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Publicidad absurda (7)
Fíate de mi palabra.
Yo tengo unos niveles de colesterol que ni de los de un adolescente vegetariano, pero si alguna vez tengo que preocuparme por ellos lo primero que haré será consultar con un médico. De igual forma que si alguna vez enfermo mentalmente y decido escribir sobre futbol no dudaré en considerar buscar algún libro o web con consejos de Vicente del Bosque porque debe de saber mucho sobre el tema. Lo que no es Vicente del Bosque es médico internista, ni cardiólogo ni siquiera es veterinario, por lo que sus opiniones sobre colesterolemia son absolutamente irrelevantes. Por mucho que nos dé su palabra de honor y diga que el «Danacol» reduce los niveles de colesterol, yo prefiero, llámenme extravagante si quieren, pedir hora a mi médico de cabecera.
Menuda jeta.
Las esforzadas y voluntariosas operarias de la línea de montaje de Balay han tenido la idea de usar las piezas desestimadas en la fabricación de lavadoras, para confeccionar pulseras cuya estética está asesorada por una amiga diseñadora de alguien, que por lo visto trabaja gratis. Luego venden estas pulseras y con lo que recaudan ayudan a un comedor social. ¡Qué bonito!
Lo bueno viene luego. El encargado, se sabe que lo es por su chaqueta negra, aparece al final del anuncio y dice que Balay, está comprometida con la sociedad. ¡Menuda cara! Son las trabajadoras las que después de su jornada de 8 horas extenuantes se dedican a confeccionar y vender las pulseras y luego la compañía se atribuye el mérito. ¡Nos han jodido! Puede que la empresa entienda que por ceder virutas metálicas y piezas mal mecanizadas ya tienen derecho a presumir de conciencia social e imprimir su marca en los envoltorios de las pulseras, pero a mí me parece que es tener una jeta que se la pisan.
A la porra el sistema métrico.
Voy a ver si soy capaz de explicar el siguiente anuncio. La compañía fabricante de los cepillos eléctricos dentales Oral B, dispone de un avanzado dispositivo que mide movimientos de pelos de los mismos, llamémosle «pelillómetro». Toma un cepillo manual y realiza la medida, la lectura en el cuadrante digital del pelillómetro marca «600», ¿600 qué?, no sé sabe, pero al parecer son movimientos. No quiero resultar pedante, pero el movimiento no se mide, se miden su velocidad, su aceleración, el tiempo y el espacio recorrido pero medir movimientos como unidad, eso no lo tengo tan claro. Continúo. Luego cogen el cepillo eléctrico Oral B y lo someten al pelillómetro y en el cuadrante digital marca lo siguiente:
48,000
La protagonista del anuncio, que es a la sazón una presentadora de informativos, exclama alborozada: «cuarenta y ocho mil» y colige que usar el cepillo eléctrico Oral B es, cómo no, mejor que usar uno manual. Pues no, porque según el resultado del «pelillómetro» la lectura es de 48 (cuarenta y ocho) movimientos, por lo que gana el cepillo manual. La presentadora se olvida que en España y en todos los países que usan el Sistema Métrico Decimal «cuarenta y ocho mil» se escribe así:
48.000
Escribir 48,000 para decir cuarenta y ocho mil sólo es correcto en los Estados Unidos y por lo general en algunas ex colonias británicas donde no está implantado el Sistema Métrico. ¿Estamos en algunos de estos lugares? ¿No verdad? ¡Pues a ver si escribimos bien, so cursis!
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Publicidad absurda (6)
No es agradable hacer nada al aire libre en este tórrido agosto de 2013. El calor sofocante de Chulilla me invita a permanecer en mi cuarto con mi, voluntarioso pero no demasiado efectivo ventilador, viendo la tele. Tengo, por lo tanto muchas ocasiones de ver anuncios que me llaman la atención entre los cuales he elegido los dos siguientes:
Belleza mediterránea.
Una bella muchacha desciende de un autobús al llegar a lo que parece un encantado pueblecito de la costa mediterránea francesa.
Allí es recibida por una anciana que le da la bienvenida y le espeta en un francés engolado algo parecido a: «¡Qué guapa estás!, veo que has seguido mis consejos de belleza». Al parecer la anciana dispone no sólo de secretos de belleza sino que además son secretos de belleza mediterráneos. Este anuncio me llama la atención por varios motivos:
No sé qué parentesco tiene la anciana con la chica pero resulta de lo más arrogante porque en vez del típico: ¿Cómo está tu familia? O ¿Has tenido buen viaje? La anciana le suelta lo de los consejos de belleza atribuyéndose todo el mérito de lo bien que luce la chica. ¡Menuda estúpida presuntuosa!
