dinero a paliar las necesidades del tercer mundo. Destine una pequeña parte de los ingentes ingresos que obtiene anunciando colonia, a los niños pobres. Exija a esas compañías que se forran vendiendo ropa con su nombre a que donen un pequeño porcentaje a la caridad o sino, no dejará que usen su apellido para vender camisetas. En definitiva, dé usted el dinero, amigo futbolista o exija a quién lo tiene que lo done, pero a mí déjeme en paz, que ya bastante tengo con lo mío.

  • Perdóname Amy Winehouse.

    Amy Winehouse

    Querida Amy:

    Tú no me conoces. Yo a ti sí, claro, pero entre nosotros no hay relación ninguna. No hemos coincidido en esta vida pero aún así creo que te debo una disculpa.

    Verás, Amy, yo nunca valoré tu música. Era consciente de tu gran talento y de tu maravillosa voz pero, pensaba y sigo pensando que malgastabas ambas cosas en un estilo musical anacrónico.  Sospechaba que eras un personaje creado por alguna multinacional al estilo Pete_Doherty o basura similar. Que tu música se vendía sólo a través de tu comportamiento asocial trufado de falsa rebeldía. Que todo era un montaje para vender discos de Soul que ya no interesan a nadie y para llenar estadios con muchachos a los que les importaba un pito el color de tu voz y tan sólo esperaban a que vomitaras en el escenario.

    Yo decía esas cosas y más que me callaré, pues he cambiado de opinión. Ya no pienso igual y me siento culpable, no de tu mala vida o de tu muerte, de eso sólo tienes tú la culpa; pero sí de ser tan ignorante e injusto.

    ¿Por qué cambié de opinión? Pues porque no hay mejor manera de comprender las tragedias ajenas como sufriendo una tu mismo. Mira Amy, tengo ahora 16 años más de los que tenías tú pero mi vida no ha sido ni la mitad de productiva que la tuya. Sí, he trabajado mucho y he hecho muchas cosas, pero nada que no pudiera hacer cualquier otro. Además no sólo no he destacado por mi talento en nada sino que no me he divertido ni le he sacado partido a mi juventud como hiciste tú. Por eso ahora en el paro, solo en casa con mis remordimientos y mis frustraciones; no tengo ni el consuelo del “qué me quiten lo bailado”, porque, Amy, yo no he bailado apenas.

    Se me llenaba la boca acusándote de yonqui y ahora aquí me tienes, intentando dar forma a un texto que tiembla en la pantalla por efecto de las pastillas y el alcohol que han sido mi almuerzo de hoy. ¿Y sabes?, las pastillas me las ha dado el médico y el alcohol es cerveza barata de supermercado que tomo los días de más calor. ¡Ni siquiera sé drogarme en condiciones! Hasta para evadirme soy un buen chico. ¡Ya ves! juzgándote a ti cuando yo mismo cometo tus mismos errores y quizás otros peores.

    No sé que pasó en tu vida ni cuales fueron los motivos por los que te perdiste pero tuvieron que ser muy graves para que ni tu talento ni tu fortuna te sirvieran de consuelo. Puede que por eso mismo caíste; puede que las personas como tú, lleguéis  antes que los demás a la conclusión de que esta vida es una porquería y que, además, no podemos hacer mucho por cambiar las cosas.

    Pienso que la vida es como un regalo, una gran fortuna, pero no sabemos administrarla y tarde o temprano acabamos dilapidándola, en vez de usar toda esa riqueza en cosas provechosas. Sí, ya sé que hay muchas personas que sabe sacar partido de su vida, pero creo que tanto tú, Amy, como yo; no estamos entre esa gente.

    Sabes Amy, no me asusta tanto la crisis profunda económica y de valores en las que me veo inmerso como en la falta de confianza en mí mismo, para salir de este atolladero. Tal como lo veo sólo hay dos caminos:

    • Intentar subir al carro de los que cortan la tarta e intentar por todos los medios conseguir tu parte del pastel, aunque para ello hay que pisar a quién haya que pisar.
    • O bien, dejarse llevar por los escrúpulos o, en mi caso, el miedo y buscar el olvido de la manera que cada cual tenga a su alcance. Yo en la sertralina e internet y tú…

    En fin, Amy, sea como sea, no cabe duda de que el qué está mejor de los dos soy yo, pues aún estoy vivo y la esperanza es lo último que se pierde. Por eso creo que te debía esta disculpa, a ti y a todos los que son juzgados sin que se conozca a fondo los motivos reales de las decisiones que toman.

    En fin, Amy, te ruego que me perdones, aunque no espero que leas esta carta y mucho menos que respondas, pues sé que de ti ya no queda más que la música que dejaste grabada. Y si por casualidad estás en condiciones de hacerlo, te ruego que te abstengas pues no estoy para sustos.

    Un abrazo de tu nuevo e incondicional admirador.

    D.

    P.D.

    Me olvidé de comentarte que hay una tal Adele que está recogiendo los frutos que tu sembraste, aprovechándose que resucitaras un estilo de música que estaba tan muerto como James Brown. Ella se lleva ahora los Grammy y los discos de oro que tú ganabas y  además se lleva los halagos, el cariño y la comprensión que tú no pudiste ni soñar.  Y no es justo, Amy, porque esta “Celine Dion” gordita no vale lo que uno sólo de tus tatuajes.

     

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