Además, ¿qué demonios son los secretos de belleza mediterráneos? Yo soy un tío mediterráneo y he vivido toda mi vida en el mediterráneo y nunca he oído rumores sobre secretos de belleza. Ninguna de las mujeres con las que he intimado me ha dado pista alguna sobre dichos secretos de belleza. Claro que siendo secretos se entiende pero ni tan sólo un: «He oído que untándome con arcilla blanca me brilla más el pelo o algo así» Los Estados Unidos no han podido mantener en secreto sus actos de espionaje pero las ancianas mediterráneas mantienen bajo siete llaves sus potingues cosméticos… bueno hasta ahora, porque la compañía del anuncio ya los ha descubierto y comercializado. Habrá sido Wikileaks, seguro.
Luego está la eficacia de dichos secretos porque a la venerable anciana le han servido de poco porque está de lo más pelleja y demacrada. Parece ser que el aceite de argán y la leche de almendras son tan beneficiosos a largo plazo para la piel como el aguarrás.
Asco y nausea.
Detesto el futbol como espectáculo, por eso, algunos de los anuncios que proliferan en estas fechas ofreciendo servicios de pago para ver futbol televisado, pueden ponerme de muy mal humor; y este año han conseguido no sólo enfadarme sino casi hacerme vomitar. Resulta que una importante operadora telefónica nos ofrece sus servicios a través de un sujeto, protagonista del anuncio, que no sólo confiesa que dedica muchas horas de ocio a ver futbol, sino que incluso reconoce que mira partidos durante el trabajo. Luego de exponernos su miserable existencia sale vestido con camiseta de su equipo sujetando un balón y diciendo: «Sí, yo soy de futbol» como si eso le diera patente de corso para comportarse como un imbécil carente de responsabilidad.
Yo que estoy sufriendo los estragos del desempleo, que tengo trabajos ocasionales y que no veo futuro en un país con 6 millones de desempleados, encuentro nauseabundo que me intenten vender como algo simpático, que un holgazán esté mirando un partido de futbol en su celular durante una importante reunión profesional. Este tipo no es simpático, es un tarado y un indolente mequetrefe que debería ser despedido fulminantemente, para dejar su puesto de trabajo a alguien que realmente quiera acometerlo con profesionalidad.
Que una compañía multinacional que ofrece condiciones de trabajo precarias a miles de tele operadores y que ha despedido a cientos de trabajadores durante los últimos años para cuadrar sus balances, acepte en su publicidad que aparezca un empleado tan negligente e irresponsable como ejemplo del cliente ideal, es deprimente.
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Publicidad absurda (5)
Una oferta que no podrás rechazar.
Un anuncio que me deja perplejo es sin duda el del señor que está en su cocina tranquilamente preparando un pastel y recibe la llamada de su actual compañía de seguros que le pide que confirme si quiere renovar dicho seguro. Cuando el simpático padre de familia, interpretado por un actor con una gran vis cómica, dice que sí, que lo hagan, aparece un gigantesco puño que le golpea salvajemente haciendo que se empotre contra los muebles de la cocina. El puño proviene de la web acierto.com que al parecer es una página dedicada a la búsqueda y comparación de ofertas de seguros. Como usuario avanzado de internet y técnico en telecomunicaciones me cuesta ver la utilidad de este tipo de servicios ya sea Rastreator, Trivago o cualquier otra de estas que comparan entre servicios y dan el mejor precio. Yo no necesito esto y mucho menos si se anuncian como que la desgracia se cernirá sobre mí si no las uso. Pero además en el caso de este anuncio lo que parece que se transmite es una extorsión del tipo: “O me usas o atente a las consecuencias”. Cualquiera y sobre todo un tipo tan simpático como el del anuncio tiene derecho a no ser golpeado violentamente si decide confiar en su agencia de seguros de siempre y a poder gastar más si así se ahorra el perder el tiempo en entrar en webs de dudosa utilidad.
Todo va bien si eres gay.
Tal como dicen en una de las canciones de la película South Park, todo va bien si eres gay… o te lo haces. Eso han debido pensar los creativos que han hecho la publicidad estival para este año de las cervezas San Miguel, pues han hecho un anuncio insultantemente despreocupado que gira en torno a una nueva aberración musical de ese impresentable falso marica de Mika. Y digo falso, porque el que sea o no homosexual es irrelevante, lo que sí importa es que en medio de esta crisis que estamos viviendo, hagan anuncios que promueven tópicos como que los jóvenes sólo bailan y beben cerveza y los homosexuales mariposean y son felices per se. Además hay que soportar la ridícula estampa de este cretino, del que se dijo era el nuevo Freddy Mercury, en vallas publicitarias por toda Barcelona, que junto a las que ya hay con el rostro de Messi, están echando a perder la belleza de mi ciudad natal. No sé, pero no creo que este mal imitador del solista de “The Darkness” tenga ya ninguna repercusión musical en el extranjero, pero para esto está España, para dar una nueva oportunidad a cualquier memo. ¡Cómo si no tuviéramos ya suficiente con Mario Vaquerizo!
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Crisis de los cuarenta.
¡No va mi médico y me dice que tengo la crisis de los cuarenta! Pero si yo creía que eso no existía, que era un camelo y resulta que me la diagnostica todo un licenciado en medicina. Bueno pues, si lo dice mi psiquiatra, será verdad y eso significa que tras la actual fase de depresión que agrava la depresión que padezco de por sí, le sucederá una fase de deseo de cambiar de mejorar de recuperar la juventud que sé, que acabo de perder.
Porque la crisis de los cuarenta consiste básicamente en descubrir que ya no eres joven, que ya no será más una promesa y que eres lo eres y ya no hay más. La crisis de los cuarenta es darse cuenta de que no hay futuro, el futuro es cosa de jóvenes y tu acabas de dejar de serlo. Estoy hablando desde mi experiencia claro. Sí ya sé que personajes históricos como Abraham Lincoln o Winston Churchill consiguieron sus mayores logros cuando ya eran venerables ancianos (he leído “Sopa de pollo para el alma) pero yo no soy ni el uno ni el otro y tengo que asumir que lo que tenga que llegar será muy poco.
Pero ¿Es tan malo no tener futuro? Puede que ya esté saliendo de la fase depresiva de la crisis de los cuarenta pues empiezo a cuestionarme un motón de cosas, sobre todo, debido al desasosiego y la ansiedad que me provocan y una de ellas es el pensar en el futuro.
Los que hemos frecuentado las terapias psicológicas mucho tiempo hemos oído decir e incluso hemos dicho con frecuencia que el pasado es una losa, que la mala situación actual que vivimos es consecuencia de los errores del pasado y que por tanto el pasado nos pesa y no podemos avanzar. Sin embargo, la vida es tan sumamente compleja y difícil que el pasado deberíamos verlo como el resultado de haber superado con éxito todos los problemas que nos hemos ido encontrando: aquellas enfermedades que se curaron, aquellos trabajos realizados, aquellos amores perdidos, aquellos accidentes evitados… no, el pasado no es un lastre el autentico lastre es el futuro, la idea cruel que nuestra cultura nos impone desde niño de que hay que tener un futuro. Todo lo que haces en tu juventud es labrarte un futuro, hacerte un hombre de provecho y esas cosas que te repiten continuamente.
Pero un día cumples 44 años y descubres que el futuro no existe (sobre todo si tu madurez coincide con una crisis económica mundial y bestial) ¿Y entonces qué? Pues entonces descubres que el verdadero lastre de tu vida es el maldito futuro, y eso explica a mi juicio la crisis de los cuarenta. Primero sufres porque ese futuro por el que te sacrificaste no llegó, no importa si eres príncipe o mendigo; si eres un mendigo te decepcionas por no haber salido de la pobreza y si eres un príncipe te decepcionas porque no llegaste a rey. Después la vida se hace tan dura que decides librarte del peso extra y prescindes de la inhumana idea del futuro. ¡Fuera futuro!, ya no queda tiempo para soñar ahora sólo tengo tiempo para vivir.
La idea de librarme del futuro resulta muy tentadora, no se me ha ocurrido a mí, mucha gente lo sabe desde siempre y por eso han disfrutado su vida, porque no se preocuparon del futuro a más de un mes vista. Recuerdo que mi propio hermano me comento que era ridículo solemnizar la vida y darle demasiada importancia a las cosas.
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¿Qué pasaría si dejara de preocuparme por mi vejez, mi seguridad económica y mi porvenir? Ya tuve todo eso y la crisis y dos gobiernos canallas me lo arrebataron. ¿Qué puede pasarme? ¿Acabar compartiendo un pedazo de pan duro con las palomas en la plaza del Congreso Eucarístico? ¿Acaso eso es peor que malgastar tu única vida trabajando sin descanso para explotadores? El tiempo es la mayor riqueza y tuvieron que echarme de mi empleo para que me diera cuenta.
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¿Qué pasaría si dejara de importarme la política, las banderas y los dioses? Por qué no dejo de escribir este blog y vuelvo a dibujar cómics como cuando era adolescente, tampoco los leía casi nadie, pero me llenaba. Incluso quedé tercero en el Primer Concurso de “Auques” de Cataluña y los “auques” (aleluyas) son como cómics ancestrales.
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¿Qué pasaría si dejara de preocuparme por mi aspecto, de mi imagen en los espejos? ¡Qué cómodo sería ir en chándal y usar riñonera!, bueno lo de la riñonera ya lo hago. Además mi aspecto no es tan diferente a como es la gente corriente en general, así que tampoco desentono tanto.
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¿Qué pasaría si dejara de pensar en las mujeres como entes divinos y aceptar que, a pesar de que en general son maravillosas, también pueden ser impías e insaciables sanguijuelas? ¿De qué me han servido tantos años de caballerosidad? No sería estupendo dejar de reprimirme y reconocer que lo primero que miro es el escote. ¡Qué divertido sería echar piropos, mirar culos y recibir alguna que otra bofetada! Siempre será mejor tener los dedos de una tía marcados en la cara que tener sólo popularidad baja en tu perfil de Badoo. Eso no va a aumentar mi éxito con las mujeres, lo sé, pero ser un buen tío tampoco me sirve de mucho y es bastante más difícil y menos divertido.
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¿Y qué pasaría si limitara el cuidado de mi salud a evitar empeorar del asma y evitar excesos para no contraer enfermedades graves pero no para mantener la línea. Tengo barriga ¿Y qué? No sería estupendo no privarse de nada ni hacer dieta ni inútiles sacrificios?. Quizás hasta debería cambiar al psiquiatra, por una botella de vodka y una caja de puros.
He leído que los Aimaras, la etnia a la que pertenece el presidente de Bolivia Evo Morales, tienen una visión del tiempo contraria a la nuestra: ellos dicen que el pasado está delante pues ya es conocido y se puede ver, mientras que el futuro viene por detrás y por eso no podemos verlo. Y creo que esa es la definición de crisis de los cuarenta, cuando miras hacia adelante y ya no ves el futuro, ya no puedes soñar; sólo vivir.
Todavía estoy lejos de superar mi crisis de los cuarenta, me queda mucha sertralina y mucho valproato sódico que tomar, pero la perspectiva de que dentro de poco me importará todo un bledo y que ya no me sentiré fracasado sino vivo es, sencillamente, todo un estímulo para recuperarme y disfrutar de la vida.
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Publicidad absurda (4)
Alguien dice sí.
Unos grises y trajeados empleados bancarios con cara de follar poco y mal (me encanta esta expresión) deniegan con ademán despectivo un crédito de no más de 3.000 euros. Después unos agradables operadores que trabajan en una colorida oficina de una conocida firma de prestamistas, reparten créditos a diestro y siniestro con una sonrisa. Yo que todavía estoy pagando un crédito personal, lo digo para evitar que nadie me acuse de no saber de qué hablo, entiendo que si en el pasado cercano los bancos se hubiesen comportado con la fría profesionalidad de los protagonistas de este anuncio, no habríamos tenido crisis financiera, ni hipotecas “subprime” ni quiebra de Lehman Brothers ni rescate bancario ni crisis tremebunda. Además, cuando estuve buscando la financiación que he mencionado antes, sopesé en pedir el dinero a estos simpáticos repartidores de billetes del anuncio y sus condiciones justificaban de sobra tanta amabilidad y tanta sonrisa. Curiosa publicidad que convierte en villanos a los buenos profesionales y en benefactores a los usureros.
Todo un clásico.
Los de las alarmas “Verisure”, nos ofrecen un nuevo modelo para casa con terraza o jardín que detectan al ladrón incluso antes de que entre en la casa. Para ello nos dicen que sus dispositivos vienen con un nuevo sensor de golpes y vibraciones, es decir, un sensor sísmico como los que se ponen desde hace años en las entidades bancarias, o similar. No critico los productos de esta empresa, pero es gracioso como los promocionan. “Antes incluso de que entren”, dicen. ¡Je! ¿Qué será lo próximo? ¿El sensor que detecta los antecedentes penales de quien pasa por delante de tu casa? ¿El sensor que detecta gente con mala pinta que mira hacia la casa? ¿El sensor de los que tienen intenciones de delinquir antes de cruzar la frontera albanesa?
Hasta en la sopa.
Me pregunto si hay alguien más que esté hasta las narices de ver en todas partes a Martina Klein anunciando casi de todo.
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Religión en la escuela. ¡Qué buena noticia!
Yo nací al final de la dictadura del general Franco. Mis primeros estudios tras el parvulario fueron esos que se llamaban E.G.B. y entonces la religión era obligatoria y no tenía alternativa. En primero de E.G.B. la señorita Manolita antes de dejarnos salir, nos obligaba levantarnos del asiento, nos poníamos firmes y cantábamos el “Por la señal de la Santa Cruz”. Un día, no recuerdo la causa, realicé el ritual con la mano izquierda cuando las tres cruces debían hacerse con la derecha. La señorita Manolita reaccionó ante tamaña profanación castigándome a salir más tarde. Nunca me habían castigado y no lo volvieron a hacer hasta seis años después por culpa de mi afición a hacer reír a mis compañeras. (Afición que me dio también problemas en la universidad con expulsión de clase de química en una ocasión y del bar en otra; pero eso es otra historia.)
No voy a decir que yo era un niño muy inteligente que pensó que qué más le daría a Dios con cual mano nos santiguábamos, la verdad es que pasé una gran vergüenza y me sentí muy mal por haber hecho algo tan feo. Por aquel entonces yo era un cristianito convencido pero si que hubo cierto desconcierto por la severidad con la que fui reprendido por algo aparentemente tan banal, pero no fue nada que pudiera ni siquiera agrietar mi fe.
Al ser yo un niño enfermo crónico que padecía unos terribles síntomas como son los broncoespasmos y la asfixia aparejada, era fácil creer que Dios estaba detrás de mi sufrimiento porque tal como dice la Biblia:
-…el oro se prueba en el fuego y los gratos a Dios en el horno de la humillación. Eclo. 2.5”.
Esto se veía apoyado por comentarios de mi madre del tipo.“ ¡ay! mi hijo. Se tiene ganado el cielo”.- Claro que mi madre no sabía que unos meses antes me había persignado con la mano izquierda y que en lo referente a mi salvación, todavía no estaba nada decidido.
Poco más recuerdo de mis clases de religión salvo que en segundo de básica todos los viernes la señorita Gemma, que así se llamaba mi profesora, nos leía una especie de Biblia infantil con ilustraciones muy bonitas. Me gustaba la señorita Gemma, no sé por qué y además me gustaba escuchar historias y las del antiguo testamento me entusiasmaban. Me gustaban tanto las cosas que contaba la señorita Gemma que recuerdo que tras salir de su clase, que era la última, llegaba a mi casa y buscaba la Biblia que teníamos, la magnífica edición de 1970 del Circulo de Lectores, para seguir las historias que la profesora dejaba a medias o para encontrar otras mejores.
Desde entonces y durante mi infancia y adolescencia fui leyendo la Biblia, no toda claro, pero sí lo suficiente como para llegar a la conclusión de que todas aquellas historias no tenían, según mi modesta opinión, ni pies ni cabeza. Cómo decía Isaac Asimov, en los evangelios se pueden encontrar lecciones éticas y morales básicas de mayor o menor utilidad, pero como libro histórico o científico la Biblia es un completo disparate. Y llegar a esa conclusión lleva a plantearte a su vez que las religiones organizadas, todas, pero en especial aquella que te han enseñado, no es más que un negocio que se sostiene en el miedo que tenemos todos a la muerte. Sí Dios existe y fue capaz de crear el universo con la sola herramienta de su voluntad no entiendo por qué necesita subcontratar a organizaciones terrenales para darse a conocer, las cuales para tamaña empresa se ven obligadas a la constante recaudación de fondos.
Ahora y gracias a la ley que el actual gobierno quiere aprobar, la religión católica volverá al currículo escolar y eso significará que numerosos chavales de inteligencia media baja como el que fui yo y que optarán por esta asignatura por ser, “la María”, que es lo que pretenden los obispos; quedarán prendados de las historias bíblicas y deseosos de más conocimientos consultarán las sagradas escrituras y también como yo, llegarán a la conclusión de que todo es una enorme sandez por decirlo de manera más suave de como lo dijo George Carlin en su famoso monologo. Y así, dentro de 10 años volveremos a tener una nueva oleada de ateos o por lo menos agnósticos como a la que pertenezco menguando aún más, las ya raquíticas cifras de creyentes practicantes o no practicantes. No hay nada más perjudicial para la religión católica que imponerla y darla a conocer tal como es. Por eso, como ateo y como progresista, celebro que la religión vuelva a las escuelas, se trata sin duda, de una buena noticia.
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Publicidad absurda. (3)
Una hermosa mujer, interpretada por Keira Knightley, atraviesa París para acudir a un sesión fotográfica. Como es tan atractiva encandila al fotógrafo y le seduce. Se besan, magreo y saltan a la cama. La chica le pide al maromo que cierre la puerta. Este obedece, ¡como para no hacerlo!, está a punto de conocer bíblicamente a Keira Knightley. Cuando cierra la puerta contempla que la chica ya no está. Se asoma por la ventana y ve a la chica a punto de marcharse en su moto. El anunció concluye con Keira Knightley a lomos de su moto recorriendo veloz la “Rue de Rivoli”. Puede que para Chanel, Keira Knightley represente en este anuncio el encanto y el glamour, pero en mis tiempos a una tía que hacía algo así le llamábamos una calienta p…
La mala educación.
Un padre sufre un ametrallamiento de preguntas por parte de su pequeña y curiosa hija. Pero no está preocupado. Tiene una tarifa plana de telefonía móvil y puede recurrir a Google o a Bing cuando quiera y donde quiera, pues la dificultad de las preguntas de la niña es supina.
– ¿Papá, por qué no se caen las nubes?
– ¿Papá, por qué salen las palomitas?
– ¿Papá por qué…- Bueno las preguntas son todas de este jaez..
¿De verdad necesitas recurrir a Internet para contestar a este tipo de preguntas? ¿No fuiste al colegio, papá?
Ya es verano en el Corte Inglés.
El verano en el corte inglés es más “summer”… ¿Estamos tontos o qué?
Cita a ciegas.
En un anuncio de una importante agencia de seguros un tío acude a una especie de cita a ciegas… ¡Pensando que va a quedar con Pilar Rubio! ¿Pero de dónde sales tú? ¿De verdad piensas que Pilar Rubio tiene cuenta en Badoo o frecuenta el IRC-Hispano? Tío háztelo mirar.¡Qé Crack, Hoygan!
Continúo con esta desvergüenza de anuncio, celebrado por mucha gente, pero que insulta la inteligencia desde mi punto de vista por las siguientes razones:
- El horrible nombre de esta línea de productos. Por mucho que quieran la “Q” más la “e” no suena “que”, ¡no! Más bien sería “cu-e” En mi opinión es una de las marcas más horribles y desafortunadas. Una bofetada más al castellano.
- La edad que aparentan esos chicos será la mínima legal para conducir en algunos estados de los USA, pero en “Spain”, no.
- El anuncio dicen está dirigido a un determinado tipo de público. Será a Adolescentes menores de edad con permiso de conducir y poder adquisitivo como para manejar un descapotable.
En fin, muy desagradable y fuera de lugar. Aquí más opiniones sobre este residuo publicitario.
Me van a sorprender. ¡Ya!
En Movistar han pensado que es divertido convertir la panadería del barrio en una tienda de su marca de cartón piedra. La gente entra para comprar pan y encuentra con dos comerciales, presuntamente graciosos, que les explica que si llaman no pagan si adquieren la oferta plan fusión cero o como se llame. Este anuncio me irrita por dos motivos:
- Cuando yo entro a comprar pan quiero comprar pan. Si de golpe me encuentro con una encerrona me puedo cabrear no sólo con Movistar sino con el panadero del barrio por prestarse a esa pantomima.
- Las llamadas no son a cero euros, hay que pagar casi 35 euros sin IVA, es decir, ¡42,23 euros! al mes que desde mi modesto punto de vista es una pasta y además un año de permanencia.
Hacer que la gente entre en una tienda Movistar cuando lo que querían era entrar en una panadería, no es una sorpresa ni una cámara oculta: es una trampa comercial y yo los mandaría a la porra.
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